Los millones que compraron el voto en 2023: ¿enajenación o negocio?
Un dato descoloca cualquier análisis: en las generales de 2023, el PSOE obtuvo un incremento de votos que no se explicaba por la tendencia de las autonómicas anteriores ni posteriores. En Andalucía, el patrón es segarro: mientras PP y la izquierda del PSOE mantuvieron sus votos entre 2022 y 2023, los socialistas pegaron un estirón anómalo que luego se corrigió en 2026. ¿Qué ocurrió entre medias?
El factor económico: estómagos agradecidos
La subida de pensiones, el aumento del sueldo a los funcionarios y la creación del Ingreso Mínimo Vital no son inocentes. Según los datos contrastados, 2,5 millones de funcionarios y 9,5 millones de pensionistas recibieron un incentivo directo del Gobierno justo antes de las elecciones. A ellos se suman los beneficiarios del IMV y los "chiringuiteros" que viven de subvenciones estatales. En conjunto, más de 15 millones de votantes potenciales tenían una razón económica para agradecer el voto. No es enajenación: es interés racional.
El factor Correos: la sombra del voto postal
El voto por correo batió récords en 2023. Y la persona encargada de gestionarlo en Correos era, según ha publicado El Confidencial, Leire Díez, militante del PSOE y directora de Productos y Servicios. La cadena de custodia de los votos pasó de la Guardia Civil a la propia Correos, una empresa con simpatías gubernamentales. En muchas mesas de Cataluña y País Vasco no hubo interventores de PP ni Vox. Las elecciones se celebraron el 23 de julio, con el 30% de la población de vacaciones, precisamente los votantes con más recursos y tendencia al voto de derechas. La combinación es explosiva.
El factor miedo: la estrategia del relato
El PSOE supo jugar la baza del miedo a la ultraderecha. El PP, al intentar absorber a Vox, validó el discurso del "peligro facineroso" y movilizó al votante de izquierdas. La jugada fue magistral: el PP se quedó sin su propio relato y Sánchez recogió los votos del miedo. A ese cocktail se suma la "ley de nietos" que alteró el censo y las nacionalizaciones exprés. Todo ello configuró un escenario donde el resultado no fue un acto de fe, sino una operación perfectamente diseñada.
Las explicaciones no son excluyentes. Pero el patrón de voto anómalo, unido a los incentivos económicos directos y la gestión opaca del voto por correo, convierte la supuesta "enajenación" en una decisión perfectamente racional desde la óptica del poder. La pregunta no es por qué le votaron, sino si el sistema permitió que el voto se comprara y, en algunos casos, se "gestionara".
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