El último año de un veterano en las comunidades online
Un veterano de larga trayectoria en comunidades digitales anuncia que este será su último año. El balance que hace de su experiencia es demoledor: promesas incumplidas de recompensas afectivas y materiales —"me prometieron novia y dinero, pero no me ha dado apenas ninguna de las dos cosas"— pesan más que los vínculos virtuales. Su diagnóstico: "un presente derroído no merece un futuro próspero". Por eso volverá a sus proyectos personales, a escribir un libro, a la vida que tenía antes. No es un adiós dramático; matiza que no se va a dar de baja, sino a reconectar con su "primigenia imagen".
La reacción de quienes le rodean es de escepticismo. Un comentario lo resume: "ni siquiera has sido capaz de suicidarte ni una sola vez en todos estos años, imagina dejar esto en diferido a 6 meses vista". La incredulidad domina. Otro interlocutor responde con amenazas.
¿Cumplirá su palabra? Él mismo lo duda al preguntar si la inteligencia artificial hace resúmenes de sus mensajes. Quizá este año se materialice la despedida. Pero quienes llevan años en estos espacios saben que las despedidas suelen ser ensayos. El libro, de momento, sigue en proyecto.