Por qué los críticos del 'proge' callan ante el monopolio Visa/Mastercard
La reciente decisión de Visa y Mastercard de bloquear pagos a varias páginas japonesas por su posicionamiento ideológico ha reabierto un debate incómodo: el duopolio de tarjetas, que controla más del 80% del mercado mundial de pagos electrónicos, tiene capacidad de censura económica, pero apenas recibe atención de quienes más denuncian la cultura «proge». Una contradicción que el análisis deja al descubierto.
El poder de veto digital
El caso concreto –páginas japonesas vetadas por Visa y Mastercard por considerarse contrarias a ciertos valores– ilustra cómo dos empresas privadas pueden decidir qué negocios operan. Sin alternativas reales, cualquier sector con orientación disidente queda expuesto. Sin embargo, los mismos que alertan contra la deriva ideológica de las grandes tecnológicas rara vez mencionan el riesgo de que el 80% de los pagos dependan de dos entidades con criterios opacos.
La paradoja del consumo «disidente»
Buena parte de los usuarios críticos con el «proge» utilizan sistemas operativos, navegadores, buscadores, aplicaciones de mensajería y, sobre todo, tarjetas de crédito de las mismas empresas que consideran parte del «nuevo orden». La denuncia selectiva –Google, Apple, redes sociales– deja fuera el eslabón más sensible: la infraestructura de pagos. La pregunta que elude el debate es si el «casi monopolio» de Visa y Mastercard no es, en realidad, la palanca más poderosa de control, y por qué permanece fuera del foco.
El artículo no cierra: la tensión entre la crítica al poder corporativo y la dependencia de sus servicios sigue sin resolverse. Un dato solo cualitativo, pero que obliga a repensar prioridades.