Alois Schicklgruber
Madmaxista
Con el relato de guano que has escrito no te da ni para escribir novelas de ciencia ficción al kilo, como pretendes.
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No voy a cerrar el hilo, como alguno me habéis sugerido. Lo dejo abierto para que podáis seguir descargando vuestra bilis aquí. Quizás ya no intervenga más y esto lo podrá usar cualquiera para colgar sus propios proyectos literarios.
En todo caso, tengo metas más elevadas que perseguir y a todos mis envidiosos críticos les dedico la siguiente oda:
ODA AL IMPOTENTE CRÍTICO
Aquel que hoy malvadamente me critica
no sabe que sarna con gusto no pica,
y que los insultos de los crueles
serán mañana alabanza de fieles.
¿Vendré de los cielos enviado?
Quizás, pues de éxito he hablado,
a un grupo de incrédulos procaces
con la ética de zain aves rapaces
que con gran envidia me han replicado.
Mas no saben ellos que todo es apariencia
y que hay mucho que no está en su ciencia.
Porque el éxito es cuestión de aleatoriedad,
que intentar atraparlo no es una nimiedad
y que aquel que en las esquivas musas confíe
que evite a los críticos y de ellos desconfíe.
Mi alegato con estos graciosos versos he acabado
y a los simple gafapastas por el pandero les he dado.
Tienen algo más de gracia tus ripios
que el pésimo relato del bautizo
que por cierto además de malo
está horriblemente mal escrito
Mas en los últimos versos te enredas
por querer sacarte el regazo en este foro
mejor es ver los toros desde las barreras
que hacer el simple buscando fama y oro
Ahora bien, tu relato maneja bien los tiempos narrativos con sencillez y eficacia. Tienes instinto de escritor, pero te faltan toneladas de técnica.
A ver @Boundless Dreamer , aclárate: No me voy a hacer rico como escritor, pero luego me dices que hago libros entretenidos y fáciles de leer. ¡Shishi!, si eso es precisamente lo que caracteriza a un escritor de bestseller. Escribir cosas fáciles de tragar para que la masa lo lea. ¡Ojo! Que no me importa, si yo lo que quiero precisamente es hacerme rico como Stephen King, con sus libros de prosa fácil y que se adapten rápidamente al cine y a la televisión.Honestamente: No creo que te hagas rico como escritor.
Personalmente, no me gusta que se denigren las creencias religiosas gratuitamente. Ahora bien, tu relato maneja bien los tiempos narrativos con sencillez y eficacia. Tienes instinto de escritor, pero te faltan toneladas de técnica.
Si te esfuerzas, podrás ser un autor que escribas libros entretenidos y fáciles de leer, pero sé realista: No vas a escribir bestsellers ni van a adaptar tus libros para películas.
A mí me gusta la ciencia ficción, por eso me ha sorprendido que hayas escrito una novela y, sin embargo, no hayas puesto aquí ningún ejemplo de la ciencia ficción que escribes. ¿Cómo se llama tu novela? A lo mejor, si la leo, me puedo formar otra opinión acerca de como escribes.
Boundless Dreamer
Forero Paco Demier
Desde16 Feb 2019
Mensajes49Zanx 38
UbicaciónEspaña
tienes instinto de multinick....jojoa..
Hazte una sencilla pregunta, suponiendo que seas un gran lector: ¿te gustas a ti mismo cuando te lees? Si dejas reposar un cuento el tiempo suficiente y cuando lo vuelves a sacar a la luz y lo lees como si lo hubiera escrito un desconocido, ¿te gusta? ¿Deseas que no se acabe? ¿Hay párrafos o frases tan buenos que hasta dudas de haberlo escrito tú? Porque yo, que soy una mera aficionadilla juntaletras, y saco mis relatos después de un tiempo y los juzgo con ojos de lectora veterana, siento mucha vergüenza ajena. Y a veces, solo a veces, descubro algo muy bueno, algo que me emociona. No es que crea que me vaya a hacer rica, si no que con mucho trabajo, podría escribir algo que no me avergonzara. Cuanto más leas, más alto estará tu listón ante lo que escribas. Cuanto más escribas, mejor escribirás. Sin acritud, creo que tu ego a prueba de balas te ayudaría más en otra profesión (político, gurú, presentador de televisión, fundador de sectas) que en la de escritor que desea hacerse millonario.
Qué manía tienes con aferrarte al nombre Sortak... Si es un nombre pésimo que hiere las retinas y produce cacofonías cerebrales...
Yo de ti me pillaría un generador de nombres de fantasía de esos de internet y pillaría el mejor nombre de los 4 o 5 que me sugiera y luego sustituiría todos los Sortak de tu texto por ese nombre.
Qué manía tienes con aferrarte al nombre Sortak... Si es un nombre pésimo que hiere las retinas y produce cacofonías cerebrales...
Yo de ti me iría a un generador de nombres de fantasía de esos de internet y pillaría el mejor nombre de los 4 o 5 que te sugiera y luego sustituiría todos los Sortak de tu texto por ese nombre.
Muy bien dicho, ahí marcándole los puntos sobre las íes. Le tiene que haber dolido, vaya que sí.Si a mi me da igual el nombre de Sortak. Muchas veces en mis escritos, cambio un nombre que no me gusta. Elijo el nuevo y luego, dando CRTL+B en Word, voy buscando y sustituyendo el nombre antiguo.
Quizás elija otro con mayor resonancia, no sé, ¿Aragorn? 😉
Shishi, si llego a saber que me respondéis los dos tan seguidos no hubiese borrado el mensaje... Es que lo he borrado porque no me he dado cuenta de que él mismo ya decía que iba a prescindir del nombre "Sortak" para no comprometer su anonimato, de modo que mi post diciendo que "se aferraba al nombre Sortak" no tenía mucho sentido... Y ahora veo que mi post ha tenido un éxito atroz y me citáis como locos... Si lo sé no lo borro.
Shishi, si llego a saber que me respondéis los dos tan seguidos no hubiese borrado el mensaje... Es que lo he borrado porque no me he dado cuenta de que él mismo ya decía que iba a prescindir del nombre "Sortak" para no comprometer su anonimato, de modo que mi post diciendo que "se aferraba al nombre Sortak" no tenía mucho sentido... Y ahora veo que mi post ha tenido un éxito atroz y me citáis como locos... Si lo sé no lo borro.
¿Es de Picabia o no?Mar1 Laveau cogió una cuchara limpia del desvencijado aparador y probó el caldo que por una hora llevaba cociendo sobre la flamante vitrocerámica que dos de sus diez descendientes le habían regalado por su último cumpleaños.
"Todavía le falta..." se dijo. Y recordó su vieja cocinilla de butano, con sus hierros zain y su fuego azul y naranja, tan de su gusto; tanto que muchas veces durante los últimos años lo encendía por nada, sólo para verlo "No sé cocinar con esto...¿como se puede cocinar sin fuego?...Calor, calor...Esto es más un cataplasma...Esto es como cocinar para los enfermos...Esto es cocinar para los perecid"
Se sentó y bebió de su infusión, ya casi helada. Miró por la ventana y no vio nada más que su oscuro reflejo. Era tan de noche que por un momento pensó haberse quedado ciega. Y no viendo nada empezó a recordar.
La primera vez que le vio la banana a su mar1 este dormía la siesta con su tercer descendiente, de apenas un año. El pequeñín se había despertado y ella era la única que había oído algo más que ronquidos. Ella siempre había oído a sus descendientes aunque estuvieran al otro lado del océano. Fue a recogerlo para que no molestara a su padre y lo vio jugando con su enorme banana. Mar1 se quedó un momento en la puerta, sin reaccionar y sin poder apartar la vista de aquello. Casi gritó. Cogió a su hijito con mucho cuidado de no despertar a quien todavía dormía y salió de allí con el corazón en las entrañas.
Él había sido carnicero en la ardiente Argel hasta que hubieron de marcharse por temor a ser asesinados tras la independencia de la antigua colonia. Ya en Francia se reconvirtió en mecánico de automóviles, oficio que había aprendido cumplimentando a la patria que después los abandonaría a su suerte, cosa que jamás pudo olvidar y que a punto estuvo de llevarle a la cárcel algunos años después. Pierre Dubois era hombre de pocas luces. No le hacían falta. Él era fuerte y tenía la razón. Un hombre no necesita más para vivir. Aquellos hombres necesitaban tan poco que resultaban muy peligrosos para quienes no podían vivir sin todo lo demás.
Mar1 quería a Pierre. No había conocido a ningún otro hombre. Pierre también la quería aunque conoció a muchas otras muyeres; puede que aún la quisiera más por esto mismo. Y Mar1 lo sabía y nada decía. La peonza ha de enrollarse si quiere bailar gallardamente por el sucio suelo. Y allí, bien lo sabía Mar1, no había más cuerda que la de ella. Y sus descendientes...sus descendientes...Ella tenía a sus descendientes. Ella tenía lo que ningún Pierre podrá tener, por muy fuerte y mucha razón que tenga. Eran más suyos que de él. Ella los había llevado dentro, él sólo le había metido aquello dentro. Y esto es algo que ellos, los diez, acabarían sabiendo, sí...Es tan fácil tener toda la razón con algo tan evidente.
Cuando el último descendiente se fue de casa, Pierre y Mar1 ya eran mayores, ya habían dejado de hacerse viejos para empezar a serlo. Pierre cayó enfermo algunos años después, pocos: primero una silla de ruedas y después una cama y una asistente social que iba tres veces al día a ayudar a Mar1 para darle la vuelta y asearle. Mar1 se acostumbró a verle el peine a su mar1. Ya no le daba miedo. No hay mejor manera de perderlo que ver las cosas cuando no quieren que las veas.
Pierre dejó de hablar, más tarde de ver y al final de oír. A todo se acostumbró Mar1. A todo menos a no oírlo roncar.
Bajó al garaje y cogió una sierra eléctrica. Subió a la habitación y descuartizó a su mar1. Ninguno se enteró demasiado. Le sacó el corazón y le cortó la banana. Puso un cazo a hervir y los echó dentro.
Dos horas después volvió a probarlo con otra cuchara limpia del desvencijado aparador.
"Esto sigue sin saber a nada" Lo apartó del calor y volvió a acordarse de su vieja cocinilla, de sus hierros zain y de su fuego azul y naranja, de sus diez descendientes como diez soles y de su hombre, tan fuerte, grande y sucio como una montaña llena de carbón en sus entrañas...
Ahora había luz tras la ventana. Ya no se veía reflejada en ella y sí a la fría y lluviosa mañana que amanecía como si no tuviera muchas ganas de hacerlo. Y empezó a ver lo demás. Todo lo demás.
Cogió el abrigo, el bolso, el paraguas y salió a la calle.
- ¿Puede llevarme a Argel? -le preguntó al taxista
- No, señora
- Entonces lléveme a comisaria
Eres muy hater. Tienes envidia de su gran talento como escritor. A mi me gustar Sortak. Es un nombre que me hace soñar despierto.
Pon alguna cosa de fantasía que hayas escrito, tú. Ah, qué no, que sólo escribías realismo costumbrista como Victor Català. OK.
Ni caso Rearden, hay mucho envidioso en este hilo. De aquí a 5 años cuando tu nombre aparezca en las grandes pantallas vas a callar muchas bocas. Tienes un talento sobrenatural que va a significar un antes y un después en la historia de los best-sellers.
Mar1 Laveau cogió una cuchara limpia del desvencijado aparador y probó el caldo que por una hora llevaba cociendo sobre la flamante vitrocerámica que dos de sus diez descendientes le habían regalado por su último cumpleaños.
"Todavía le falta..." se dijo. Y recordó su vieja cocinilla de butano, con sus hierros zain y su fuego azul y naranja, tan de su gusto; tanto que muchas veces durante los últimos años lo encendía por nada, sólo para verlo "No sé cocinar con esto...¿como se puede cocinar sin fuego?...Calor, calor...Esto es más un cataplasma...Esto es como cocinar para los enfermos...Esto es cocinar para los perecid"
Se sentó y bebió de su infusión, ya casi helada. Miró por la ventana y no vio nada más que su oscuro reflejo. Era tan de noche que por un momento pensó haberse quedado ciega. Y no viendo nada empezó a recordar.
La primera vez que le vio la banana a su mar1 este dormía la siesta con su tercer descendiente, de apenas un año. El pequeñín se había despertado y ella era la única que había oído algo más que ronquidos. Ella siempre había oído a sus descendientes aunque estuvieran al otro lado del océano. Fue a recogerlo para que no molestara a su padre y lo vio jugando con su enorme banana. Mar1 se quedó un momento en la puerta, sin reaccionar y sin poder apartar la vista de aquello. Casi gritó. Cogió a su hijito con mucho cuidado de no despertar a quien todavía dormía y salió de allí con el corazón en las entrañas.
Él había sido carnicero en la ardiente Argel hasta que hubieron de marcharse por temor a ser asesinados tras la independencia de la antigua colonia. Ya en Francia se reconvirtió en mecánico de automóviles, oficio que había aprendido cumplimentando a la patria que después los abandonaría a su suerte, cosa que jamás pudo olvidar y que a punto estuvo de llevarle a la cárcel algunos años después. Pierre Dubois era hombre de pocas luces. No le hacían falta. Él era fuerte y tenía la razón. Un hombre no necesita más para vivir. Aquellos hombres necesitaban tan poco que resultaban muy peligrosos para quienes no podían vivir sin todo lo demás.
Mar1 quería a Pierre. No había conocido a ningún otro hombre. Pierre también la quería aunque conoció a muchas otras muyeres; puede que aún la quisiera más por esto mismo. Y Mar1 lo sabía y nada decía. La peonza ha de enrollarse si quiere bailar gallardamente por el sucio suelo. Y allí, bien lo sabía Mar1, no había más cuerda que la de ella. Y sus descendientes...sus descendientes...Ella tenía a sus descendientes. Ella tenía lo que ningún Pierre podrá tener, por muy fuerte y mucha razón que tenga. Eran más suyos que de él. Ella los había llevado dentro, él sólo le había metido aquello dentro. Y esto es algo que ellos, los diez, acabarían sabiendo, sí...Es tan fácil tener toda la razón con algo tan evidente.
Cuando el último descendiente se fue de casa, Pierre y Mar1 ya eran mayores, ya habían dejado de hacerse viejos para empezar a serlo. Pierre cayó enfermo algunos años después, pocos: primero una silla de ruedas y después una cama y una asistente social que iba tres veces al día a ayudar a Mar1 para darle la vuelta y asearle. Mar1 se acostumbró a verle el peine a su mar1. Ya no le daba miedo. No hay mejor manera de perderlo que ver las cosas cuando no quieren que las veas.
Pierre dejó de hablar, más tarde de ver y al final de oír. A todo se acostumbró Mar1. A todo menos a no oírlo roncar.
Bajó al garaje y cogió una sierra eléctrica. Subió a la habitación y descuartizó a su mar1. Ninguno se enteró demasiado. Le sacó el corazón y le cortó la banana. Puso un cazo a hervir y los echó dentro.
Dos horas después volvió a probarlo con otra cuchara limpia del desvencijado aparador.
"Esto sigue sin saber a nada" Lo apartó del calor y volvió a acordarse de su vieja cocinilla, de sus hierros zain y de su fuego azul y naranja, de sus diez descendientes como diez soles y de su hombre, tan fuerte, grande y sucio como una montaña llena de carbón en sus entrañas...
Ahora había luz tras la ventana. Ya no se veía reflejada en ella y sí a la fría y lluviosa mañana que amanecía como si no tuviera muchas ganas de hacerlo. Y empezó a ver lo demás. Todo lo demás.
Cogió el abrigo, el bolso, el paraguas y salió a la calle.
- ¿Puede llevarme a Argel? -le preguntó al taxista
- No, señora
- Entonces lléveme a comisaria
comparadas con las guano del rearden Clavisto es un premio nobel.. "sigue asi" le dice ...como si el tuviera juicio para decirle algo ...ajajaj...
Me parece bien que Rearden de consejos a novatos como Clavisto.
Es un buen forero dispuesto a ayudar la gente que sabe menos.
Mis dieses.