El informe de Calvo Abad se evapora: ni dimisiones ni explicaciones
La noche anterior, el informe de Calvo Abad era un bombazo. Se hablaba de dimisión segura, de caída del Gobierno. Veinticuatro horas después, el silencio es absoluto. Ni una renuncia, ni una comparecencia, ni una declaración pública. El escándalo ha sido engullido por la maquinaria política.
El paripé de Marlaska
El ministro del Interior salió a hacer el paripé, y aun así hay quien se lo cree. Pero la realidad es que no controla la policía ni sabe lo que pasa en el mundo. Su comparecencia no ha servido para aclarar nada, solo para confirmar que el informe sigue sin respuesta.
¿Quién quiere gobernar?
La oposición, el PP, no quiere gobernar este país. Están cómodos sin responsabilidad, criticando al sanchismo y de vez en cuando a Vox. Si Sánchez dimitiera, habría multitud de manifestaciones, pero todas a favor de él. Los votantes seguirían votando a quien le sustituya, que será incluso peor. Así que nadie mueve ficha.
Las 72 horas y el misterio de octubre
Aún no han pasado las 72 horas, dice un análisis. Quizás es pronto. Pero la sensación es que nunca pasa nada, salvo en octubre, cuando algo va a reventar. Esa es la única esperanza que queda: que en octubre algo cambie. Mientras tanto, el informe de Calvo Abad sigue ahí, sin que nadie lo mencione.
El dato que descoloca: el informe prometía una bomba, pero se ha convertido en un susurro. Solo queda la promesa de octubre, y esa es una apuesta muy arriesgada.