El disparate de montar un PC en 2025: RAM y discos se disparan por la fiebre de la IA
Montar un PC gaming hoy es un ejercicio de masoquismo financiero. Las memorias RAM DDR5 de 32 GB se cotizan a 500 €, cuando hace dos años se podían encontrar por 150 €. Los SSD de 1 TB no bajan de 150 €, y los HDD de 2 TB rozan los 300 €. La explicación oficial es que la demanda de los centros de datos de inteligencia artificial ha secado la producción de memorias y almacenamiento, pero los números dicen que puede haber más juego sucio.
De 150 a 500 €: la RAM se ha vuelto un lujo
Hasta 2023, un kit de 32 GB de DDR5 se compraba por algo más de 100 €. En diciembre de 2024 los precios empezaron a escalar, y hoy un mismo módulo cuesta 500 € si es DDR5, o 250 € si optas por DDR4. La subida no es gradual: es un misil. Quien compró 32 GB hace dos años pagó 150 €; hoy desembolsaría el triple. Y ojo, que algunos analistas pronostican que los precios se duplicarán de nuevo a lo largo de 2026, porque la producción de memorias HBM (usadas en IA) está priorizada frente a la RAM convencional.
Discos duros: el doble que hace tres años
Lo mismo ocurre con el almacenamiento. Un SSD de 1 TB que valía 60 € en 2022 ahora cuesta 150 €. Los HDD tradicionales no se quedan atrás: un Seagate Barracuda de 4 TB se vendía por 103 € en septiembre de 2024; en tres meses subió a 170 €, y hoy supera los 200 €. Western Digital, uno de los fabricantes, ha multiplicado su cotización por diez en bolsa, lo que sugiere que los márgenes están por las nubes. La narrativa oficial culpa a la IA, pero algunos apuntan a una estrategia de limitación artificial de la oferta para mantener los precios altos, similar a lo que ocurrió con las tarjetas gráficas durante la burbuja del Bitcoin.
Alternativas: el mercado de reacondicionados y la vuelta a lo básico
Ante esta locura, muchos optan por esperar o buscar soluciones low cost. Un PC reacondicionado con i5-14600, 32 GB de RAM y RTX 5070 se encuentra por 1.300 €, frente a los 1.800-2.000 € de uno nuevo. Otros tiran de discos duros viejos y juegos de hace cinco años, o directamente se pasan a emuladores y títulos clásicos que no exigen hardware puntero. Incluso hay quien apuesta por cambiar a arquitectura ARM (Snapdragon X, Loongson) como alternativa a los caros componentes x86.
Si la tendencia sigue, el mercado del PC de consumo podría sufrir una contracción severa. La pregunta es si la industria aceptará canibalizar su base de usuarios o si la presión forzará una corrección de precios. De momento, quien necesite un equipo nuevo haría bien en esperar o aceptar que la era del hardware barato ha quedado atrás.
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