El pulso por la vía: bicis con carné o carreteras solo para coches
Una bicicleta es un vehículo. Comparte derechos genéricos con un turismo, pero no alcanza la velocidad mínima que la vía exige a quien circula por ella. De ese desajuste nace el pulso cada vez que una carretera sin arcén se llena de coches y alguien decide pedalear por el borde. Un cálculo que se repite entre quienes defienden restringir esa circulación pone cifras al atasco: una carretera de 70 kilómetros traga
40 coches o más por minuto y sentido a velocidad legal; con una bicicleta en la calzada, el flujo cae a
15 o menos. Traducido: cada minuto de bici bloquea el paso de 25 vehículos y, en un trayecto de un cuarto de hora, quien pedalea «ha ocupado el espacio y los recursos públicos de cuatrocientos conductores».
Mismos derechos, mismos impuestos: impuesto, licencia e ITV para las bicis
La propuesta más repetida no es prohibir, sino cobrar: un
impuesto de circulación para bicicletas, una licencia de seguridad, una ITV periódica y la prohibición de cambiar componentes. El razonamiento se resume en una frase: mismos derechos, mismos
impuestos. La objeción llega de inmediato desde el otro lado: quien ya paga el impuesto de circulación por su coche no entiende por qué tendría que abonar otro por una bici.
La pieza más afilada del paquete es el carné. Casi todos los ciclistas tienen permiso de conducir, así que la propuesta es que las faltas cometidas sobre la bici resten puntos de ese permiso único, igual que ya ocurre con otras infracciones al volante. Se recuerda el precedente de los camioneros, que protestaron cuando comprobaron que perder puntos con el coche les afectaba también al permiso profesional. La idea de fondo no es recaudar: es que quien reclama derechos asuma también obligaciones.
¿Ocupa lo mismo, contamina lo mismo, desgasta lo mismo?
Cuatro preguntas resumen la réplica: si una bici ocupa lo mismo, contamina lo mismo, exige las mismas materias primas y desgasta el asfalto con la misma intensidad que un coche. La respuesta obvia —no— convive con un impuesto planteado «en relación a» esas respuestas. Al margen de la fiscalidad, el argumento fuerte es otro: el espacio ocupado y el tiempo que se resta al resto de conductores. A nadie se le ocurre prohibir el tractor lento que también circula por la convencional, y ese es el flanco por el que entra la defensa del ciclista.
Hay además un reproche de doble vara. Quien pide el impuesto aclara que no le mueve la envidia —asegura que también va en bici— sino los sustos en rotondas donde no existe el ceda el paso, los semáforos en rojo y los atropellos a peatones. No son todos, admite, pero sí bastantes. La respuesta llega con retintín: la envidia, deporte nacional.
Autovías, semáforos en rojo y multas de hasta 500 euros
En el terreno normativo, el caso más claro es la autovía: un ciclista circulando por la A-2 no debería estar ahí, porque por autovía no tienen permitido circular y, en caso de atropello, la responsabilidad apuntaría al que pedalea. Sobre los semáforos, la cifra que se maneja es una sanción de
hasta 500 euros por saltarse un rojo. Las posiciones más duras van más lejos: prohibir la circulación de bicicletas en todo tipo de carreteras, o al menos en las que no tienen arcén, son peligrosas o acumulan tráfico pesado.
En sentido contrario, hay quien propone prohibir circular a más de
30 km/h fuera de autopistas y autovías: «una mole de dos toneladas a 60 km por carreteras convencionales es una chifladura». El detalle que descoloca a ambos bandos es que la vía interurbana fija una velocidad mínima que la bici no alcanza, y que su presencia en ella es una excepción hecha a medida en las reglas de circulación.
Carriles bici vacíos y equipaciones de 6.000 euros
Uno de los reproches más repetidos tiene que ver con el dinero público: carriles bici paralelos a la carretera,
vacíos, mientras los ciclistas siguen usando la calzada general. La explicación que dan quienes lo critican es el precio del juguete: bicicletas de
6.000 euros y 500 más en equipación, mallas ajustadas y ganas de sentirse en una etapa de La Vuelta. Es el reproche que más ha crecido en el intercambio, porque mezcla dos cosas distintas: la bicicleta como transporte y la bicicleta como afición de fin de semana con presupuesto de coche.
La contrarréplica existe y es sencilla. Quien se desplaza con una bici vieja y barata no llama la atención de nadie, y buena parte de las fricciones aparecen cuando el pelotón ocupa todo el carril, impide adelantar y convierte la carretera en un circuito. El problema no es el vehículo, sostienen, sino el uso que se hace de él.
Ir a trabajar diez kilómetros: la bici que no es recreo
Que la bici sirva para algo más que el domingo es una evidencia cotidiana en media Europa: en Alemania y Países Bajos es lo normal para trayectos de
5 a 10 kilómetros, y también ocurre en Galicia, según quienes lo cuentan en primera persona. El cálculo personal es sencillo: ahorras, ganas salud y desconectas de ocho horas encerrado en una fábrica sin ver la luz del sol. Se recuerda, además, que la propia DGT la considera un vehículo y que su diseño original fue el de un medio de transporte barato que sustituyera al caballo.
A eso se suma el contexto de siniestralidad, con cifras que ambas partes usan a su favor:
1,19 millones de muertes anuales en el mundo por accidentes de tráfico y
1.145 en España el año pasado, con el matiz de que golpearse a 10 km/h y a 80 km/h no se parecen en nada. También hay camiones y tractores en la ecuación, y a ninguno se le discute el derecho a rodar por la convencional.
El punto donde ninguna de las dos partes cede
El pulso se cierra donde empezó: en la definición. Un vehículo lento y frágil es un derecho en el código y un problema para el flujo en la práctica. Quien defiende la prohibición no pide venganza, pide que la estadística deje de jugar en su contra; quien defiende la bici señala que apartar de la calzada a un vehículo legal deja a miles de personas sin la forma más barata de moverse. ¿Una licencia, una ITV y un impuesto convierten a la bici en lo que no es, o le dan por fin la carta de naturaleza que le falta?