Incendio en Vall d'Uixó: ¿casualidad o antesala de una recalificación?
El mismo día en que se anunciaba la adjudicación de un proyecto fotovoltaico en la comarca de la Vall d'Uixó (Castellón), un incendio arrasaba decenas de hectáreas. La coincidencia ha reavivado las sospechas de que el fuego no fue accidental, sino un paso previo para eludir la protección forestal.
Los hechos: fuego y proyecto en paralelo
Según las informaciones que circulan, el Boletín Oficial del Estado publicó el pasado 27 de marzo la autorización de un parque solar en los mismos municipios que ahora arden. Una fotografía difundida muestra a un representante de una empresa china junto a la alcaldesa socialista de la localidad. La ola de acusaciones apunta a que el incendio serviría para recalificar el suelo quemado y venderlo a inversores extranjeros, evitando los 30 años de protección que impone la Ley de Montes.
El muro legal: la Ley de Montes prohíbe el cambio de uso durante 30 años
La normativa forestal es clara: tras un incendio, el terreno no puede urbanizarse ni destinarse a usos distintos del forestal durante tres décadas. La ley busca precisamente eliminar el incentivo económico para provocar incendios. Pero el diablo está en los detalles: existen excepciones tasadas, y quienes apuntan a la trama señalan que esas excepciones son la puerta de atrás para sortear la protección.
Posturas enfrentadas: conspiración o casualidad
Por un lado, se argumenta que la coincidencia temporal y la presencia china son demasiado sospechosas para ser inocentes: el fuego allana el camino para una recalificación exprés. Por otro, se replica que la empresa ganó una licitación pública, que no hay pruebas de intencionalidad, y que la Ley de Montes es un blindaje suficiente. La realidad es que, con las excepciones, la protección puede ser más frágil de lo que parece.
La pregunta que queda en el aire es si el sistema de excepciones está diseñado para resistir presiones políticas o si, como temen muchos, es el resquicio por el que se cuela la especulación. Mientras las llamas se apagan, el humo de la sospecha sigue muy denso.