¿Por qué se dice que los menas están mejor con sus padres?
La frase se ha convertido en un campo de minas en la política migratoria española. Detrás de la afirmación se cruzan un principio legal, una discusión sobre quién paga la factura y una tesis incómoda sobre las motivaciones de quienes envían a estos menores.
El principio que nadie discute
“Los padres tienen la obligación de mantener a sus hijos, les guste o no”. Es la base de una corriente de análisis que recuerda que el interés superior del menor pasa, como norma general, por vivir con su familia. Y añade un matiz: no se trata de que estén mejor, sino de que deben estar con sus padres. Solo si eso no es posible, el Estado de origen debería asumir la tutela.
La factura y el reparto
Aquí la cosa se tensa. Se argumenta que los contribuyentes españoles no tienen por qué costear la manutención de hijos de extranjeros que llegan sin sus padres. Y llama la atención que el reparto de estos menores entre comunidades autónomas haya excluido a País Vasco y Cataluña, dos territorios con recursos. Ese detalle, según esta lectura, deja en evidencia algunos discursos sobre solidaridad.
La tesis de la estrategia familiar
Otra corriente va más lejos: sostiene que algunas familias en origen envían a sus hijos a la península como estrategia económica, para aliviar la carga y asegurarse futuras remesas. En el mismo sentido, se afirma que Marruecos dificulta las devoluciones. Son hipótesis difíciles de verificar, pero circulan con soltura por los pasillos digitales de la política migratoria.
La pregunta de fondo sigue sin respuesta: si de verdad lo mejor es que los menores estén con sus padres, ¿por qué no se invierte en ayudas en su lugar de origen en lugar de discutir quién paga la manutención en destino?