Margallo avisa: la próxima crisis destapará el coste oculto de las políticas actuales
El exministro José Manuel García-Margallo ha lanzado una advertencia que ha encendido el debate económico: «Como venga una crisis, vamos a flipar con lo que se nos ha metido aquí». La frase, pronunciada en un contexto de defensa de la Agenda 2030, apunta directamente a los cimientos del modelo social y migratorio español.
Margallo, conocido por su perfil conservador, vinculó la Agenda 2030 con el evangelio y cargó contra quienes la critican. Sin embargo, el punto que más ha resonado en los análisis posteriores no es la defensa de la agenda, sino su pronóstico sobre una crisis futura. Según algunas interpretaciones, el exministro se refería a los cerca de tres millones de extranjeros que, llegados durante los años de bonanza, se encontrarían sin vivienda, sin ahorros y sin red familiar si la economía se desploma. La imagen es cruda: un colectivo vulnerable que quedaría desprotegido y que tensionaría aún más las cuentas públicas.
El coste de la integración pendiente
Los detractores del aviso lo tildan de alarmismo o de intento de justificar recortes futuros. Pero los datos de stock de población extranjera y de acceso a la vivienda sugieren que el riesgo no es descartable. El gran número de migrantes en empleos precarios y con escaso colchón familiar convierte cualquier parón económico en una artefacto explosivo social.
¿Qué pasaría en la próxima recesión?
Los defensores de la tesis de Margallo sostienen que la próxima crisis —inevitable a medio plazo— pondrá a prueba el modelo de integración español. A diferencia de anteriores crisis, donde la emigración operó como válvula de escape, ahora el saldo migratorio positivo acumulado podría multiplicar las necesidades de gasto social.
La pregunta que flota en el ambiente: ¿está el sistema preparado para sostener a tres millones de personas sin recursos? La respuesta, probablemente, la sabremos cuando llegue la tormenta.