La UE vigilará tu mirada al volante: las nuevas cámaras de atención llegan a todos los coches
Desde este mismo momento, ningún coche nuevo puede matricularse en la Unión Europea sin el sistema ADDW, la última fase del Reglamento General de Seguridad (UE2019/2144). Una cámara infrarroja, capaz de operar de noche, monitoriza los ojos y la cabeza del conductor. Si la mirada se desvía de la carretera más de 3,5 segundos y la velocidad supera los 50 km/h, el vehículo emite alertas sonoras y vibraciones en el volante. La norma promete un salto en seguridad, pero el debate sobre privacidad ya está servido.
¿Cómo funciona el ojo que todo lo ve?
El sistema funciona en circuito cerrado: teóricamente, no almacena datos biométricos identificables. La garantía, sin embargo, recae en cada fabricante. El mismo reglamento generaliza además la caja zain EDR, que registra velocidad, frenado y dirección. En un vehículo que ya comercializa información de sus ocupantes por otras vías, la promesa de privacidad total suena a papel mojado. La pregunta no es si la cámara espía, sino cuándo se actualizará el software para que lo haga.
Reacciones: ¿seguridad vial o injerencia?
Las posturas se polarizan. Los defensores celebran la medida como un paso necesario contra la conducción distraída: borrachos, drojados o somnolientos ya no podrán esconderse. Los críticos, por su parte, ven un sustancia ilegal de Troya. Recuerdan cómo otras imposiciones tecnológicas —luces de emergencia obligatorias, sistemas de llamada eCall— se vendieron como voluntarias antes de hacerse universales. El temor a que la cámara pase de detectar distracciones a identificar conductores y ceder datos a aseguradoras no es infundado. Y hay una duda práctica: ¿podrá el usuario desconectar el sistema sin saltarse la ITV? De momento, no hay respuesta oficial.
El seguro y las gafas de sol
Otra derivada que emerge es el impacto en las primas de seguros. Si el sistema demuestra que el conductor se distrajo, la culpa recaerá sobre él, lo que podría reducir indemnizaciones. También surgen preguntas absurdas pero reales: ¿las gafas de sol bloquean la visión infrarroja de la cámara? Algunos fabricantes ya advierten de posibles falsos positivos con ciertos modelos.
La UE ha hablado: a partir de ahora, cada coche nuevo lleva un vigilante de serie. Los datos de siniestralidad bajarán, previsiblemente. Pero la frontera entre seguridad y control se difumina con cada actualización de software. La historia reciente sugiere que lo que hoy es un sensor cerrado, mañana puede ser una ventana abierta a la vigilancia. Y el conductor, como siempre, será el último en enterarse.