Borja Mateo, el gurú que vio una burbuja y desapareció
Fue el profeta del derrumbe inmobiliario con más convicción de la última década. O al menos eso parecía. En 2013, con los pisos aún baratos, Borja Mateo aseguraba en vídeos que era capaz de escuchar los llantos de quienes firmaran una hipoteca en ese año: iban a dilapidar su patrimonio. Hoy su cuenta de X está cerrada, lleva años sin pisar un plató de televisión y ha desaparecido del debate público.
El anuncio de la catástrofe que no llegó a tiempo
Sus argumentos no eran simples. Quienes le defendieron explican que el problema no fue el diagnóstico, sino el calendario: no contó con que meterían a 30 millones de nuevas personas en España. El factor demográfico, con la llegada de población inmigrante ligada a la construcción y al sostenimiento de las pensiones, habría retrasado el ajuste más de lo que cualquier modelo podía prever. Los escépticos responden con ironía: siempre hay una razón para que no se cumplan tus pronósticos.
El coste de ser gurú
La historia recuerda a aquel que en 1997 dijo que Internet no tenía futuro. La diferencia es que Mateo, pese a su certeza, acabó retirado y convertido en anécdota; el chiste más repetido en internet lo coloca ahora de comercial en Tecnocasa. Sus críticos le atribuyen haber desaconsejado la compra de vivienda a quien hoy tendría un patrimonio en ladrillo. No hay constancia de responsabilidad legal alguna: fue un profeta con un cronograma equivocado.
En economía, la humildad es el único activo que nunca cotiza a la baja. La próxima burbuja, eso sí, ya tendrá quien la prediga con la misma seguridad. Hasta que se equivoca.