Los influencers anti-woke que predican la familia tradicional no tienen hijos: ¿hipocresía o síntoma?
La lista de divulgadores anti-woke es larga: desde economistas libertarios hasta youtubers culturales. Casi todos rondan la treintena y, según un debate que acumula centenares de respuestas, carecen de descendencia. La paradoja no es menor: son las mismas voces que denuncian la crisis de natalidad y defienden los valores tradicionales. ¿Por qué ellos mismos no predican con el ejemplo?
El factor económico: inseguridad vital
Un argumento recurrente apunta a la precariedad laboral de estos creadores de contenido. La mayoría vive de ingresos variables, sin contrato fijo ni estabilidad. "Si no sabes dónde vas a poner el huevo, si tus ingresos cambian de un mes a otro, no tienes hijos", resume un análisis. Muchos milennials españoles, incluidos estos influencers, han fracasado económicamente respecto a generaciones anteriores. La falta de trabajo estable, el alquiler disparado y la imposibilidad de acceder a una vivienda digna hacen que tener hijos sea un lujo que no pueden permitirse, por mucho que clamen contra la ideología de género.
Hedonismo y estilo de vida
Otra corriente sostiene que estos personajes viven cómodamente y no quieren sacrificar su nivel de vida. El hedonismo, la búsqueda de placer inmediato y el miedo a perder la libertad son barreras universales a la paternidad, sin sesgo ideológico. "En Occidente no se tienen hijos porque se vive muy bien y no se quiere perjudicar el estilo de vida", se argumenta. Los anti-woke no serían una excepción: muchos disfrutan de viajes, cenas y una agenda sin ataduras, incompatible con pañales y horarios escolares.
La contradicción ideológica
La crítica más afilada señala la incoherencia: si tanto defienden la familia tradicional, ¿por qué no forman una? Se les acusa de ser "el perro del hortelano, que ni come ni deja comer". Algunos analistas creen que simplemente se han subido a un nicho de mercado: detectaron una demanda de contenido reaccionario y lo explotan sin necesidad de aplicar en su vida privada lo que predican. Otros añaden que la derecha no es monolítica: dentro del espectro anti-woke hay ultraliberales a los que la familia les importa poco, solo les interesa el Estado mínimo y la desregulación.
La sospecha de la orientación sexual
El debate también roza, con mayor o menor elegancia, la orientación sexual de algunos de estos influencers. Se menciona que varios son abiertamente homosexuales y que, por tanto, la reproducción biológica les resulta más compleja. Aunque la crítica homófoba no debe ser reproducida, es un hecho que la paternidad entre parejas del mismo sexo requiere procesos como gestación subrogada o adopción, opciones que no todos están dispuestos a afrontar.
Una crisis general, no ideológica
Hay quien relativiza la paradoja: la caída de la natalidad es un fenómeno global que afecta a todos los grupos ideológicos. Los datos disponibles apuntan a que la tasa de fecundidad en España ronda 1,2 hijos por mujer, muy por debajo del reemplazo generacional. En ese contexto, que un puñado de influencers no tenga hijos no es más que un reflejo de una tendencia estructural. "Lo coherente sería no quejarse de que otros wokes no tienen hijos", ironiza un participante.
La pregunta sigue abierta: si los que más vociferan contra la decadencia demográfica no tienen hijos, ¿quién va a tenerlos? Mientras tanto, la lista de nombres sigue creciendo y las estadísticas, sin compasión.