La incómoda pregunta sobre quién produce las series con reparto negro
El príncipe de Bel-Air pasó a la historia como una serie con reparto mayoritariamente negro. Menos conocido es que la crearon dos guionistas blancos, los Borowitz, y que el dinero lo puso Quincy Jones desde su compañía discográfica. El caso enciende una pregunta incómoda: ¿por qué la producción de estas historias no está en manos de la comunidad que las protagoniza?
Los créditos que desmienten el mito
Hubo intentos de producción propia. La hora de Bill Cosby, Cosas de Casa o la propia Bel-Air responden a la idea de que la comunidad negra puede crear su contenido. Pero las fichas técnicas cuentan otra cosa. La hora de Bill Cosby la produjo Ed Weinberger. El príncipe de Bel-Air, los Borowitz. Quincy Jones fue la excepción, con una carrera construida en la música y contactos que llevaron a B.B. King o Tom Jones a la serie.
La discusión de fondo mezcla economía e identidad. Unos sostienen que la representación sin control de los medios de producción es testimonial: si no pones el dinero, no controlas el relato. Otros responden con datos: la presencia de actores negros en el cine ha pasado de ser una cuota testimonial a ocupar papeles centrales, y eso también genera recelos. En Man of Steel (2013), el único rostro negro relevante era el jefe del Daily Planet. Menos de una década después, el reparto de muchas producciones es innegociablemente diverso.
Y aquí llega el dato que descoloca: la lista de series "negras" dirigidas por blancos es larga. La próxima vez que alguien diga que ya tienen sus propias series, conviene mirar los créditos. Quizá la pregunta no es si pueden hacerlas, sino quién se queda con los derechos.