El forero medio ya tiene su propio casting de cine
El forero medio existe, y no lo decimos nosotros: lo dice el cine. La tesis que recorre una discusión de 110 respuestas repartidas a lo largo de casi tres años es que media filmografía contemporánea está poblada de tipos que, con dos ajustes de guion, firmarían en cualquier barra de bar digital. El arranque lo pone una recomendación concreta: recuperar al Jack Reacher original y escuchar con atención la conversación sobre el coste de las mujeres antes de la pelea. A partir de ahí, el listado se desborda.
No es un ejercicio de cinéfilos. Es un retrato involuntario de una tribu: el tipo que cree saber boxeo, muay thai, mma y wing chung, el que sospecha de todo y acierta, el que se ríe del que se cree Gladiator. La gracia está en que casi nadie discute el diagnóstico. Se suman títulos.
Los personajes que ya se comportan como un forero
El consenso más repetido apunta a Harry el Sucio. La escena de Gran Torino, con ese «¿Qué tramáis, morenos?», se cita como el momento en que el personaje deja de ser un personaje y pasa a ser un arquetipo reconocible. Alguien remata que Harry, directamente, era forero. La broma funciona porque el personaje cumple el patrón: viejo, gruñón, desconfiado del vecindario y con un código moral propio que no admite matices.
El otro gran bloque es el de los tipos con teorías. El personaje de Mel Gibson en Conspiración, presentado como un lunático, acaba teniendo razón en sus paranoias según varios mensajes. Y ahí está el anzuelo: la figura del que sospecha de todo y, contra pronóstico, acierta. La película de John Goodman en Avenida Cloverfield 10 se lee en la misma clave, con un añadido: el personaje interpretado por Goodman se describe como una suerte de randiano encerrado en un búnker. Libertad individual, desconfianza del Estado, suministros. Falta el Excel.
Hay un tercer grupo que tira por lo cómico. El Gran Lebowski aparece con mención expresa a Walter, el personaje de John Goodman, y a la teoría de que la mitad del reparto podría ser perfectamente un censo de la comunidad. La escena final de Casablanca se reescribe sin piedad: la chica se va con el pagafantas y el galán se queda con sus amigos. Es la lectura más cínica del romanticismo clásico, y encaja.
Del vigilante nocturno al ciempiés humano
La recomendación más incómoda del listado llega con una sinopsis que no conviene resumir: un solitario con problemas mentales, turno de noche en un estacionamiento subterráneo y una obsesión que desemboca en un plan. El material lo describe sin adjetivos y así se queda. No es una escena de héroe. Es el reverso oscuro del mismo arquetipo: el tipo solo, con demasiado tiempo y una película favorita.
En el lado opuesto, la reivindicación de 500 días juntos como película atemporal que nadie hace caso. El argumento es que el personaje de Tom somos muchos, quizá demasiados. No hay épica, no hay pelea, no hay venganza: hay un tipo que confunde una relación con un proyecto y se pasa la película entera reinterpretando señales. Cualquiera que haya leído un hilo de rupturas sabe de qué va esto.
Y luego está la escena de lucha. La coreana Old Boy se cita como la mejor del cine, con un aviso implícito: aquí todo el mundo sabe artes marciales mortíferas, inventadas o por inventar. La ironía es fina. El que más sabe de pelear es el que menos ha peleado.
El giro: el discurso del villano tenía razón
La parte más política del listado llega con dos escenas concretas: Malcom X y la entrada de Norton en el supermercado, y Algunos hombres buenos con Nicholson cantando las verdades en el estrado. El análisis que se hace es que en ambos casos el personaje incómodo, violento y agresivo hacía de malo, de alguien a quien no hay que parecerse. Y que durante años ese rechazo funcionó.
La conclusión que se extrae es que la manipulación consistía en convertir al que dice la verdad incómoda en alguien despreciable, para que nadie siguiera su discurso. Es una tesis fuerte, y se lanza sin matices. Encaja con el tono general: el forero medio no se identifica con el héroe, se identifica con el tipo al que el guion le pone la etiqueta de villano.
El contrapunto llega desde dentro. Un mensaje avisa de que aquí muchos se creen Gladiator o Clint Eastwood y no son más que un Travis Baker de la vida. Es la única autocrítica del listado, y es demoledora. El espejo no devuelve a Maximus. Devuelve al tipo que habla solo.
Her, la película que nadie pidió pero todos vivieron
Entre tanta testosterona aparece una recomendación distinta: Her, de Spike Jonze, descrita como posiblemente la mejor película de los últimos diez años. Un hombre que se enamora de una inteligencia artificial. Sin peleas, sin venganza, sin discurso en el estrado. Solo un tipo hablando con una voz que no existe.
Es el cierre lógico del listado. Si el forero medio tiene una película, no es Gran Torino. Es esa. El tipo que discute con una pantalla, que construye una relación con algo que no puede responderle del todo, y que sospecha que tiene razón mientras todos los demás le miran raro.
La predicción, con reservas: el casting seguirá creciendo. Cada año saldrá una película nueva y alguien dirá que ese personaje es él. Y tendrá razón a medias, que es la única forma en que un forero medio tiene razón.