Compromís destapa el juego: la huelga de profesores busca un estallido social
Miquel Real, exjefe de gabinete de Mónica Oltra y actual dirigente de Compromís, ha sido claro: la huelga del profesorado valenciano no va de salarios ni de condiciones laborales. El objetivo, según sus propias palabras, es "derribar el Consell y generar un 15M". Una confesión que desmonta el relato oficial y confirma lo que muchos sospechaban.
La confesión de un cabecilla
Real, uno de los organizadores de las protestas docentes, ha revelado que la verdadera intención es política: forzar un estallido social que debilite al gobierno de PP y Vox en la Comunidad Valenciana. Mientras los sindicatos piden mejoras salariales -se habla de unos 3.000 euros netos mensuales como reivindicación-, la dirección del movimiento apunta a un cambio de gobierno. La consellería, por ahora, no cede.
El paralelismo con Cataluña es inevitable: allí, con un gobierno de PSC y independentistas, las mismas organizaciones han rechazado una subida de 600 euros al mes. La coherencia brilla por su ausencia.
Un patrón que se repite
No es solo educación. Los sindicatos están movilizando huelgas en múltiples sectores, todas con un denominador común: generar confrontación con el ejecutivo autonómico. Mientras, la acampada en la Plaza de la Virgen de Valencia recuerda más a una protesta política que a una reivindicación laboral. La pregunta es si la estrategia funcionará o si, como apuntan algunos análisis, el deseo de "mover diputados" chocará con la realidad electoral. Con estas maniobras, Compromís arriesga su credibilidad y la de un colectivo que tiene razones legítimas para protestar. Pero cuando el propio líder admite que el fin no es la educación, el debate cambia de tercio.
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