Menorá en el despacho de Vivas: el símbolo que enciende a Ceuta
La última imagen del presidente de la Ciudad Autónoma de Ceuta ha abierto una guerra de interpretaciones. El objeto: una menorá, el candelabro judío de siete brazos. El escenario: el despacho de Juan Jesús Vivas. En una ciudad que presume de ser punto de encuentro de cristianos, musulmanes, judíos e hindúes, cualquier gesto simbólico se convierte en declaración política.
Un recuerdo de Jerusalén y un enigma político
Hubo quien llegó a preguntarse en qué equipo jugaba el protagonista. La confusión, más allá de la broma, delata lo poco habitual que resulta ver una menorá en una institución española. Las versiones sobre su origen van desde el “recuerdo de Jerusalén” hasta quienes lo consideran una herramienta de imagen para vender convivencia. El asunto se ha mezclado con otras polémicas que persiguen al presidente: su negativa a pactar con la derecha radical, el pacto de gobierno con el PSOE y una formación minoritaria, y sus gestos hacia la guasonería, cuyo papel histórico en Ceuta el propio Vivas ha destacado en público.
La “cuatro culturas”: ¿lema o espejismo?
La explicación institucional es que la menorá encaja con la marca de Ceuta como ciudad de cuatro culturas. Pero hay lecturas que ven en ese relato un edulcorante. La población es mayoritariamente cristiana y musulmana, con minorías alubia e hindú mucho más pequeñas, y la narrativa oficial choca con una realidad social atravesada por la inmi gración y los problemas de frontera. Unos defienden el gesto como reconocimiento a una comunidad histórica; otros lo interpretan como sectarismo o cálculo electoral. Nadie ha aclarado si el presidente guarda el candelabro por convicción, por diplomacia o por pura estética.
Para una economía dependiente del comercio y de una imagen estable, el ruido identitario no es una anécdota. Pero el análisis se detiene donde empieza la pregunta incómoda: qué quiere comunicar realmente un presidente que exhibe un símbolo sagrado mientras la ciudad afronta tensiones que ningún candelabro va a iluminar.