Una cocina de 12 m2 ya supera los 20.000 euros
Una cocina de 12 metros cuadrados. Tres presupuestos pedidos en tiendas de cocinas. El más barato, 13.700 euros; el más caro, 16.200. Y ninguno incluye suelos ni azulejos, que van aparte y empujan la factura por encima de los 20.000. La escena la describe alguien que compara el caso con el de sus padres: una cocina de 18 m2 reformada en 2019, con suelos, paredes, fontanería, electricidad, muebles de DM lacado, encimera y electrodomésticos, por unos 9.000 euros. Menos de la mitad, y con seis metros cuadrados más.
La diferencia entre presupuestos no viene de caprichos. El más barato se oferta con
muebles de melamina; los otros dos, con
DM lacado. Y el resto del desfase lo marcan los electrodomésticos: unos montan Whirlpool, más económicos, y otro Balay, más caros. Nada de calidad top, insiste el cliente. Material estándar.
El carpintero que cambió de precio en dos años
La escalada no es exclusiva del mobiliario de cocina. Un negocio encargó una construcción de madera justo antes de que estallara la guerra de Ucrania: presupuesto de 12.000 euros, aceptado y ejecutado. Al terminar, el autónomo confesó que con ese cliente prácticamente había cambiado el dinero, porque la madera había pasado de
700 a 1.200 euros el metro cúbico.
El episodio tuvo consecuencias en la forma de trabajar del sector. Los presupuestos pasaron de tener tres meses de validez a solo quince días. Al año siguiente, el mismo profesional hizo otra obra por 8.000 euros. Cuando le preguntaron cuánto costaría esa misma obra tiempo después, la respuesta fue tajante: por menos de
11.000 euros no la fabricaba. Un 37% más para el mismo trabajo.
¿Por qué la tienda de cocinas es más cara que el albañil?
La estructura de costes explica buena parte del sobreprecio. Quien delega todo en una misma empresa paga sobrecostes en cada partida: reforma, montaje y electrodomésticos. La receta que se repite es separar: una empresa de reformas o un albañil para suelos, azulejos e instalaciones; una tienda de muebles de cocina para el mobiliario; y los electrodomésticos, comprados de uno en uno en una tienda especializada, porque todos tienen medidas estándar.
El cálculo más optimista, atribuido a un participante, sostiene que una cocina de ese tamaño debería salir por
4.000 o 5.000 euros si se contrata a profesionales de reformas y no a una tienda de cocinas. Nunca falta quien recuerda que los módulos de cocina se venden en grandes superficies de bricolaje por 30 o 50 euros la unidad, y que el montaje es comparable al de un mueble de salón. La encimera de piedra artificial es la única pieza que exige remate en el sitio.
El caso del carpintero que hizo la cocina por 3.500 euros
Frente a los presupuestos de tienda, aparece un caso que rompe todos los esquemas: una cocina de 20 m2 en forma de L, hecha a medida, con muebles interiores en color madera, exteriores en roble cambrian y encimera laminada, por
3.500 euros. Sin muebles superiores, por razones de edad de los propietarios, pero con columna de horno, microondas y almacenaje, más una batería de módulos bajos y cajonera bajo la placa.
El desglose que se hace de ese trabajo es revelador: tableros comprados y cortados in situ, un aprendiz que trabajaba gratis a cambio de formación, puertas que salen por unos 5 euros de material, encimeras de 50 euros la unidad. El total en materiales no llegaría a 600 euros. La mano de obra y el margen explican la diferencia. La conclusión que se extrae es incómoda: el mismo resultado puede costar seis veces más según quién lo firme.
La reforma integral que se dispara a 35.000 euros
El fenómeno no se limita a la cocina. Una reforma integral en un piso de 70 metros, contando cocina nueva, electrodomésticos y ventanas, se ha ido a
35.000 euros. En otro piso de 100 metros, con alisado de paredes y pintura, la cifra supera los
40.000. Las ventanas, señalan, son hoy bastante caras.
La comparación con la vivienda nueva es inevitable. Comprar casa vieja y reformarla entera se ha convertido en una operación que se escapa de las manos: un familiar compró una casa para reformar por unos 500.000 euros más 150.000 de obra; hoy la misma casa no se encontraría por menos de 800.000, también para tirarla, y la reforma se iría a 300.000 o más. Casi compensa más comprar obra nueva.
Queda el dato que descoloca. La inflación oficial se anunciaba en torno al 2% anual. Los presupuestos de cocina, en cambio, se han multiplicado por dos en seis años. Y los de madera, un 37% en dos. Alguien tendrá que explicar qué cesta de la compra mide ese 2%.