Gran Torino, Million Dollar Baby: el Eastwood que no necesita caballo
Clint Eastwood no es un vaquero. Es un actor con más de medio siglo de carrera —sesenta años de filmografía— al que la memoria colectiva reduce a un poncho, un puro y un camposanto fronterizo. Planteada la pregunta de qué película suya funciona sin espuelas, la lista que aparece es larga, dispersa y bastante mejor de lo que sugiere su fama de pistolero.
El resultado desborda el género. Gran Torino, Million Dollar Baby, Los puentes de Madison, El sargento de hierro, En la línea de fuego, Firefox, Space Cowboys, Ruta suicida, Los violentos de Kelly, Mula, El aventurero de medianoche o El seductor. Ninguno es un western. Varios son obras mayores.
El error de manual consiste en colar títulos del Oeste, justo lo que el enunciado descarta. Y la trampa funciona: la primera propuesta fue, literalmente, un espagueti western.
Un actor de géneros, no de un solo género
Eastwood ha transitado el policial, el drama judicial, la guerra, la ciencia ficción y hasta la comedia romántica. La pregunta de si necesita un caballo tiene respuesta corta: no.
Lo previsible es que otra generación vuelva a recordarlo por el poncho. Con reservas: basta repasar esta lista para dudar de que el western fuera lo mejor que hizo nunca.