He estado planteando que quizás el encarcelamiento del alma no empiece desde fuera, sino desde dentro. ¿Y si todas las apariciones de los bichos tanto en visiones, viajes astrales, psicodélicos, etc. no sean más que el producto de los propios organismos de tu cuerpo? Yo ya hace años que estaba metido en el "rabbit hole" de los organismos y sé bastante bien que manipular al propio huésped en mayor o menor medida según uno u otro cometido (depende del tipo de organismo) es su función. Y si la luz del túnel no es más que el propio organismo de tu cuerpo mandando un último mensaje (antes de que tu cuerpo se incinere o sea comido por gusanos en un cementerio) para que reencarnes y te puedan volver a afectar. Escapar de la luz del túnel no me parece que es el fin último que trato de encontrar, porque mi percepción de la realidad va por capas, pero sí es desde luego una capa intermedia que he de superar para alcanzar/llegar a otras capas.
No sé, puede ser ambos bichos interiores o exteriores actuando en sincronización, que el bicho interior sea el verdadero culpable (y a la vez sea el "exterior" que detectas, como ya comenté algo parecido a esto) o que solamente sea el bicho exterior el culpable (menos probable dado que el bicho interior sí se sabe que afecta).
Sería curioso que lo único que hiciese falta para escapar del túnel es la desparasitación final que purifique tu cuerpo (tanto por medio espiritual (meditación/manifestación) y/o físico (suplementos/hierbas)).
Anhelar y buscar el exterior cuando es más fácil pero menos fácil de ver purificar el interior, no sé, esta realidad demasiadas veces es una comedia de mal gusto que te hace ver las cosas más difíciles de lo que son, como obsesionarte con algo y no tenerlo, y no quererlo y tenerlo.
Todo está en el mismo campo. Pero es más fácil verlo dentro.
Visita interiora terrae rectificando atque amando invenies occultum lapidem.