Reformar una casa antigua en 2026: de 37.000 a 200.000 euros
La promesa es tentadora: reformar una casa antigua de pueblo por 37.000 euros, con 320 m2 de parcela y vivienda, en Extremadura. El vídeo que circula lo presenta como un ejemplo de que se puede hacer sin arruinarse. La realidad, según las experiencias acumuladas en el sector, es bastante más cara.
Las cifras reales que se manejan hacen oscilar el presupuesto entre 50.000 y 200.000 euros. Hay quien lleva ya invertidos 200.000 euros y aún no ha terminado. En 2018, una reforma integral en una planta baja de 160 m2 con parcela rondó los 70.000 euros solo el interior. Y el caso extremo: alguien dice haber restaurado más de 500 m2 de casas ruinosas por menos de 37.000 euros, pero eso fue hace más de una década, haciéndolo todo él solo, con peones ocasionales y materiales de hace años. Los precios de la construcción han subido desde entonces de forma notable.
El coste real es mucho mayor del que se ve en el vídeo
El ejemplo de los 37.000 euros solo es viable si el propietario ejecuta él mismo las instalaciones eléctricas y de fontanería, y parte del enlucido. La mayoría de la gente contrata obreros, y ahí el precio se dispara. Además, en ese presupuesto no se incluyen los honorarios del arquitecto, la carpintería interior, los revestimientos de zonas húmedas ni el resto de solería. El consenso general es que la cifra real no baja de 50.000 euros y puede duplicarse.
Hay otro detalle que suele pasarse por alto: los materiales. Se advierte que no se debe poner chapa sándwich en estancias de descanso, porque el ruido de la lluvia es ensordecedor. La carpintería exterior de medidas estándar cuesta la mitad que una hecha a medida, pero como en una reforma siempre se puede adaptar el hueco, conviene estandarizar. Y el consejo de comprar en una cadena de bricolaje concreta para ventanas.
La pregunta es inevitable: con estos costes, ¿sigue compensando comprar una casa antigua para reformarla? Muchos opinan que no, y que es preferible vender y comprar una nueva. Alguien, con ironía, sugiere que sale más barato construir una casa de adobe desde el principio. Quizá el futuro no esté en la rehabilitación sino en la construcción tradicional.