Por qué Israel atacó Irán: versiones oficiales y dudas
En la madrugada del 13 de junio, Israel lanzó un ataque contra instalaciones nucleares, altos mandos militares y científicos en Irán. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, justificó la operación afirmando que Irán había enriquecido suficiente uranio como para fabricar
nueve bombas nucleares y que en los meses previos había dado «medidas sin precedentes hacia la militarización». Esa es la versión oficial. El problema es que, como recuerdan varios análisis, esa misma advertencia lleva repitiéndose desde
1993, cuando ya se decía que Irán estaba a dos semanas de tener la bomba. Treinta años después, la excusa sigue funcionando.
El ultimátum de Trump y la negociación rota
El propio Donald Trump reconoció en Truth Social que dio a Irán
60 días para firmar un acuerdo nuclear. «El día 61 ustedes vieron lo que pasó», escribió. Es decir, el ataque no fue una respuesta a una agresión previa, sino la consecuencia de un ultimátum no aceptado. Según el análisis del periodista Oleg Yasinsky, el ataque se produjo «cuando Irán llevaba unas negociaciones bastante exitosas con Estados Unidos» y cuando «para todo el mundo estaba clarísimo que Irán no representa ninguna amenaza para nadie en la región». La secuencia encaja más con un castigo por no someterse que con una operación defensiva.
Las explicaciones que circulan: del lobby nuclear al petróleo
Hay quien sostiene que Israel no puede permitir que otra potencia regional tenga capacidad nuclear, porque eso limitaría su margen para actuar impunemente contra sus vecinos. Otros apuntan a un plan más amplio de dominación regional que buscaría debilitar a Rusia y aislar a China golpeando a su aliado iraní. Y una tercera línea, más economicista, señala el interés por el
gas y el petróleo iraníes: si cae el régimen, se instala un gobierno afín y se controlan los recursos. El detalle de que Irán llevara décadas bajo sanciones occidentales desde
1979 refuerza la tesis de que el objetivo no era tanto el programa nuclear como el propio Estado iraní.
El coste real de la operación
La lógica militar tampoco cuadra con la versión oficial. Un ataque así no se lanza sin calcular las represalias. La pregunta que sobrevuela es si Israel midió bien el precio. Hay análisis que apuntan a que se esperaba una respuesta limitada y que, en cambio, la escalada ha puesto en cuestión la propia seguridad del país. El cálculo completo, con los escenarios de represalia y el impacto sobre el estrecho de Ormuz, da un cuadro bastante menos triunfal que el que venden los comunicados.
Lo que el relato oficial no explica
Si el problema era el uranio enriquecido, ¿por qué atacar también a científicos y mandos militares? Si la amenaza era inminente, ¿por qué hacerlo justo cuando había negociaciones en curso? La contradicción central es esta: se bombardea a un país al que se acusa de querer fabricar la bomba, pero se hace en el momento en que ese país estaba pactando no fabricarla. La lógica se sostiene mal. Y mientras tanto, la región sigue esperando a ver dónde termina todo esto.