El cine no murió en 1999: las películas que resisten el top 5
La última década dorada del cine, dicen, fueron los noventa. A partir del año 2000, desierto. La tesis lleva cuatro días circulando y ha generado 243 respuestas, con un resultado que tiene poco de recuento y mucho de pelea sobre qué demonios es una buena película. La propuesta era sencilla: cinco títulos favoritos desde 2000 para armar una lista de las mejores películas desde el año 2000. Casi nadie ha cumplido las reglas.
¿Murió el cine en 1999?
Los blockbusters de los ochenta y noventa se comparan con todo lo posterior y salen ganando. El argumento tiene un salvavidas con nombre propio, la trilogía de
El Señor de los Anillos, y una salvedad incómoda: incluso esa se antoja difícil de revisar cuando enfrente aparece un Indiana Jones o un Regreso al Futuro. La nostalgia pesa. También pesa que esas películas se hayan visto cincuenta veces y las nuevas, no siempre.
La réplica es tan simple como difícil de rebatir: se hace buen cine este siglo, y hay mucho más del que cabe en cualquier lista.
Las mejores películas desde el año 2000 que se repiten en casi todas las listas
Blade Runner 2049 (2017) aparece una y otra vez, igual que Mulholland Drive (2001) o Mad Max: Fury Road (2015). Por ahí asoman Her (2013), Drive (2011), Nocturnal Animals (2016), El Gran Hotel Budapest (2014), Gladiator (2000), Training Day (2001), Children of Men (2006), Zodiac (2007) y District 9 (2009). Apetitoso para un cine que supuestamente falleció.
Hasta los títulos más discutidos se repiten: Infiltrados, No es país para viejos, El Lobo de Wall Street. Y ahí empieza el fango. Un remake mediocre no puede encabezar una década, sostiene una parte. La otra contesta que la película es buena con independencia de dónde venga el guion.
El top 5 que nadie respeta
Se pidieron cinco. Llegaron seis, ocho, diez y hasta veintiuno en una sola tanda, con títulos anteriores a 2000 colados por la puerta de atrás. Uno de los implicados admitió no estar en condiciones de mantener ningún orden. La gracia estaba en descartar, y casi nadie descartó.
De Pearl Harbor a Cry Macho: los defensores impopulares
Pearl Harbor tiene partidarios y detractores en proporciones propias de una guerra civil. Quien la defiende alega que se la desprecia por tener una trama romántica, y mete a
Titanic en el mismo saco: películas menospreciadas por quien va de entendido. La respuesta fue tajante: a los quince minutos, uno ya espera que lleguen los japoneses.
Algo parecido ocurre con Clint Eastwood. Sus últimos títulos se salvan y se hunden en el mismo párrafo:
Mula (2018) entra sin discusión, Cry Macho provoca vergüenza ajena, con el detalle de una camarera cincuenta años más joven de por medio.
La IA como memoria cinéfila
Uno de los casos más curiosos: un thriller británico de bajo presupuesto de 2009,
The Disappearance of Alice Creed, cuyo nombre se había borrado de la memoria. Años buscándolo. Lo recuperó preguntando a una inteligencia artificial. La misma herramienta sirvió para ampliar la lista con hermanas de género, de Megan is Missing (2011) a The Den (2013), todas de catfishing, secuestros y pesquisas delante de una pantalla.
El cine que ya predijo el futuro
Her (2013) ha pasado de rareza romántica a profecía: un hombre enamorado de un sistema operativo conversacional. Con los modelos de lenguaje sobre la mesa, esa ficción ya no parece tan ficción, y hay quien sostiene que el resto acabará cumpliéndose igual. En la misma línea se cita Idiocracia (2006) y, con más fe en la anécdota que en el método, una española de 2015 a la que se atribuye haber retratado Madrid antes del estallido de 2020.
Con las listas sobre la mesa, el punto muerto sigue siendo el mismo: nadie se pone de acuerdo en qué mide una película. Años, taquilla, memoria o ganas de volver a verla. Y esa pregunta deja el recuento a medias.