Aceleracionismo: el deseo de que todo arda en el foro
Quedarse sin luz varios días, sin agua corriente en un piso, sin un médico que atienda una urgencia. Ese es el retrato que dibujan algunos participantes del foro de un colapso económico. Y hay quien lo espera con impaciencia. La paradoja no es nueva, pero el tono ha cambiado: lo que antes se enunciaba como un temor se enuncia hoy, en el foro, como un deseo. El fenómeno tiene nombre y se repite en el hilo.
El malestar se nutre de afirmaciones que se repiten como un estribillo: hay quien sostiene que las oposiciones son hoy el destino más deseado, más que una carrera universitaria, y que los jóvenes no ven futuro; otros foreros recuerdan que las oposiciones siempre han sido lo más deseado. De ahí al «que se coma el marrón el siguiente» hay un paso corto.
Qué es el aceleracionismo y por qué atrae
El aceleracionismo, la vieja fórmula del «cuanto peor, mejor», sostiene que forzar la ruptura es mejor que alargar la decadencia. La lógica interna es sencilla: si el sistema está podrido, cualquier parche solo prolonga el sufrimiento; mejor una catarsis que lo derribe todo de golpe. Sus partidarios se imaginan a sí mismos como los que saldrán reforzados, con los valores «correctos», cuando el resto pague las consecuencias.
El atractivo de esa tesis es mayor, según quienes lo señalan en el hilo, entre quienes sienten que no tienen nada que perder. Unos lo atribuyen a la desesperanza económica; otros, directamente, a un problema de fondo emocional o social. La misma corriente que hoy pide el reset pedía antes una invasión rusa de Europa y, más atrás, aún no sabía por dónde canalizar su rabia. El enemigo cambia; la pulsión, no.
El colapso, siempre en tercera persona
El detalle más revelador no está en las cifras, sino en la gramática. Quienes anuncian el fin hablan de «os van a cortar la luz», «iréis al frente». Nunca en primera persona. Es la lógica de la epidemia zombie, como resume un forero: casi nadie cree que él sería el zombi. Ese aislamiento de la realidad —pensar que el desastre caerá sobre los demás— es, según quienes lo señalan, la prueba de que el deseo de colapso se alimenta de distancia, no de análisis.
La patada hacia delante y quién paga la fiesta
Hay un bloque que asegura no desear el derrumbe: lo da por hecho. Sostiene que la deuda se está pateando hacia adelante y que cuanto más se retrase lo inevitable, peor será el golpe. Añaden un factor demográfico —falta de trabajadores cualificados, pirámide envejecida— que, dicen, empujará la inflación sin necesidad de ninguna guerra.
Un cálculo que circula en el hilo apunta a un episodio de hiperinflación y a una extracción de renta de las clases medias y bajas. Otro participante responde que el declive será lento, una caída a cámara lenta, sin explosión y sin Mad Max.
¿Se librarían los funcionarios o los aspirantes a superviviente?
Frente al relato del superviviente, una forera apunta un dato incómodo: una suspensión de pagos del Estado dejaría a los empleados públicos un tiempo sin cobrar y después, con suerte, reanudaría sus nóminas; quien trabaja en la privada quizá no vuelva a tener empleo. Es el argumento que desmonta la fantasía de que el caos mejorará a quien hoy está fuera del sistema.
El contraejemplo que se cita: ni el gobierno de Milei ni el de Trump han ejecutado despidos masivos de empleados públicos, por mucho que se les atribuya esa intención.
El colapso como alivio, no como venganza
Para otra parte de quienes esperan la ruptura, no hay venganza sino cansancio: como el enfermo que lleva meses con dolor y solo pide que aquello termine de una vez. Otra imagen resume el absurdo: tirar la lavadora por la ventana para reconstruirla porque lava mal. La política institucional, sostienen, no ofrece ninguna salida: votar no cambia el sistema.
Con el malestar social acumulado y la desconfianza hacia instituciones y élites que se refleja en el hilo, la pregunta ya no es cuándo revienta, sino si el que dice quererlo ha entendido que también le tocaría a él.
¿Qué tendría que pasar para que el deseo de que reviente todo dejara de parecer una salida y volviera a parecer lo que es, una amenaza?