Un titular se reincorpora, pero el problema sigue siendo estructural
¿Cuántos alumnos pasan semanas sin profesor mientras su titular está de baja? Muchos más de los que la administración reconoce. La vuelta al aula de un docente no resuelve el fondo del asunto: un sistema de sustituciones que, cuando funciona, lo hace con retrasos de hasta dos semanas, y cuando no, encadena suplentes durante meses.
El caso relatado por un profesor que tuvo que hacerse cargo de un grupo que había sufrido una concatenación de bajas y sustituciones el curso anterior: el titular se ausentaba, llegaba un sustituto, después otro, volvía el titular, volvía a irse. El resultado: lagunas enteras en la asignatura. «Un desastre educativo», sentencia quien lo vivió.
La anécdota más llamativa se remonta a 1994. Una tutora de 1º de BUP se presentó el primer día embarazada de nueve meses, dio la clase y desapareció. Enviaron una sustituta en enero. Al curso siguiente, el mismo ritual: embarazada de nuevo, otra baja, y adiós. Dos cursos sin tutora oficial ni profesora de matemáticas.
Detrás del fenómeno hay quien apunta a una mala gestión de las sustituciones y quien denuncia un uso abusivo de las bajas. Algunos señalan la necesidad de eliminar las plazas fijas y sustituirlas por contratos indefinidos ordinarios, una medida que, según sus defensores, disuadiría los ciclos eternos de ausencias. La consejería correspondiente no se ha pronunciado.
Entretanto, los alumnos siguen esperando. Y la impresora, como dice la experiencia, aguanta todo – pero los cursos no.