Propietarios de VPO en Barcelona: su piso no se liberará nunca
Gemma Vilar tenía una fecha marcada: el 28 de noviembre de 2026. Ese día, la protección de su VPO en Poblenou expiraba y podría venderla a precio de mercado. Pero la Ley catalana 11/2025 ha borrado esa expectativa: desde ahora, la calificación protegida se prorroga mientras la zona siga tensionada. Lo que parecía una expropiación a la carta.
El cambio legal que lo torció todo
El artículo 79.5 de la nueva ley establece que la protección se mantiene mientras el área esté declarada de mercado residencial tensionado. La disposición transitoria duodécima lo aplica retroactivamente a VPO calificadas antes de la ley. No es expropiación formal –conservan la propiedad y el uso– pero sí una restricción drástica sobre el precio de venta y la libertad de disposición. Como resume un análisis jurídico citado en el debate, la objeción fuerte está en la seguridad jurídica y la proporcionalidad de la medida.
El caso concreto: números que duelen
Un ejemplo real: un piso de 60 m² con garaje y trastero que se compró por 100.000 € en 2003, hoy en el mercado libre se tasaría en unos 280.000 €. La diferencia acumulada es el premio que los propietarios esperaban cobrar tras dos décadas de sacrificios. En lugar de eso, la ley les dice que ese plus nunca llegará. «Es como una expropiación», titulaba la crónica que recoge el malestar de los afectados.
Posturas enfrentadas
Hay quien defiende que la protección debe ser perpetua para evitar la especulación, mientras otros recuerdan que cambiar las reglas a mitad de partido quiebra toda confianza en las políticas de vivienda. Un sector incluso cuestiona que el propietario deba ser dueño pleno de una VPO: bastaría con el usufructo. Pero el clamor de quienes compraron con un horizonte claro es unánime: se sienten estafados por la Administración.
Con esta decisión, el Govern abre un frente judicial casi inevitable. El recurso por vulneración de la seguridad jurídica tiene fundamento, pero la urgencia política por contener el precio de la vivienda pesa más. Lo previsible es que los tribunales terminen modulando la medida, pero la herida en la credibilidad del sistema de VPO ya está hecha.