El rendimiento del bono de EEUU se descontrola y arrastra a todo
El rendimiento del bono del Tesoro de EEUU a diez años —el famoso
US Yield— sube y el relato del refugio seguro se resquebraja. El tipo libre de riesgo del planeta entero ha dejado de comportarse como tal. Cuando se mueve, se mueven las hipotecas, el crédito corporativo, la bolsa y las divisas. Y ahora se mueve hacia arriba.
Qué es el US Yield y por qué sube
Es la rentabilidad que el mercado exige al Estado más endeudado del planeta para prestarle dinero. Un bono al 5% paga
5 dólares al año por cada 100 invertidos y devuelve el principal al vencimiento. La trampa está en la relación inversa: si la rentabilidad sube, el precio del bono cae, y quien compró ayer se come el papel con pérdidas si necesita venderlo antes de tiempo.
¿Por qué sube? Se apuntan tres presiones que empujan a la vez. La primera, una inflación que no termina de ceder. La segunda, una emisión de deuda pública que ya no se coloca sola. Y la tercera, la competencia del sector privado: las emisiones de las tecnológicas de
Silicon Valley para centros de datos e infraestructura de inteligencia artificial, una demanda de capital que se describe como sin precedentes.
El muro de vencimientos: deuda barata que se renueva carísima
Aquí está la madre del cordero y casi nadie la mira. Cada obligación que vence y se refinancia al tipo nuevo convierte deuda barata en deuda carísima. Se sostiene que EEUU ya paga
más en intereses que en defensa. Un bono viejo al 3% se hunde cuando el nuevo paga el 5%: el mercado no se mueve por el bono de mil dólares del minorista, se mueve por los billones ya emitidos que medio mundo quiere soltar antes de que sigan cayendo de precio.
¿Por qué un bono caro seca la bolsa?
Porque compite. La renta fija americana se convierte en rival directo de la bolsa, el oro y las criptomonedas. ¿Para qué jugársela a un 9% con suerte si la deuda americana ofrece un
5% estable? El dinero sale de los activos de riesgo y entra en el bono. Se prevé sequía en los parqués y alguna burbuja crujiendo por el camino.
Y hay quien recuerda al propio Greenspan:
«Estados Unidos puede pagar cualquier deuda que tenga porque siempre podemos imprimir dinero». El problema, apuntan los más escépticos, no es si devuelven la deuda: es la inflación.