Las primeras muertes achacadas a la baliza V16 encienden las alarmas
La baliza V16, presentada como el sustituto moderno de los triángulos de emergencia, acumula ya su primera polémica trágica. Según fuentes no oficiales, varios fallecimientos en carretera estarían relacionados con la escasa visibilidad de este dispositivo, obligatorio desde 2021. El dato, si se confirma, dinamita el relato oficial que prometía más seguridad.
La DGT apostó por la baliza conectada, con geolocalización, y eliminó la obligación de los triángulos. Sin embargo, numerosos conductores denuncian que el aparato apenas se distingue a distancia, especialmente en condiciones adversas. En el debate ciudadano se acumulan testimonios de vehículos parados en el arcén con la baliza puesta, apenas perceptible hasta estar encima. La paradoja es que muchos, por miedo a la multa, usan solo la baliza, abandonando la precaución de los triángulos, que además no están prohibidos.
Detrás de esta polémica asoma el negocio: la implantación se realizó sin pasar por Europa ni contar con estudios independientes, según critican los conductores. Las comisiones por la venta de balizas homologadas -y la operadora telefónica asociada- parecen pesar más que los criterios de seguridad vial. Las familias de las víctimas ya estudian acciones legales contra la DGT.
¿Puede un seguro negarse a cubrir un siniestro alegando que la baliza era insuficiente? ¿O las denuncias por homicidio imprudente salpicarán a los responsables? La pregunta queda abierta mientras los triángulos siguen en los maleteros de quienes no se fían del invento.