España exploró Alaska y el Misisipi, pero no los colonizó
España plantó una cruz en la costa de Alaska y reclamó medio continente. Luego se fue. La pregunta que abre este análisis es por qué el imperio más extenso de su tiempo no consolidó dominio real más allá del norte de Florida, y la respuesta corta es que **nunca hubo gente suficiente para sostenerlo**. La respuesta larga incluye expediciones fallidas, una geografía hostil y una estrategia que priorizó el oro de México sobre los bosques de Georgia.
Las cifras que maneja el análisis comparativo son demoledoras. En el momento de la revolución americana, las trece colonias tenían una población estimada de **algo más de 2,5 millones de personas**, en su mayoría anglosajonas. Los españoles en Norteamérica eran unos **25.000, en su mayoría indígenas**. En toda Hispanoamérica se calculan 12 millones. La ecuación demográfica no daba para más.
Expediciones sin asentamientos: de Ponce de León a Alaska
Hubo exploradores. Ponce de León, Narváez, de Soto, Luna, Pardo. También Bodega y Heceta, que llegaron hasta los **60 grados de latitud norte** en el siglo XVIII. El rey Carlos III ordenó explorar y reafirmar la soberanía española ante la presión rusa y británica en el comercio de pieles. Los derechos venían de la bula papal de 1493 y el Tratado de Tordesillas de 1494.
El problema era el coste. Las expediciones eran «científicas y cartográficas», con una o dos naves, tripulación escasa y mal pertrechada. Los marinos pisaban tierra aterrorizados por los nativos, que no pocas veces los recibían a flechazos. En una escala en una playa de los Quinault, intercambiaron comida y agua, y a los españoles se les ocurrió plantar una cruz y hacer una ceremonia de posesión. Los indios se mosquearon, no porque entendieran nada, sino porque esa tribu planta tótems enormes.
La barrera demográfica que lo explica casi todo
El coste superaba ampliamente el beneficio. España prefirió invertir en las colonias productivas del sur y usar Florida solo como escudo defensivo. Los colonos ingleses tenían otras motivaciones —recrear la Nueva Jerusalén— y ocuparon el territorio más al norte a partir del siglo XVII. Las poblaciones nativas no estaban centralizadas en poderes estatales, lo que dificultaba un golpe de mano rápido. Los anglos crearon métodos de conquista brutales, básicamente el exterminio, para establecerse en colonias por otra parte paupérrimas.
Hay quien señala que los portugueses tenían menos población y sí penetraron. El contraargumento es que los portugueses apenas se adentraron en el territorio: mantenían puestos comerciales y poco más. En el Misisipi ni puestos comerciales españoles había. Los Apalaches y las Rocosas eran barreras naturales que limitaron cualquier avance.
El precedente de California: 30.000 indios, 5.000 españoles
El caso californiano resume el patrón. **30.000 indios** concentrados en misiones, ni **5.000 españoles**. De repente llegaron 250.000 alemanes, suecos y polacos huyendo del hambre en Europa. La natalidad española mejoró en el siglo XVIII, pero daba para lo que daba. La ocupación real era testimonial en muchos casos, lo que empujó al mestizaje por pura necesidad, algo que las trece colonias no necesitaron.
La pregunta que queda abierta es incómoda: si el territorio era tan vasto y la población tan escasa, ¿por qué se insiste en medir imperios por mapas pintados y no por censos? Ahí sigue el desacuerdo.