Rebaja del diésel: ¿ayuda o descuento fiscal que pagan los eléctricos?
Hay una paradoja en la política energética española que pocos se atreven a explicar: mientras el conductor de un coche eléctrico recibe subvenciones para comprar su vehículo, el conductor de un diésel obtiene una rebaja de 20 céntimos por litro. ¿Quién paga a quién? La respuesta no es tan simple como parece, y el debate sobre la rebaja del diésel ha destapado una discusión más profunda sobre quién subvenciona a quién en la transición energética.
La rebaja no es una ayuda: es un descuento fiscal
La rebaja de 20 céntimos al diésel no es una ayuda directa, sino una reducción del impuesto de hidrocarburos. Según el real decreto, se activa automáticamente cuando el precio del carburante sube más de un 15% interanual. Ahora mismo, la rebaja es de 10 céntimos, no de 20, y su efecto en el precio final es limitado. De hecho, el precio del diésel ha vuelto a niveles anteriores a la medida, lo que sugiere que las petroleras absorben parte del descuento.
El IVA sobre el impuesto: ¿doble imposición o legalidad?
Uno de los puntos más controvertidos es el IVA que se aplica sobre el impuesto de hidrocarburos. La gasolina 95 lleva 0,47269 euros por litro de impuesto, y sobre esa cifra se aplica el 21% de IVA, lo que supone casi diez céntimos adicionales. Hay quien sostiene que esto es una doble imposición ilegal, pero el artículo 78 de la Ley del IVA lo permite expresamente. Sin embargo, la historia reciente ofrece un precedente: el céntimo sanitario, que se cobró entre 2002 y 2011, recaudó 13.000 millones (1,25% del PIB) y fue anulado por el Tribunal de Justicia de la UE en 2014 por no cumplir la directiva de impuestos especiales. La legalidad no siempre es sinónimo de legitimidad.
El coste oculto del coche eléctrico
Mientras tanto, los conductores de coches eléctricos reciben subvenciones para la compra, pero también hay argumentos sobre sus costes ocultos. La producción de baterías requiere litio, cuya extracción y reciclaje son complejos y contaminantes. Además, la electricidad que alimenta estos vehículos también está subvencionada en su generación. Así que la pregunta de quién subvenciona a quién no tiene una respuesta clara.
¿Estamos ante una guerra de subvenciones entre tecnologías, o simplemente ante dos formas de intervención pública que se retroalimentan? El dato es claro: el consumidor paga siempre, ya sea en el surtidor o en la factura de la luz. La pregunta es si alguna vez alguien hará las cuentas completas.