planes de pensiones en Chile.¿Porque no aqui en España?

andreu

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LA REVOLUCION DE LAS PENSIONES EN CHILE

por Jos� Pi�era



Un fantasma recorre el mundo. Es el fantasma de la quiebra de los sistemas p�blicos de pensiones. El sistema de pensiones de reparto que ha prevalecido a lo largo de todo este siglo tiene una falla fundamental, originada en una concepci�n err�nea del comportamiento humano: destruye el v�nculo entre contribuciones y beneficios, en otras palabras, entre responsabilidades y derechos. Cuando esto sucede en una escala masiva y durante un per�odo largo de tiempo, el resultado final es un desastre.

Dos factores ex�genos agravan los resultados de este error estructural. Primero, la tendencia demogr�fica mundial hacia una ca�da en la tasa de natalidad y, segundo, los avances m�dicos que alargan la vida de las personas. Por lo tanto, cada vez ser�n menos los trabajadores activos en relaci�n al n�mero de personas jubiladas. Puesto que tanto el alza de la edad de jubilaci�n como aquella de las cotizaciones tienen un l�mite, tarde o temprano el sistema tiene que reducir los beneficios prometidos, se�al inequ�voca de un sistema en bancarrota.

Bien se reduzcan los beneficios mediante la inflaci�n, como en la mayor�a de los pa�ses en v�as de desarrollo, bien mediante cambios legislativos, el resultado final para el trabajador jubilado es el mismo: ansiedad en su edad avanzada, creada, parad�jicamente, por la inseguridad inherente del sistema al que se llama de "seguridad social".

En 1980 el gobierno chileno decidi� "agarrar el toro por las astas". Una reforma radical sustituy� un sistema de pensiones operado por el gobierno por un sistema nacional de capitalizaci�n individual administrado por empresas privadas.

Despu�s de 16 a�os de operaci�n los resultados hablan por s� mismos. Las pensiones en el nuevo sistema privado son ya entre 50 y 100 por ciento m�s altas. Los recursos administrados por los fondos de pensiones ascienden a los 25 mil millones de d�lares, lo que equivale a alrededor del 40 por ciento del Producto Nacional Bruto (PNB). M�s a�n, al mejorar el funcionamiento de los mercados laborales y de capital, el nuevo sistema de pensiones ha sido una de las reformas claves que ha elevado el crecimiento de la econom�a desde un 3 por ciento hist�rico por a�o a un 7.0 por ciento promedio durante los �ltimos 12 a�os. Tambi�n es cierto que la tasa de ahorro chilena ha aumentado al 27 por ciento del PNB y la tasa de desempleo ha bajado al 5 por ciento desde que se realiz� la reforma.

Las pensiones han dejado de ser un problema gubernamental, despolitizando as� a un gran sector de la econom�a y permitiendo a los individuos tener mayor control sobre sus vidas. El defecto estructural ha sido eliminado y el futuro de las pensiones depende del comportamiento individual y del desarrollo de los mercados.

El �xito del sistema privado de pensiones chileno ha llevado a otros siete pa�ses latinoamericanos a imitarlo. Hace tres a�os, Argentina, Per� y Colombia adoptaron una reforma similar. En 1995, Uruguay realiz� tambi�n una reforma similar, aunque muy parcial. Y en 1996, M�xico, Bolivia y El Salvador aprobaron leyes que crean sistemas de pensiones de capitalizaci�n individual, que se pondr�n en marcha en 1997.

La reforma chilena est� sirviendo de modelo a muchos pa�ses del mundo. Incluso en los Estados Unidos se est� empezando a debatir seriamente la privatizaci�n del sistema p�blico de pensiones que se implant� all� hace m�s de 60 a�os y que ha llegado a constituir el mayor programa gubernamental, con un gasto superior a los 350 mil millones de d�lares anuales (un gasto superior al presupuesto de defensa durante la Guerra Fr�a).

Sirva como indicaci�n del poder de las ideas decir que hasta expertos de la Rep�blica Popular China han venido a Chile para estudiar el sistema privado de pensiones. Uno de los resultados es esta fruta particularmente interesante que ha sido reportada por The Economist:

Usualmente hay m�s acritud que comedia en la larga lucha entre Inglaterra y China sobre el futuro de Hong Kong. No obstante, una sonrisa pudo haber aparecido en la cara de Chris Patten, gobernador de Hong Kong, al frustrar China sus planes de introducir un sistema de pensiones de reparto en la colonia. Zhou Nan, el representante de la China comunista en Hong Kong se�al� que el Sr. Patten, quien es un conservador brit�nico, estaba tratando de traer "costosas ideas eurosocialistas" a Hong Kong [11 de Febrero de 1995].

Es posible que antes de entrar en el nuevo milenio, varios otros pa�ses, incluyendo todos los del continente americano, hayan privatizado sus sistemas de pensiones. Esto representar�a una devoluci�n masiva de poder del Estado hacia los individuos, promoviendo as� la libertad, el crecimiento econ�mico, y evitando la pobreza, especialmente durante la vejez.



El modelo chileno

Bajo el sistema de capitalizaci�n individual, lo que determina el nivel de la pensi�n de un trabajador es el capital que �ste acumula durante su vida de trabajo. Ni el trabajador ni el empleador contribuyen al Estado. Tampoco cobra el trabajador una pensi�n gubernamental al jubilarse. En cambio, a lo largo de su vida como trabajador, ahorra obligatoriamente un 10 por ciento de su sueldo. El empleador deposita mensualmente esa cantidad en una cuenta de capitalizaci�n individual que pertenece al trabajador. Este porcentaje se aplica solamente a los primeros 25.000 d�lares de ingresos anuales. De tal manera que, a medida que suben los salarios, los trabajadores tienen mayor libertad para realizar contribuciones voluntarias.

Un trabajador puede contribuir un 10 por ciento adicional de su salario mensual, que tambi�n est� exento de impuestos, a una cuenta de ahorro voluntario, si es que desea jubilarse prematuramente u obtener una pensi�n m�s alta.

El trabajador elige una Administradora de Fondos de Pensiones (AFP) para administrar su cuenta de capitalizaci�n individual. Estas compa��as no pueden realizar ning�n otro tipo de actividades y est�n sujetas a una vigilancia estricta por parte del gobierno para que garanticen una cartera diversificada de bajo riesgo, y para prevenir el robo o el embeleco. Una entidad gubernamental independiente, la Superintendencia de AFP, que es altamente t�cnica, fue creada para ejercer esta labor. Por supuesto, existe ingreso libre a la industria de las AFP.

Cada AFP opera el equivalente a un fondo mutuo que invierte en acciones, bonos y otros instrumentos financieros que se transan en mercados formales. Las decisiones de inversi�n son realizadas por cada AFP. La ley establece los l�mites m�ximos tanto para los tipos de instrumentos como para la composici�n total de la cartera. No hay obligaci�n alguna de invertir en bonos gubernamentales. La AFP y el fondo mutuo que ella administra son dos entidades distintas. Esto es as� para evitar que las inversiones del fondo mutuo, que son propiedad de los trabajadores afiliados, se vean afectadas, en caso de que una AFP quiebre.

Los trabajadores tienen la libertad de cambiarse de una AFP a otra. Por esta raz�n existe una competencia entre las compa��as por lograr mejores retornos, elevar la calidad del servicio, y cobrar comisiones m�s bajas. Al afiliarse, cada trabajador recibe una libreta en la cual puede actualizar sus saldos de capital cuando as� lo desee, y adem�s la AFP est� obligada a enviarle cada tres meses un estado de cuenta que le informa cu�nto ha acumulado, las contribuciones acreditadas y el rendimiento de sus fondos. Tanto las cotizaciones del trabajador como las ganancias de las inversiones de la cuenta de capitalizaci�n individual est�n libres de impuestos. Al jubilarse el trabajador, paga impuestos a la renta sobre la cantidad que retira como pensi�n.

La reforma chilena incluy� a los trabajadores del sector privado y del p�blico. Los �nicos exclu�dos fueron los miembros de la polic�a y de las fuerzas armadas, cuyo r�gimen de pensiones est� dise�ado como parte de su salario y sistema de trabajo. (Aunque en mi opini�n les ir�a mejor con una cuenta de capitalizaci�n individual.) Todos los trabajadores dependientes deben tener una cuenta de capitalizaci�n individual. Los trabajadores independientes pueden, si as� lo desean, entrar en el sistema de capitalizaci�n individual, lo que provee un incentivo a los trabajadores informales para que se unan a la econom�a formal.

Existe una pensi�n m�nima garantizada por el Estado, y financiada con recursos tributarios generales, para todo trabajador que haya aportado durante un m�nimo de 20 a�os al sistema de cuenta individual. (Aquellos trabajadores que no han cotizado durante 20 a�os pueden solicitar, si lo requieren, una pensi�n asistencial de menor nivel.)

El sistema tambi�n incluye un seguro contra la gloria prematura y la invalidez. Cada AFP ofrece esta cobertura a sus clientes, obteniendo un seguro de vida y de invalidez colectivo de una compa��a de seguros privada. Esta cobertura se paga con una contribuci�n adicional del trabajador, actualmente de aproximadamente un 2,9 por ciento de su salario, que incluye la comisi�n para la AFP.

El nivel de ahorro obligatorio del 10 por ciento fue calculado asumiendo un rendimiento real durante toda la vida laboral del 4 por ciento anual, de tal manera que el trabajador com�n acumule dinero suficiente en su cuenta de AFP como para obtener una pensi�n de alrededor del 70 por ciento de su salario final.

La denominada edad legal para la jubilaci�n es 65 a�os para los hombres y 60 para las muyeres. Estas edades, que eran las edades de jubilaci�n tradicionales en el sistema de reparto, no se discutieron en la reforma, dado que no son carater�sticas estructurales del nuevo sistema. Pero el significado de la palabra "jubilaci�n" en el sistema de capitalizaci�n individual es diferente al tradicional. Primero, los trabajadores pueden continuar trabajando despu�s de la edad legal de jubilaci�n. Si lo hacen, pueden retirar mensualmente de su cuenta la pensi�n correspondiente y no tienen la obligaci�n de seguir ahorrando el 10 por ciento de su salario. Segundo, los trabajadores con ahorros suficientes en sus cuentas como para disponer de una pensi�n equivalente al 50 por ciento de su salario promedio durante los diez �ltimos a�os (siempre y cuando sea superior a la pensi�n m�nima) pueden elegir jubilarse prematuramente.

El significado real del umbral de los 65 � 60 a�os es el siguiente: a) Hasta esa edad el trabajador debe continuar ahorrando un 10 por ciento de su salario a su cuenta de capitalizaci�n individual, a no ser que haya elegido la jubilaci�n prematura (significando la posibilidad de retirar su dinero mediante una pensi�n mensual, sin que ello implique necesariamente su retiro de la fuerza laboral); b) Para recibir la pensi�n m�nima garantizada por el Estado, si fuera necesario, el trabajador debe llegar a esa edad.

Pero de ninguna manera hay una obligaci�n de dejar de trabajar a ninguna edad, ni tampoco de continuar trabajando o ahorrando una vez que se haya asegurado una pensi�n "razonable".

Algunas personas desean trabajar para siempre; otras quieren dedicarse lo antes posible a su vocaci�n verdadera o a sus pasatiempos. El sistema de reparto no permite la satisfacci�n de estas preferencias individuales, excepto a trav�s de la presi�n colectiva para obtener, por ejemplo, una edad de jubilaci�n prematura para grupos de votantes poderosos. En otras palabras, la realidad tiene que ser mutilada, pag�ndose as� un precio en t�rminos de felicidad humana.

El sistema de capitalizaci�n individual, por el contrario, permite que las diferentes preferencias personales se traduzcan en decisiones individuales que produzcan el resultado deseado. En las sucursales de muchas AFP hay terminales de fruta que permiten al trabajador calcular el valor de su futura pensi�n y la fecha en que quiere jubilarse. El trabajador puede se�alar el monto de la pensi�n que espera recibir y pedirle a la fruta que le indique cu�nto debe depositar mensualmente para alcanzar esa meta a la edad en que desea jubilarse. Por supuesto, �l puede ajustar sus decisiones a medida que pasa el tiempo, dependiendo del rendimiento de su fondo de pensi�n. Lo fundamental es que el trabajador puede determinar la edad de jubilaci�n que desea, de la misma manera que una persona puede hacerse un traje a la medida.

Al jubilarse, el trabajador puede elegir entre dos mecanismos. En un primer caso, un jubilado puede usar los ahorros en su cuenta de capitalizaci�n individual para comprar una pensi�n vitalicia (para �l y sus dependientes) con una compa��a de seguros privada, la cual le garantiza un ingreso mensual constante de por vida, actualizado por la inflaci�n (el mercado de capitales chileno ofrece bonos indexados para que las compa��as puedan realizar sus inversiones). La otra alternativa para el jubilado es dejar sus fondos en la cuenta de capitalizaci�n individual y hacer retiros programados, los cuales est�n sujetos a l�mites basados en las expectativas de vida del jubilado y de sus dependientes. En este caso, si �l muere, los fondos restantes en su cuenta forman parte de su herencia. En ambos casos, un jubilado puede retirar de golpe los fondos en exceso de aquellos necesarios para obtener una pensi�n vitalicia o retiros programados mensuales equivalentes al 70 por ciento de sus �ltimos salarios.

Con el sistema de capitalizaci�n individual, la poblaci�n activa no subsidia las pensiones de los jubilados. Por lo tanto, en contraste con el sistema de reparto, no existe el conflicto intergeneracional y la eventual bancarrota a medida que envejece la poblaci�n.

La cuenta de cada trabajador es totalmente port�til. Dado que los fondos deben ser invertidos en instrumentos comerciables, la cuenta de capitalizaci�n individual tiene un valor diario y por lo tanto es f�cil de transferir de una AFP a otra. Al no entorpecer la movilidad del trabajador tanto dentro de un pa�s como internacionalmente, el sistema de capitalizaci�n individual ayuda a crear flexibilidad en el mercado laboral, y no subsidia ni penaliza a los forasteros.

Las personas optan cada d�a m�s por trabajar unas cuantas horas al d�a o bien interrumpir sus vidas laborales, especialmente en el caso de las muyeres y de la gente joven. En los sistemas de reparto estos estilos flexibles de trabajo crean el problema de llenar los espacios en las cotizaciones. Esto no sucede con el esquema de capitalizaci�n individual en el cual las cotizaciones interrumpidas no representan ning�n problema.



La Transici�n

Un desaf�o es definir un sistema de capitalizaci�n individual; otro, en pa�ses donde ya tienen un sistema de reparto, es dise�ar la transici�n al sistema de capitalizaci�n. Por supuesto, la transici�n debe tomar en cuenta las caracter�sticas particulares de cada pa�s, especialmente las necesidades referentes a la situaci�n presupuestaria.

En Chile definimos tres reglas b�sicas para la transici�n:

1. El gobierno garantiz� a los jubilados que sus pensiones no ser�an afectadas por la reforma, ya que ser�a injusto reducirles sus beneficios a esta altura de sus vidas.

2. Todo trabajador que estuviese cotizando en el sistema de reparto tuvo la opci�n de quedarse en ese sistema o de cambiarse al nuevo sistema de capitalizaci�n individual. Aquellos que dejaron el sistema antiguo para entrar al nuevo recibieron un "bono de reconocimiento". (Este bono cero cup�n est� indexado y tiene una tasa de inter�s real del 4 por ciento.) El gobierno lo paga cuando el trabajador llega a la edad legal de jubilaci�n. Los bonos se pueden transar en los mercados de capitales secundarios, de tal manera que se pueden utilizar para obtener una jubilaci�n adelantada. Este bono refleja los derechos adquiridos anteriormente bajo el sistema de reparto. De esta manera, un trabajador que hubiera cotizado durante a�os no tuvo que empezar de cero cuando entr� en el sistema nuevo.

3. Las personas que se van incorporando a la fuerza laboral ingresan al sistema de capitalizaci�n individual. La puerta del sistema de reparto se cerr� dado que era insustentable. Este requisito asegura el fin definitivo del sistema antiguo una vez que el �ltimo trabajador que permaneci� en el mismo alcance la edad de jubilaci�n (de ah� en adelante, y durante un per�odo de tiempo limitado, el gobierno s�lo tiene que pagar las pensiones).

Despu�s de varios meses de debate nacional sobre las reformas propuestas y un enorme esfuerzo educativo y de comunicaci�n con el fin de explicar el nuevo sistema a la gente, la ley de reforma de las pensiones fue aprobada el 4 de Noviembre de 1980. (La econom�a pol�tica de esta reforma esta narrada en mi libro, El Cascabel al Gato, 1991).

La ley estableci� una fecha clara de inicio (1 de Mayo de 1981) del nuevo sistema de AFP. En Chile, al igual que en la mayor parte de los pa�ses del mundo, el d�a 1 de Mayo es el d�a del trabajo. Los s�mbolos son importantes y escogimos esta fecha de nacimiento del sistema privado de pensiones para permitirle a los trabajadores celebrar ese d�a no como uno de lucha de clases, sino como el d�a en que ganaron la libertad de controlar sus recursos para el retiro y se liberaron de "las cadenas" del seguro social estatizado.

Junto con la creaci�n del nuevo sistema, se termin� con la ilusi�n de que hay tanto una cotizaci�n empresarial como una cotizaci�n del trabajador al seguro social. Desde un punto de vista econ�mico, todas los aportes son finalmente pagados por la productividad marginal del trabajo, dado que el empresario considera todos los costos laborales--ya sean las cotizaciones al seguro social o el salario--al tomar las decisiones sobre contrataci�n y pagos. Para la transici�n se redefini� la cotizaci�n empresarial como salario bruto y de all� se deduce el aporte del trabajador. El sistema hace evidente y transparente que todas las cotizaciones las paga el trabajador y evita la manipulaci�n pol�tica de las tasas. Por supuesto, el nivel final de los salarios es determinado por las fuerzas del mercado.

El financiamiento de la transici�n es un asunto muy t�cnico que cada pa�s debe resolver de acuerdo a su propia realidad. El Banco Mundial (en Envejecimiento Sin Crisis, 1994) estimo la deuda impl�cita del sistema chileno de reparto en 1980 en alrededor del 80 por ciento del PNB. (El valor de esa deuda se hab�a reducido con un ajuste al sistema de reparto dos a�os antes, especialmente con la eliminaci�n de los reg�menes especiales.) El mismo estudio afirma que "Chile demuestra c�mo un pa�s con un sistema bancario razonablemente competitivo, un mercado de capitales que funciona bien, y estabilidad macroecon�mica puede financiar d�ficits de transici�n grandes sin repercusiones considerables sobre las tasas de inter�s."

Chile utiliz� cinco m�todos simultaneamente para financiar la transici�n al sistema de capitalizaci�n individual:

1. Como los aportes que se necesitan en el sistema de capitalizaci�n individual para financiar pensiones adecuadas son inferiores a aqu�llos en el sistema p�blico, la diferencia entre ambos se utiliz� temporalmente como una tasa de aporte a la transici�n sin reducir los salarios netos o incrementar los costos laborales para el empresario.

2. El financiamiento de la transici�n se comparti� con generaciones futuras a trav�s de emitir bonos del estado a tasas de inter�s del mercado. Estos bonos a largo plazo fueron comprados principalmente por las AFP como parte de sus carteras de inversi�n. Cabe destacar que �sta no es una "deuda nueva" sino s�lo el reconocimiento de una fracci�n de la "deuda impl�cita" del sistema de reparto.

3. La necesidad de financiar la transici�n fue un incentivo importante para reducir el excesivo gasto gubernamental. Durante a�os, el director de presupuestos pudo utilizar este poderoso argumento para rechazar nuevos gastos o para reducir programas gubernamentales innecesarios. Por lo tanto, el Estado ha contribu�do de manera importante al incremento del ahorro nacional, otro efecto indirecto de la reforma de las pensiones.

4. El incremento en el crecimiento econ�mico promovido por el sistema de capitalizaci�n individual hizo aumentar a su vez las recaudaciones tributarias. Cabe destacar que Chile est� teniendo un super�vit anual de alrededor del 2-3 por ciento del PNB en su presupuesto fiscal.

5. Cinco a�os despu�s de haberse iniciado el nuevo sistema, y una vez que los fondos de pensiones hab�an acumulado recursos sustanciales, comenzaron a privatizarse las grandes empresas estatales. Los recursos obtenidos por el Estado no fueron cuantiosos, ya que las empresas no estaban en buenas condiciones al privatizarse, pero contribuyeron marginalmente a financiar la transici�n.



Los Resultados

El sistema chileno privado de pensiones ya administra un fondo de inversiones de 25 mil millones de d�lares. Esta inversi�n de capital a largo plazo no s�lo ha ayudado a fomentar el crecimiento econ�mico, sino que tambi�n ha estimulado el desarrollo de instituciones y mercados financieros eficientes. La decisi�n de crear el sistema de capitalizaci�n individual en primer lugar y de privatizar las grandes empresas p�blicas despu�s result� en una "secuencia virtuosa". Le ofreci� a los trabajadores la oportunidad de beneficiarse del aumento en la productividad de las compa��as privatizadas al permitirles, gracias a una subida en los precios en las acciones, capturar una parte apreciable de la riqueza creada durante el proceso de privatizaci�n.

Existen alrededor de 15 AFP. Algunas pertenecen a conglomerados bancarios o de seguros. Otras son propiedad de los trabajadores o est�n ligadas a asociaciones empresariales. Algunas incluyen la participaci�n de compa��as financieras internacionales, como lo son AIG, Aetna, Citicorp, y el Banco Santander. Algunas de las AFP m�s grandes se cotizan en la bolsa de valores chilena y, recientemente, una de ellas hizo una emisi�n de ADR en Wall Street (ayudada por la clasificaci�n crediticia de los bonos del estado chileno de "A-").

Uno de los resultados notables del nuevo sistema ha sido el incremento en la productividad del capital en la econom�a chilena y, por lo tanto, la tasa de crecimiento econ�mico. Los fondos de pensi�n privados han hecho al mercado de capitales m�s eficiente y han afectado fuertemente su crecimiento en los �ltimos a�os. Los vastos recursos que las AFP administran han promovido la creaci�n de nuevos instrumentos financieros. Otra de las contribuciones de la reforma de las pensiones a la operaci�n solvente y transparente de los mercados de capital ha sido la creaci�n de una industria dom�stica de clasificaci�n de riesgo y la mejora de la direcci�n corporativa. (Las AFP nombran directores externos independientes en las compa��as en las que tienen acciones.)

Desde que el sistema empez� a operar el 1 de Mayo de 1981, la rentabilidad promedio en t�rminos reales (por encima de la inflaci�n) ha sido del 12 por ciento anual (tres veces mayor que el rendimiento del 4 por ciento estimado). Por supuesto, el rendimiento anual ha mostrado las oscilaciones intr�nsecas al libre mercado--yendo de menos 3 por ciento a m�s del 30 por ciento en t�rminos reales--pero lo que cuenta es el rendimiento promedio a largo plazo.

Las pensiones bajo el sistema de capitalizaci�n individual han sido significativamente m�s altas que bajo el sistema antiguo que administraba el Estado, el cual requer�a de un impuesto al salario del 25 por ciento. Seg�n Sergio Baeza, coeditor del libro Quince A�os Despu�s: Una Mirada Al Sistema Privado de Pensiones (1995), el jubilado promedio de una AFP ya est� recibiendo una pensi�n igual al 78 por ciento de sus ingresos anuales promedios durante los �ltimos 10 a�os de su vida laboral. Adicionalmente, los trabajadores, al jubilarse, tienen la posibilidad de retirar sus "excesos de ahorros" (aquellos que est�n por encima del umbral del 70 por ciento del salario). Si se incluyese ese dinero en el c�lculo del valor de la pensi�n, el valor total de �sta se acercar�a al 84 por ciento del salario. Los beneficiarios de las pensiones de invalidez o de desempleo tambi�n reciben en promedio 70 por ciento de sus salarios.

As� el nuevo sistema de pensiones ha contribu�do significativamente a reducir la pobreza al incrementar la certeza y el valor de las pensiones de vejez, de viudez, orfandad, e invalidez. Tambi�n ha contribu�do mediante el efecto indirecto pero muy poderoso de incrementar el crecimiento econ�mico y el empleo.

El nuevo sistema ha eliminado la inequidad del sistema antiguo. Algunas personas creen que los esquemas de pensiones de reparto redistribuyen los ingresos desde los trabajadores ricos hacia los m�s pobres. Sin embargo, varios estudios recientes demuestran que, una vez tomadas en cuenta ciertas caracter�sticas relativas a los ingresos de los trabajadores y al funcionamiento del sistema pol�tico, los sistemas p�blicos generalmente redistribuyen el ingreso hacia los grupos de trabajadores m�s ricos y poderosos.



Conclusi�n

No es sorprendente entonces que el sistema de capitalizaci�n individual en Chile haya demostrado ser tan popular y haya ayudado a promover la estabilidad del pa�s. Los trabajadores aprecian que el sistema es justo y que a trav�s de sus cuentas de pensiones tienen un inter�s directo y visible en la econom�a. Como una fracci�n sustancial de las acciones emitidas por las compa��as chilenas m�s grandes pertenecen a los fondos de pensiones privados, los trabajadores son de hecho inversionistas en la prosperidad del pa�s.

Cuando el sistema de capitalizaci�n individual se inaugur� en Chile en 1981, los trabajadores tuvieron la opci�n de entrar al nuevo sistema o de permanecer en el antiguo. Medio mill�n de trabajadores (una cuarta parte de la fuerza laboral) se afili� al nuevo sistema en tan s�lo el primer mes. Hoy d�a, el 93 por ciento de los trabajadores est�n en el sistema de capitalizaci�n individual.

A medida que vaya desapareciendo el sistema de pensiones estatal, los pol�ticos ya no decidir�n acerca de las pensiones. As�, las pensiones ya no ser�n un tema de conflicto pol�tico y de demagogia en tiempos de elecci�n, como lo fueron en el pasado. Los ingresos de una persona al jubilarse depender�n de su propio trabajo y del �xito de la econom�a, no del gobierno o de las presiones de ciertos grupos de inter�s.

Para los chilenos las cuentas de pensiones representan ahora derechos de propiedad reales y visibles, y son las fuentes de seguridad para el retiro. Se ha calculado que el activo m�s importante del chileno promedio ya no es su auto usado o su peque�a casa (probablemente todav�a hipotecada), sino el capital en su cuenta de capitalizaci�n individual.

Finalmente, el sistema de pensiones privado est� teniendo consecuencias pol�ticas y culturales importantes. Los trabajadores chilenos eligieron cambiarse al nuevo sistema, a pesar de que conocidos l�deres sindicales y pol�ticos les recomendaron que no lo hicieran. Pero los trabajadores se preocupan mucho sobre los asuntos relacionados con sus vidas, tales como las pensiones, la educaci�n, y la salud. Por consiguiente, basan sus decisiones sobre estos temas pensando en sus familias y no seg�n las tendencias pol�ticas del momento.

Efectivamente, el nuevo sistema de pensiones le da a los chilenos un lazo personal con el desarrollo de la econom�a. El trabajador chileno promedio no es indiferente al comportamiento de la Bolsa de Valores o a las tasas de inter�s. Cuando los trabajadores sienten que son due�os de una fracci�n del pa�s, no a trav�s de los l�deres del partido ni a trav�s de un Politbur�, ellos comprenden y se adhieren en mayor medida al libre mercado y a los valores de una sociedad libre.

Esta es una historia breve de un sue�o que se ha hecho realidad. La lecci�n final es que las �nicas revoluciones con �xito son aquellas que conf�an en el individuo y en las maravillas que el individuo puede hacer cuando es libre.

¿Ser libre de poner tu dinero, donde quieras y como quieras? :Aplauso::Aplauso::Aplauso::Aplauso:
 
+ longitudes

Este mensaje le viene que ni pintado a la longitud de Chile !!!😀
 
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Los planes privados de pensiones en Chile han sido un fracaso:




Portada :: Economía
02-04-2006



Chile
El sistema de pensiones al borde de la quiebra


Argenpress




En los próximos cinco años, el sistema previsional chileno generará un déficit anual para el fisco que alcanzará un 4,8% del Producto Bruto Interno (PBI), cifra que supera ampliamente los peores escenarios.

La conclusión forma parte del diagnóstico que el Gobierno realizó sobre el actual mecanismo de capitalización individual, creado hace 25 años por el régimen militar como parte de su política privatizadora, y que servirá de base a la comisión de expertos que estudia la reforma.

El estudio considera temas que son bastante recurrentes en la discusión, como cobertura, costos de administración y rentabilidad de los fondos de pensiones, temas institucionales y efectos fiscales entre otros, confirmó Alberto Arenas, director de Presupuesto.

Según Arenas, uno de los principales puntos se refiere al carácter solidario del sistema, que busca que la sociedad garantice estándares mínimos de protección a las personas más necesitadas.

Dentro de este marco, una materia relevante se refiere a la densidad de las cotizaciones, es decir, el tiempo en que el afiliado ha realizado imposiciones previsionales.

De acuerdo a la Encuesta de Protección Social que realizó el Ministerio del Trabajo el 2002 y que es citada en el diagnóstico, la densidad de las pensiones sólo alcanza un 52,4%, muy por debajo del 90% que se esperaba cuando se implantó el sistema.

Además, en el tema de la densidad se aprecian importantes diferencias según el sesso, edad, grupo educacional y categoría ocupacional, señala la conclusión del informe gubernamental.

El estudio señala que el costo para el erario nacional cuando se creó el sistema fue subestimado, 'lo que constituye una de las experiencias más costosas en esta materia en América Latina'.

De acuerdo con el pronóstico, entre 1981 y el 2004 el déficit total del sistema de pensiones se ubicó en 5,7% del PBI. Pero las proyecciones gubernamentales para las próximas décadas mantendrá un costo fiscal elevado.

Se considera que el promedio anual del déficit total de los años 2006 a 2010 alcanzará 4,8% del PBI, lo que supera ampliamente las expectativas que se tenían cuando se implantó el actual sistema previsional chileno en 1980.

El texto subraya además que no existen antecedentes que permitan anticipar que tales tendencias puedan revertirse en el tiempo, sino que más bien es altamente probable que se profundicen.

Este proyección pesimista obedece a que la mayoría de los trabajadores afiliados al sistema sólo podrán obtener una pensión mínima o inferior a ella por no haber reunido los requisitos de cotizaciones.

En tanto, el coordinador de la comisión de expertos, Mar1 Marcel, reconoció que el diagnóstico 'ha constatado algo que se intuía'.

'Cuando se proyecta el funcionamiento del sistema se ve que hay una proporción muy alta de los futuros pensionados que por diversas razones van a acceder a pensiones que van a estar en niveles menores a la mínima', subrayó Marcel.

En cuanto a la polémica propuesta de aumentar la edad de jubilación de las muyeres a 65 años, señaló que esta es una iniciativa presentada por un actor particular de la industria, pero sostuvo que hay muchos planteamientos respecto al tema.

Marcel indicó que el lunes y martes de la próxima semana se realizarán las primeras audiencias que realizará el comité de expertos. El primer invitado será la Central Unitaria de Trabajadores (CUT).

Luego lo harán los expertos de la Comisión Económica de Naciones Unidas para América Latina y el Caribe (CEPAL), y la Cámara Nacional de Comercio.
 
Perdon,pero este articulo parece que abunda en que los sistemas de reparto se caen por si solo.Desconozco la situacion real de Chile y si esta, a dia de hoy, tan "hundido" el sistema de pensiones del pais. Aparentemente un sistema de capitalizacion es lo mas justo social e individualmente,que se puede encontrar.

 
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Este tema muestra cuán influenciados estamos por la tutela de papá estado. Resulta que, a grandes trazos, el sistema actual es un sistema cuasi ponzi-piramidal y se está viendo que quebrará si no se le da un cambio radical que tendrá como consecuencia la bajada de pensiones sí o sí. Por otro lado el sistema de capitalización parece más solvente, pero la cuestión es que trata de que el estado guarda tu propio dinero para después devolvértelo más o menos mermado según lo gestionen o vayan las cosas.

En otros paisews no sé, pero aquí en España todo el mundo tiene muy claro que tiene que tenr una cuanta vivienda , pero parece que no somos lo suficientemente mayorcitos para ahorrar y gestionar lo que tenemos durante toda una vida. Lo que hace falta es educación económica básica, y que el estado se dedique sólo a coberturas sociales básicas, de viudedad, de rentas no contributivas, enfermedad etc que bien pueden salir de un fondo que anualmente se ahorre para cubrir pensiones de otro tipo , con cargo a presupuestos generales.

Todo lo demás , es dejar que el estado te quite dinero para unos años más tarde darte dosificada la parte que convenga en ese momento, sin ningún tipo de transparencia ni seguridad al respecto.
 
Hacer depender tu salud y tu vida de lo que rinda la bolsa es de badulaques profundos por mucho que intenten convenceros esos lgtb engominados de intereconomía.

Tenga cuidado que como fostien a alguno de estos en Chueca a las 6 de la mañana con una cogorza del 7, la culpa va a ser suya :XX:

Por lo demás, sintetico y acertado.

Yo quiero pensiones. Quiero un estado que pague pensiones, como una PRIORIDAD, junto con educacion y sanidad. Y si no hay pasta en la SS que la saque de donde sea.

Aparte, ya ahorro yo lo mio y lo muevo sin necesidad de listos oficiales comisionistas.
 
LA REVOLUCION DE LAS PENSIONES EN CHILE
¿Ser libre de poner tu dinero, donde quieras y como quieras? :Aplauso::Aplauso::Aplauso::Aplauso:

Exacto,el sueño cumplido de los empresarios del sector,hacer lo que se les canta con el dinero y el futuro de los que tienen que trabajar.
Es el ùnico caso donde los trabajadores son los capitalistas.
Aparte de en Chile,creo que este fracasado sistema funciona en Burkina Fasso.
 
En Chile, estan teniendo rendimientos positivos desde hace una decada.
No es la pension que paga el estado SINO UNA PENSION QUE VAS CREANDO TU, con las aportaciones que realizas durante tu vida laboral ( el estado no mangonea tu dinero, lo aportas directamente a fondos privados de pensiones).
FUIMOS : crees que Suecia o Suiza, son Burkina faso?
Y FUNCIONA MUY BIEN EN ESTOS PAISES y hace mas de una decada.

Hay 2 pensiones que coexisten:
Pension basica aportada por el estado y pension de capitalizacion, generada por cada trabajador con sus aportaciones a su plan de pensiones.
Y tu decides donde,cuando y cuanto aportas y EN QUE SE INVIERTE.
"DONDE A CADA UNO LE DA LA GANA" y si no te gusta como llevan tu plan te lo llevas a otra gestora y punto. (igual q con el tocomochopozzi)
 
Los planes privados de pensiones en Chile han sido un fracaso:




Portada :: Economía
02-04-2006



Chile
El sistema de pensiones al borde de la quiebra


Argenpress




En los próximos cinco años, el sistema previsional chileno generará un déficit anual para el fisco que alcanzará un 4,8% del Producto Bruto Interno (PBI), cifra que supera ampliamente los peores escenarios.

La conclusión forma parte del diagnóstico que el Gobierno realizó sobre el actual mecanismo de capitalización individual, creado hace 25 años por el régimen militar como parte de su política privatizadora, y que servirá de base a la comisión de expertos que estudia la reforma.

El estudio considera temas que son bastante recurrentes en la discusión, como cobertura, costos de administración y rentabilidad de los fondos de pensiones, temas institucionales y efectos fiscales entre otros, confirmó Alberto Arenas, director de Presupuesto.

Según Arenas, uno de los principales puntos se refiere al carácter solidario del sistema, que busca que la sociedad garantice estándares mínimos de protección a las personas más necesitadas.

Dentro de este marco, una materia relevante se refiere a la densidad de las cotizaciones, es decir, el tiempo en que el afiliado ha realizado imposiciones previsionales.

De acuerdo a la Encuesta de Protección Social que realizó el Ministerio del Trabajo el 2002 y que es citada en el diagnóstico, la densidad de las pensiones sólo alcanza un 52,4%, muy por debajo del 90% que se esperaba cuando se implantó el sistema.

Además, en el tema de la densidad se aprecian importantes diferencias según el sesso, edad, grupo educacional y categoría ocupacional, señala la conclusión del informe gubernamental.

El estudio señala que el costo para el erario nacional cuando se creó el sistema fue subestimado, 'lo que constituye una de las experiencias más costosas en esta materia en América Latina'.

De acuerdo con el pronóstico, entre 1981 y el 2004 el déficit total del sistema de pensiones se ubicó en 5,7% del PBI. Pero las proyecciones gubernamentales para las próximas décadas mantendrá un costo fiscal elevado.

Se considera que el promedio anual del déficit total de los años 2006 a 2010 alcanzará 4,8% del PBI, lo que supera ampliamente las expectativas que se tenían cuando se implantó el actual sistema previsional chileno en 1980.

El texto subraya además que no existen antecedentes que permitan anticipar que tales tendencias puedan revertirse en el tiempo, sino que más bien es altamente probable que se profundicen.

Este proyección pesimista obedece a que la mayoría de los trabajadores afiliados al sistema sólo podrán obtener una pensión mínima o inferior a ella por no haber reunido los requisitos de cotizaciones.

En tanto, el coordinador de la comisión de expertos, Mar1 Marcel, reconoció que el diagnóstico 'ha constatado algo que se intuía'.

'Cuando se proyecta el funcionamiento del sistema se ve que hay una proporción muy alta de los futuros pensionados que por diversas razones van a acceder a pensiones que van a estar en niveles menores a la mínima', subrayó Marcel.

En cuanto a la polémica propuesta de aumentar la edad de jubilación de las muyeres a 65 años, señaló que esta es una iniciativa presentada por un actor particular de la industria, pero sostuvo que hay muchos planteamientos respecto al tema.

Marcel indicó que el lunes y martes de la próxima semana se realizarán las primeras audiencias que realizará el comité de expertos. El primer invitado será la Central Unitaria de Trabajadores (CUT).

Luego lo harán los expertos de la Comisión Económica de Naciones Unidas para América Latina y el Caribe (CEPAL), y la Cámara Nacional de Comercio.



me encantan los reflotes
aqui estamos 5 años despues y aun no han quebrado los chilenos

fijate tu q cosas.......y no solo eso, sino q 2009 fue un año cojinudo en cuanto a rentabilidad



Exacto,el sueño cumplido de los empresarios del sector,hacer lo que se les canta con el dinero y el futuro de los que tienen que trabajar.
Es el ùnico caso donde los trabajadores son los capitalistas.
Aparte de en Chile,creo que este fracasado sistema funciona en Burkina Fasso.
deberia usted dejar de creer e informarse antes de decir "creo" q es igual a no decir nadaminimamente verificable o veraz

El modelo de capitalización individual de pensiones chilena se ha implementado en otros países latinoamericanos:
Bolivia, Colombia, Costa Rica, El Salvador, México, Nicaragua, Perú, República Dominicana y Uruguay. Los estatistas demócratas de Estados Unidos se han opuesto sistemáticamente, al contrario de los republicanos.
En Europa
como Rusia, Polonia, Hungría o Eslovaquia, pero en Europa occidental se le ve con reticencia.


como usted habra leido, en Burkina Fasso nolo tienen
zas¡
 
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