Por qué Ormuz no tiene un bypass masivo
El estrecho de Ormuz es el cuello de botella más crítico del mundo energético: por él pasa el 20% del petróleo mundial. Sin embargo, a pesar de décadas de amenazas de bloqueo por parte de Irán, la solución de un oleoducto masivo que evite el estrecho sigue sin materializarse. No por falta de ideas, sino porque la geopolítica, los costes y la lógica logística lo hacen menos viable de lo que parece.
Los oleoductos que ya existen
Ya hay infraestructura construida. Los Emiratos Árabes Unidos completaron en 2012 el oleoducto Habshan-Fujairah (ADCOP), que conecta los yacimientos de Abu Dhabi con el puerto de Fujairah, en el golfo de Omán, fuera del estrecho. Su diseño comenzó en 2006 y las obras arrancaron en marzo de 2008. Sin embargo, su capacidad es limitada: cubre parte de la producción emiratí, pero no es suficiente para sustituir el tráfico de petroleros. Arabia Saudí también dispone del oleoducto Petroline, que cruza la península arábiga hasta el mar Rojo, pero su uso estratégico se ha mantenido bajo perfil.
Geopolítica: el dedo y la luna
Una corriente de análisis sostiene que los países del Golfo no han apostado por oleoductos masivos porque mantener Ormuz como punto de presión les da poder de negociación. El estrecho es una póliza de seguro: si una potencia externa amenaza sus intereses, pueden usar la amenaza de un bloqueo como chantaje. Construir un bypass total eliminaría ese as bajo la manga. Además, los oleoductos son infraestructuras fijas y vulnerables: un dron, un misil o un comando pueden dejarlos fuera de servicio durante meses, mientras que un petrolero es un blanco móvil y reemplazable. La "destrucción mutua asegurada" del Golfo pasa por mantener la tensión controlada, no por resolverla.
Costes y eficiencia
Otro argumento es logístico. Mover el crudo por oleoducto terrestre requiere bombearlo a través de cientos de kilómetros, con rupturas de carga y costes de operación altísimos. Los petroleros son el medio más eficiente para grandes volúmenes. Aunque la capacidad del ADCOP y el Petroline podría ampliarse, el coste de duplicar toda la producción del Golfo sería astronómico y no resolvería el problema de la vulnerabilidad: cualquier oleoducto sigue siendo un objetivo. Como señaló un análisis, "la clave no es la infraestructura, es la capacidad de chantaje".
En los últimos meses, los EAU han anunciado la aceleración de un proyecto para duplicar la capacidad de exportación por Fujairah, pero sigue siendo un parche, no una solución definitiva. La pregunta que nadie responde del todo es: ¿realmente quiere alguien resolver el problema de Ormuz?
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