La final en Nueva Jersey dispara los precios: de 4.500 a 190.000 euros
La próxima final de fútbol en Nueva Jersey ha puesto sobre la mesa una horquilla de precios que va de los 4.500 a los 190.000 euros por entrada. Cifras que, como era de esperar, han reabierto el debate sobre la elitización del deporte y la brecha entre aficionados con poder adquisitivo y los que se quedan fuera.
Para ponerlo en contexto, 4.500 dólares equivalen aproximadamente al salario mensual de un estadounidense medio (unos 10.000 dólares al mes), mientras que en España, con un sueldo medio de 1.200 euros, el esfuerzo sería similar a pagar 600 euros. La desproporción es evidente: lo que para un estadounidense con ingresos medios puede ser un gasto asumible (aunque elevado), para un español medio es directamente prohibitivo.
El precio tope, 190.000 euros, roza lo irracional. Da para pensar que el fútbol, antaño considerado el deporte del pueblo, se ha convertido en un espectáculo para élites. La ironía no escapa a nadie: mientras se habla de que el fútbol era el opio del pueblo, la realidad es que el pueblo ya ni siquiera puede permitirse el opio.
Algunos apuntan que habrá quien pida un préstamo para ir, hipotecando su futuro por un partido. Otros señalan que, con esos precios, el fútbol en directo es solo para los que tienen el bolsillo lleno. Y mientras, en España, pagar 270 euros por una final de Copa ya parecía una locura.
La pregunta que queda en el aire: ¿hasta dónde llegará esta escalada de precios? Porque si el fútbol sigue este camino, pronto solo lo veremos por televisión.