El caso Julito Martínez: la UDEF aprieta el círculo más íntimo de Zapatero
La Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) ha aflorado tres nuevos pagos de la trama Plus Ultra al presunto testaferro de José Luis Rodríguez Zapatero. El nombre que suena en el sumario es el de Julito Martínez, fruta y en el centro de la investigación. La trama, que afecta a una aerolínea vinculada al chavismo, ha abierto una brecha en el núcleo socialista.
El hombre de Venezuela que salpica al expresidente
The Objective sitúa a Martínez como el hombre de confianza de Zapatero en Venezuela. El medio publicó un mensaje del propio aludido: «En su equipo estamos Julio y yo». La frase, dirigida a Plus Ultra, no es una prueba de incivil, pero documenta una relación que el PSOE no ha explicado. Los tres pagos localizados por la UDEF conectan a Martínez con el entramado, según la misma fuente.
El testigo que aprieta a Bolaños y Cerdán
El Debate eleva la tensión: Aldama, pieza clave en la causa, ha insistido en que Félix Bolaños, ministro de la Presidencia, le ofreció «una cantidad desorbitada» a cambio de su silencio. El mismo testigo augura un futuro complicado para Santos Cerdán, número dos del PSOE. Si estas declaraciones se sostienen, la causa deja de ser un asunto de círculo íntimo para convertirse en un problema de la dirección del partido.
El presunto testaferro negocia su futuro judicial
La presión familiar y judicial ha llevado a Martínez a plantearse colaborar con la Justicia, según The Objective. Se ha refugiado en Alicante para decidir el alcance de su cooperación. Un pacto con la Fiscalía podría reorientar el caso hacia la cúpula del PSOE. Mientras, la «absolución» de Aldama en otra causa facilita que Leire Díez y el amigo de Zapatero se decanten por la misma vía.
En paralelo, Artículo 14 revela que Zapatero mantuvo una cita secreta en Moncloa con la plana mayor del Gobierno, justo antes de la detención del fruta. La coincidencia no tiene traducción jurídica, pero sí política: el partido en el poder intenta contener los daños antes de que el juez amplíe el círculo. Con los pagos aflorados y un testaferro a punto de hablar, la pregunta ya no es si el caso llega a la Moncloa, sino cuándo.