Aznar, ¿otra vez presidente? La vieja guardia que no se jubila
La idea de que José María Aznar vuelva a la presidencia del Gobierno ha vuelto a circular entre los sectores más nostálgicos de la derecha. Con 73 años, el expresidente sería la pieza que falta para reeditar el consejo de ministros de su primera legislatura (1996-2000), aquel que fichó fuera del PP a perfiles como Loyola de Palacio, Abel Matutes o Josep Piqué. El plan: una coalición con Vox en la que el partido de Abascal ceda terreno y Aznar devuelva al PP a la senda de toda la vida.
El argumentario económico del regreso
Los defensores de la operación sostienen que Aznar garantizaría seguridad jurídica, frenaría la llegada de inmigrantes, relanzaría la construcción y traería capital extranjero. Añaden un capítulo de defensa: más gasto militar porque «Marruecos sigue ahí». Es la nostalgia de los años del boom inmobiliario y del pleno empleo, cuando los ministros no salían de las primarias sino del mercado.
Los escépticos y la nostalgia transversal
Las réplicas no se hacen esperar. Unos le mandan a la piscina municipal, otros bromean con verle como candidato del PSOE. Entre medias, una confesión que sorprende incluso a quienes la firman: se echa de menos a Felipe González. La generación joven de políticos, de Sánchez a Ayuso, pasando por Iglesias, Montero, Casado o Rivera, queda despachada como «un bluff». Lo que viene, dicen, es peor.
El debate se queda en el deseo. No hay aritmética parlamentaria, no hay plan de investidura ni fecha de primarias. Solo la constatación de que la política española actual, con su mediocridad, está alimentando una mitología del pasado que ninguna de las dos Españas parece dispuesta a enterrar.