La influencer Roro, acusada de copiar recetas y guiones ajenos
La creadora Roro, un fenómeno de TikTok que llegó a ser señalada como referente por un amplio sector, se enfrenta ahora a la etiqueta de «otro fraude». La polémica estalla cuando una serie de vídeos comparativos recorre las redes: en ellos se aprecia cómo reproduce, casi al milímetro, contenido publicado previamente por otras influencers extranjeras. El caso más llamativo: la frase «hoy me quedaban tres ingredientes en la despensa y he hecho una tortilla de acelgas», que otra tiktoker ya había publicado dos días antes.
Las comparativas que incendian las redes
Las similitudes no se limitan a una receta. Hay ejemplos en los que Roro repite la forma de hablar de otra creadora, y vídeos de cocina que son prácticamente un calco de los originales. Uno de los comentarios más compartidos resume la sensación: «I+D español. Copias o te lo fabrican los chinos y luego lo haces pasar como tuyo». La ironía no oculta una pregunta incómoda: ¿cuánto hay de creación propia en el fenómeno Roro?
La sátira no tardó en llegar: desde la construcción de una réplica de Notre Dame con galletas de jengibre hasta chistes sobre el nombre de la creadora.
¿Plagio o la ley de la selva digital?
Parte del análisis responde con un encogimiento de hombros. En TikTok, copiar formatos que funcionan es la norma, no la excepción. Un conocido argumento: «el mundo moderno lleva 20.000 años funcionando así». Otra versión, más cruda: «si algo funciona, cópialo». Bajo esta óptica, Roro no sería más que una ejecutora eficiente de un modelo que ya dominaban otras. El problema surge cuando se descubre que el discurso en primera persona es prestado: si Roro dice que le quedaban tres ingredientes y no es cierto, la pieza cambia de naturaleza.
Hay quien va más allá y sostiene que los vídeos están generados por inteligencia artificial y que la creadora es solo una fachada de una agencia. Esta teoría, sin pruebas concluyentes, alimenta la sospecha de que el personaje público no se corresponde con la persona que aparece en pantalla.
Los datos que sostienen la acusación
- La frase de los «tres ingredientes» ya había sido usada por otra tiktoker dos días antes.
- El primer vídeo del estilo ya llevaba la firma de una agencia.
- El combate de boxeo ganado por Roro coincide con el recrudecimiento de las críticas.
El ruido político y la batalla entre fans
El escándalo se ha cruzado con la política. Roro fue utilizada como símbolo por parte de la derecha digital y atacada desde la izquierda; ahora, algunos señalan que la «campaña de odio» estaría orquestada por los seguidores de la también influencer Samy Rivers, especialmente después del combate de boxeo que Roro ganó. Otros creen que se trata de la envidia clásica hacia una mujer que ha triunfado. Mientras, la propia Roro ha sido acusada de alimentar la polémica con sus publicaciones, incluida una escena con su entrenador que algunos interpretaron como un affaire. No hay confirmación.
El negocio detrás del escándalo
Más allá del runrún, el episodio demuestra algo que la industria conoce: la atención es el producto. Aunque el escándalo pueda costarle colaboraciones, a corto plazo le ha dado una visibilidad que difícilmente habría conseguido con vídeos de cocina. La pregunta de fondo es si el mercado publicitario premia la originalidad o solo la notoriedad. Los datos del fenómeno Roro sugieren que la segunda opción sigue siendo rentable.
La cuestión queda abierta. Las comparativas son ambiguas: pueden demostrar plagio o pueden demostrar que nadie es original en una industria que se retroalimenta. Lo que ninguna captura de pantalla puede aclarar es la intención. Y sin intención probada, la etiqueta de «fraude» es eso: una etiqueta.