Portugal, ese lugar que te pide que te vayas
Se dice que es el paraíso del turismo ibérico, pero la primera instrucción que recibe el visitante, según corre de boca en boca, es más bien un «FORA DE PORTAS». Monção, localidad fronteriza, queda así bautizada como el lugar donde el cartel de salida se convierte en tarjeta de bienvenida. La ironía no es casual: alguien ha convertido la supuesta hostilidad lusa en un eslogan imposible de olvidar: «No me voy, me echan».
El cartel de Monção y el veraneante español
La imagen es de lo más gráfica: un cartel indicando el camino, casi caricaturesco, para que el que llega sepa que debe continuar. Del «FORA DE PORTAS» se pasa al chiste fácil de «Portumal» y a la pregunta incómoda sobre las aguas del Atlántico y el tema de la invasión turística. Hay quien responde con amor: «Minha patria chica», como si Portugal fuera también un pedazo propio. La tensión entre el que se siente rechazado y el que se siente en casa no necesita datos: cabe en un tuit.
La política se cuela en el lenguaje
La palabra «Largo» da para lo que da. Que si «Largo Pedro Sánchez», que si «es Portugal» pero con portal. La política española se cuela hasta en la despedida: el mismo verbo que se usa para indicar la salida sirve de guiño a la actualidad. Al final, lo que queda es la sospecha de que la relación entre vecinos siempre se cuenta mejor con ironía que con estadísticas.
¿Cuánto hay de cierto en esa fama de lugar inhóspito? El humor lo deja en el aire. Quizá sea solo la forma lusa de decir que el verano es suyo y, aun así, la playa siempre tiene un hueco para el español.