Maricarmen culpa a Sánchez de su desahucio y Sumar pide expropiar
Una mujer a punto de perder su vivienda apunta directamente a la Moncloa.
Maricarmen, protagonista del desahucio que estos días recogen
La Razón y
El Español, sostiene que Pedro Sánchez «no se entera o no quiere enterarse» de lo que ocurre con la vivienda. La frase no es un exabrupto aislado: resume un cabreo que el Gobierno no logra desactivar, y lo hace el mismo día en que el decreto de vivienda sigue atascado.
El desahucio que ninguna promesa frena
Cada desahucio es una historia con nombre, no un decimal en una estadística. La de Maricarmen ha saltado a la prensa por la dureza de su acusación contra el presidente, pero el fondo es un problema viejo: el precio de la vivienda y del alquiler desbordan cualquier plan público.
Blindar la vivienda se ha vuelto la promesa estrella del Ejecutivo. Cumplirla, la asignatura que se atasca. Entre el gesto y el resultado cabe una legislatura entera, y quien la vive desde la acera no tiene tiempo que perder.
¿Por qué Bolaños rechaza la expropiación que exige Sumar?
Respuesta directa: porque el sector socialista del Gobierno no comulga con meter mano a la propiedad privada, por mucho que sus socios lo vendan como la herramienta definitiva contra los desahucios.
Bolaños rechazó la expropiación de vivienda que reclama Sumar y aseguró que el decreto avanza para aprobarse el martes. Traducción: la coalición sigue tirando del mismo nudo sin deshacerlo. Un mando pide más músculo público; el otro frena. Y quien se queda sin techo, espera sentado.
Sánchez, la IA y el fondo de Soros: anatomía de un relato
En paralelo al caso circula una teoría que mezcla política y alta finanzas. Se atribuye a organizaciones ligadas a la
Open Society haber impulsado ciertas movilizaciones, y se rescata el nombre del fondo
Quantum para armar una supuesta ingeniería social. No hay pruebas que respalden semejante armazón: conviene tratarlo como lo que es, especulación.
Mientras tanto, Sánchez lanzaba su propio mensaje sobre las «nuevas oligarquías» que controlan la IA y los espacios digitales, y se reunía con Mike Bloomberg en Nueva York para hablar de desigualdad, energía y centros de datos. El contraste se comenta solo.
El decreto se decide el martes. Maricarmen, entretanto, sigue sin casa.
¿Cuántos casos como el suyo hacen falta para que la promesa deje de ser solo promesa?