Plan para hacerme rico como escritor

No voy a cerrar el hilo, como alguno me habéis sugerido. Lo dejo abierto para que podáis seguir descargando vuestra bilis aquí. Quizás ya no intervenga más y esto lo podrá usar cualquiera para colgar sus propios proyectos literarios.

En todo caso, tengo metas más elevadas que perseguir y a todos mis envidiosos críticos les dedico la siguiente oda:

ODA AL IMPOTENTE CRÍTICO​

Aquel que hoy malvadamente me critica
no sabe que sarna con gusto no pica,
y que los insultos de los crueles
serán mañana alabanza de fieles.

¿Vendré de los cielos enviado?
Quizás, pues de éxito he hablado,
a un grupo de incrédulos procaces
con la ética de zain aves rapaces
que con gran envidia me han replicado.

Mas no saben ellos que todo es apariencia
y que hay mucho que no está en su ciencia.
Porque el éxito es cuestión de aleatoriedad,
que intentar atraparlo no es una nimiedad
y que aquel que en las esquivas musas confíe
que evite a los críticos y de ellos desconfíe.

Mi alegato con estos graciosos versos he acabado
y a los simple gafapastas por el pandero les he dado.
 
Brutal réplica de Henry, que viene de los cielos enviado, a los envidiosos que sólo intentaban crear autoestimita. Como ha puesto los puntos sobre las íes, marcando territorio salvajemente como una bestia bravía. Menudo fatality a sus críticos. Al final de la lucha la luz resplandece. Nadie se mete con Henry Rearde, ¿me oís? Está preedestinado a ser el nuevo fénomeno editorial. Tú ya lo vas a ver.

A ver si os váis enterando, @Enterao que eres un enterao.
 
El nivel de un escritor no se puede evaluar solo entresacando algunos de sus pasajes, porque nadie está libre de escribir pasajes mediocres; ni Nabokov ni Delibes. Es más bien una media de otras características como la estructura, la coherencia, el ritmo, etc. Y, sobre todo, el tener una voz propia.

La coherencia interna de la obra es tema muy complicado: que se lo digan a Cervantes con lo del burro de Sancho Panza. Si alguno de los que hay por este hilo es programador, lo entenderá perfectamente, porque escribir una novela tiene más puntos en común con programar una aplicación de lo que parece: si hay cualquier fallo de concordancia entre dos partes cualesquiera, se puede derrumbar como un castillo de naipes. Está llena de efectos mar1 por todas partes, cambias una variable en un sitio (el tonalidad del chaleco de uno de los personajes, por ejemplo), y puede provocar un tsunami de inconsistencias ocho capítulos antes o después. El escritor tiene que esforzarse por mantener en todo momento una visión de conjunto de la obra sin que falle ninguno de sus detalles.

Eso es precisamente lo que más hace de King (ya que sale a relucir) un escritor técnicamente mediocre, correcto si me apuras. Knausgård, en cambio, puede ser un... nórdico... insoportable, pero es sólido como una roca, no le pillas ni una inconsistencia, encima en narraciones que pegan saltos continuos en el tiempo. En favor de King, no obstante, hay que decir que él siempre ha sido muy consciente de su escaso nivel técnico. Quizá solo sea la honestidad que puede permitirse el triunfador, pero nunca ha ido de divo, sino de artesano, y eso le honra.

También está el ritmo. Lovecraft carecía de ritmo. Pretendía compensarlo y mantener enganchado al lector abusando de descripciones saturadas de adjetivos. Vale, a un adolescente le puede impresionar. Ahora veamos un caso opuesto: Edward Bunker es todo NERVIO. Su vocabulario es bastante limitado, pero es un maestro manejando los tiempos y la tensión narrativa. Aunque no te atraiga el género, te atrapa sin remedio.

Con todo, lo mejor que se puede decir de un autor, bueno o malo, es que se le reconoce por su obra. Eso es tener voz propia, y es más importante que ser bueno. Pero la voz propia no se puede aprender: o eres un genio, o la desarrollas a base de trayectoria vital y trabajo.
 
No voy a cerrar el hilo, como alguno me habéis sugerido. Lo dejo abierto para que podáis seguir descargando vuestra bilis aquí. Quizás ya no intervenga más y esto lo podrá usar cualquiera para colgar sus propios proyectos literarios.

En todo caso, tengo metas más elevadas que perseguir y a todos mis envidiosos críticos les dedico la siguiente oda:

ODA AL IMPOTENTE CRÍTICO​

Aquel que hoy malvadamente me critica
no sabe que sarna con gusto no pica,
y que los insultos de los crueles
serán mañana alabanza de fieles.

¿Vendré de los cielos enviado?
Quizás, pues de éxito he hablado,
a un grupo de incrédulos procaces
con la ética de zain aves rapaces
que con gran envidia me han replicado.

Mas no saben ellos que todo es apariencia
y que hay mucho que no está en su ciencia.
Porque el éxito es cuestión de aleatoriedad,
que intentar atraparlo no es una nimiedad
y que aquel que en las esquivas musas confíe
que evite a los críticos y de ellos desconfíe.

Mi alegato con estos graciosos versos he acabado
y a los simple gafapastas por el pandero les he dado.

Tienen algo más de gracia tus ripios
que el pésimo relato del bautizo
que por cierto además de malo
está horriblemente mal escrito

Mas en los últimos versos te enredas
por querer sacarte el regazo en este foro
mejor es ver los toros desde las barreras
que hacer el simple buscando fama y oro
 
jaja y como colofon nos ilustra con que tampoco es poeta , he visto murgas mejor escritas que estos ripios infantiles...
 
Tienen algo más de gracia tus ripios
que el pésimo relato del bautizo
que por cierto además de malo
está horriblemente mal escrito

Mas en los últimos versos te enredas
por querer sacarte el regazo en este foro
mejor es ver los toros desde las barreras
que hacer el simple buscando fama y oro

Alois, Alois no es nombre de colonia,
ni tampoco el de un parador de Estonia.
No, es el de un hombre que tuvo un vástago
de tendencias artísticas, pero un poco vago.

Este frustrado pintor no era Francis Picabia
sino que fue uno que acabó cerca de Suabia.
Múnich fue la ciudad, hablando concretamente,
donde en la política entró, acertadamente.

Hombre de gran ambición y escaso bigote,
quería colgar a los judíos del cogote.
Por su culpa, Alemania la guerra perdió
y él un testículo en el frente se dejó.

Mas le sobraba testosterona con el otro cojón,
para guerrear de nuevo con la pérfida Albión.
Prueba de su hombría, holgaba con chortinas
sin que le pararan que fueran sus sobrinas.

Al final, en diez días su cumpleaños celebró
con otra rubia más joven que él se casó,
a su país a la ruina más absoluta llevó,
en minutos enviudó y raudo se suicidó.

Alois, a ti conocen en casa a la hora de comer,
pero a tu Adolf todo el mundo lo ha de temer.
 
Honestamente: No creo que te hagas rico como escritor.

Siento tener que decir la verdad de forma tan directa y brutal. Por otro lado, he leído tu borrador de un capítulo de fantasía y no escribes mal, pero te falla lo siguiente:
a) Tienes que usar el vocabulario y el habla medieval, no expresiones modernas.
b) Los personajes no transmiten emociones.
c) Es corto. Describe la batalla con toda su intensidad: Mandobles, flechas silbando, enemigos atacando a Sortak a diestro y siniestro. Si quieres cautivar al lector, llena páginas y páginas con una lucha épica.
d) Te falta leer más sobre el género. Por eso cometes los errores de a), b) y c).

Mi opinión sobre "El bautismo":
Parece una fantasía erótica-masaje escrita por un adolescente. Eso sí, por un adolescente empollón, porque escribes bien y con palabras cultas, pero tienes los siguientes fallos:
i) Exceso de adjetivos.
ii) Abuso del recurso fácil del morbo religioso en el aspecto sensual.
iii) Tema muy manido, el de la brujería y su vertiente sensual.

Personalmente, no me gusta que se denigren las creencias religiosas gratuitamente. Ahora bien, tu relato maneja bien los tiempos narrativos con sencillez y eficacia. Tienes instinto de escritor, pero te faltan toneladas de técnica.

Si te esfuerzas, podrás ser un autor que escribas libros entretenidos y fáciles de leer, pero sé realista: No vas a escribir bestsellers ni van a adaptar tus libros para películas.

A mí me gusta la ciencia ficción, por eso me ha sorprendido que hayas escrito una novela y, sin embargo, no hayas puesto aquí ningún ejemplo de la ciencia ficción que escribes. ¿Cómo se llama tu novela? A lo mejor, si la leo, me puedo formar otra opinión acerca de como escribes.
 
Ahora bien, tu relato maneja bien los tiempos narrativos con sencillez y eficacia. Tienes instinto de escritor, pero te faltan toneladas de técnica.


Boundless Dreamer
Forero Paco Demier

Desde16 Feb 2019
Mensajes49Zanx 38
UbicaciónEspaña


tienes instinto de multinick....jojoa..
 
Hazte una sencilla pregunta, suponiendo que seas un gran lector: ¿te gustas a ti mismo cuando te lees? Si dejas reposar un cuento el tiempo suficiente y cuando lo vuelves a sacar a la luz y lo lees como si lo hubiera escrito un desconocido, ¿te gusta? ¿Deseas que no se acabe? ¿Hay párrafos o frases tan buenos que hasta dudas de haberlo escrito tú? Porque yo, que soy una mera aficionadilla juntaletras, y saco mis relatos después de un tiempo y los juzgo con ojos de lectora veterana, siento mucha vergüenza ajena. Y a veces, solo a veces, descubro algo muy bueno, algo que me emociona. No es que crea que me vaya a hacer rica, si no que con mucho trabajo, podría escribir algo que no me avergonzara. Cuanto más leas, más alto estará tu listón ante lo que escribas. Cuanto más escribas, mejor escribirás. Sin acritud, creo que tu ego a prueba de balas te ayudaría más en otra profesión (político, gurú, presentador de televisión, fundador de sectas) que en la de escritor que desea hacerse millonario.
 
Honestamente: No creo que te hagas rico como escritor.

Personalmente, no me gusta que se denigren las creencias religiosas gratuitamente. Ahora bien, tu relato maneja bien los tiempos narrativos con sencillez y eficacia. Tienes instinto de escritor, pero te faltan toneladas de técnica.

Si te esfuerzas, podrás ser un autor que escribas libros entretenidos y fáciles de leer, pero sé realista: No vas a escribir bestsellers ni van a adaptar tus libros para películas.

A mí me gusta la ciencia ficción, por eso me ha sorprendido que hayas escrito una novela y, sin embargo, no hayas puesto aquí ningún ejemplo de la ciencia ficción que escribes. ¿Cómo se llama tu novela? A lo mejor, si la leo, me puedo formar otra opinión acerca de como escribes.
A ver @Boundless Dreamer , aclárate: No me voy a hacer rico como escritor, pero luego me dices que hago libros entretenidos y fáciles de leer. ¡Shishi!, si eso es precisamente lo que caracteriza a un escritor de bestseller. Escribir cosas fáciles de tragar para que la masa lo lea. ¡Ojo! Que no me importa, si yo lo que quiero precisamente es hacerme rico como Stephen King, con sus libros de prosa fácil y que se adapten rápidamente al cine y a la televisión.

La técnica ya la tengo, puedo tener más, ahí te compro el consejo, pero soy un buen escritor.

Que ya les he dicho a todo el mundo, incluyéndote a ti también por MP, que no voy a decir a nadie el nombre de mi novela. Que quiero forear en burbuja desde el más completo anonimato para llevar a VOX a la presidencia del gobierno, no como tú, que pareces un CM del PSOE, so mangina.

Boundless Dreamer
Forero Paco Demier

Desde16 Feb 2019
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tienes instinto de multinick....jojoa..

Jorobar, es lo mismo que pensé yo de vosotros... de @Enterao y de @morethanafeeling , que me estabais haciendo un multinick para sacarme el título de mi novela (y por enésima vez: no lo voy a decir) con el método de los paparazzi, primero haciendo la entrevista mamporrera ("no eres mal escritor...") para luego metérmela doblada ("cuál es el título de tu novela").

Todavía no las tengo todas conmigo, de que incluso seas tú, en una especie de giro dickiniano a lo "A scanner darkly" donde tú seas tú y al mismo tiempo un CM pringao del PSOE. Aunque por la forma de escribir me recuerda más a @morethanafeeling donde la pose pogre de @Boundless Dreamer , sea eso, una pose, para que no sospeche yo de otros foreros.

Hazte una sencilla pregunta, suponiendo que seas un gran lector: ¿te gustas a ti mismo cuando te lees? Si dejas reposar un cuento el tiempo suficiente y cuando lo vuelves a sacar a la luz y lo lees como si lo hubiera escrito un desconocido, ¿te gusta? ¿Deseas que no se acabe? ¿Hay párrafos o frases tan buenos que hasta dudas de haberlo escrito tú? Porque yo, que soy una mera aficionadilla juntaletras, y saco mis relatos después de un tiempo y los juzgo con ojos de lectora veterana, siento mucha vergüenza ajena. Y a veces, solo a veces, descubro algo muy bueno, algo que me emociona. No es que crea que me vaya a hacer rica, si no que con mucho trabajo, podría escribir algo que no me avergonzara. Cuanto más leas, más alto estará tu listón ante lo que escribas. Cuanto más escribas, mejor escribirás. Sin acritud, creo que tu ego a prueba de balas te ayudaría más en otra profesión (político, gurú, presentador de televisión, fundador de sectas) que en la de escritor que desea hacerse millonario.

Gracias @Lenina , ¡por fin alguien que comprende realmente a un escritor! Dejar reposar un texto no solo es necesario, sino también imprescindible. Claro que lo hago. Escribo algo y luego dejo que mi mente trabaje en otra cosa. Por supuesto que al volver original le encuentro muchos fallos, pero no me importa corregirlos. Hago las frases más claras, añado párrafos, reescribo lo escrito o incluso elimino algo si veo que no aporta nada y vuelve al texto más pesado de leer.

Pero nunca me arrepiento de lo que he escrito. Por ejemplo, en el caso de Sortak, como cogí un borrador antes de aplicarle todo este proceso, lo que se ve ahora está incompleto. Por lo opinado ya, pues prácticamente habrá que reescribirlo entero, con un lenguaje de fantasía medieval, términos militares y una batalla más alargada. Pero Sortak es un personaje imprescindible y el hecho de que esté manco es un detalle fundamental en la trama, por lo que tendrá que perder el brazo en la batalla que escriba para él (aunque la redacte de otra manera). También perderá su nombre, Sortak, para no comprometer mi anonimato.
 
Qué manía tienes con aferrarte al nombre Sortak... Si es un nombre pésimo que hiere las retinas y produce cacofonías cerebrales...

Yo de ti me pillaría un generador de nombres de fantasía de esos de internet y pillaría el mejor nombre de los 4 o 5 que me sugiera y luego sustituiría todos los Sortak de tu texto por ese nombre.

Si a mi me da igual el nombre de Sortak. Muchas veces en mis escritos, cambio un nombre que no me gusta. Elijo el nuevo y luego, dando CRTL+B en Word, voy buscando y sustituyendo el nombre antiguo.

Quizás elija otro con mayor resonancia, no sé, ¿Aragorn? 😉
 
Qué manía tienes con aferrarte al nombre Sortak... Si es un nombre pésimo que hiere las retinas y produce cacofonías cerebrales...

Yo de ti me iría a un generador de nombres de fantasía de esos de internet y pillaría el mejor nombre de los 4 o 5 que te sugiera y luego sustituiría todos los Sortak de tu texto por ese nombre.

Eres muy hater. Tienes envidia de su gran talento como escritor. A mi me gustar Sortak. Es un nombre que me hace soñar despierto.

Pon alguna cosa de fantasía que hayas escrito, tú. Ah, qué no, que sólo escribías realismo costumbrista como Victor Català. OK.

Ni caso Rearden, hay mucho envidioso en este hilo. De aquí a 5 años cuando tu nombre aparezca en las grandes pantallas vas a callar muchas bocas. Tienes un talento sobrenatural que va a significar un antes y un después en la historia de los best-sellers.
 
Si a mi me da igual el nombre de Sortak. Muchas veces en mis escritos, cambio un nombre que no me gusta. Elijo el nuevo y luego, dando CRTL+B en Word, voy buscando y sustituyendo el nombre antiguo.

Quizás elija otro con mayor resonancia, no sé, ¿Aragorn? 😉
Muy bien dicho, ahí marcándole los puntos sobre las íes. Le tiene que haber dolido, vaya que sí.

Ánimo y a ganar dinero que el mercado de la literatura está subiendo muchísimo. Pero es un mercado en el que hay que entrar ahora. Es como ser youtuber en 2005, por poner un ejemplo.
 
Shishi, si llego a saber que me respondéis los dos tan seguidos no hubiese borrado el mensaje... Es que lo he borrado porque no me he dado cuenta de que él mismo ya decía que iba a prescindir del nombre "Sortak" para no comprometer su anonimato, de modo que mi post diciendo que "se aferraba al nombre Sortak" no tenía mucho sentido... Y ahora veo que mi post ha tenido un éxito atroz y me citáis como locos... Si lo sé no lo borro.
 
Shishi, si llego a saber que me respondéis los dos tan seguidos no hubiese borrado el mensaje... Es que lo he borrado porque no me he dado cuenta de que él mismo ya decía que iba a prescindir del nombre "Sortak" para no comprometer su anonimato, de modo que mi post diciendo que "se aferraba al nombre Sortak" no tenía mucho sentido... Y ahora veo que mi post ha tenido un éxito atroz y me citáis como locos... Si lo sé no lo borro.

Sí, ahora excusas. A buenas horas, mangas verdes.
 
Shishi, si llego a saber que me respondéis los dos tan seguidos no hubiese borrado el mensaje... Es que lo he borrado porque no me he dado cuenta de que él mismo ya decía que iba a prescindir del nombre "Sortak" para no comprometer su anonimato, de modo que mi post diciendo que "se aferraba al nombre Sortak" no tenía mucho sentido... Y ahora veo que mi post ha tenido un éxito atroz y me citáis como locos... Si lo sé no lo borro.

En todo caso el consejo era bueno... 😀

Te he dado un Zanx.
 
Mar1 Laveau cogió una cuchara limpia del desvencijado aparador y probó el caldo que por una hora llevaba cociendo sobre la flamante vitrocerámica que dos de sus diez descendientes le habían regalado por su último cumpleaños.

"Todavía le falta..." se dijo. Y recordó su vieja cocinilla de butano, con sus hierros zain y su fuego azul y naranja, tan de su gusto; tanto que muchas veces durante los últimos años lo encendía por nada, sólo para verlo "No sé cocinar con esto...¿como se puede cocinar sin fuego?...Calor, calor...Esto es más un cataplasma...Esto es como cocinar para los enfermos...Esto es cocinar para los perecid"

Se sentó y bebió de su infusión, ya casi helada. Miró por la ventana y no vio nada más que su oscuro reflejo. Era tan de noche que por un momento pensó haberse quedado ciega. Y no viendo nada empezó a recordar.

La primera vez que le vio la banana a su mar1 este dormía la siesta con su tercer descendiente, de apenas un año. El pequeñín se había despertado y ella era la única que había oído algo más que ronquidos. Ella siempre había oído a sus descendientes aunque estuvieran al otro lado del océano. Fue a recogerlo para que no molestara a su padre y lo vio jugando con su enorme banana. Mar1 se quedó un momento en la puerta, sin reaccionar y sin poder apartar la vista de aquello. Casi gritó. Cogió a su hijito con mucho cuidado de no despertar a quien todavía dormía y salió de allí con el corazón en las entrañas.

Él había sido carnicero en la ardiente Argel hasta que hubieron de marcharse por temor a ser asesinados tras la independencia de la antigua colonia. Ya en Francia se reconvirtió en mecánico de automóviles, oficio que había aprendido cumplimentando a la patria que después los abandonaría a su suerte, cosa que jamás pudo olvidar y que a punto estuvo de llevarle a la cárcel algunos años después. Pierre Dubois era hombre de pocas luces. No le hacían falta. Él era fuerte y tenía la razón. Un hombre no necesita más para vivir. Aquellos hombres necesitaban tan poco que resultaban muy peligrosos para quienes no podían vivir sin todo lo demás.

Mar1 quería a Pierre. No había conocido a ningún otro hombre. Pierre también la quería aunque conoció a muchas otras muyeres; puede que aún la quisiera más por esto mismo. Y Mar1 lo sabía y nada decía. La peonza ha de enrollarse si quiere bailar gallardamente por el sucio suelo. Y allí, bien lo sabía Mar1, no había más cuerda que la de ella. Y sus descendientes...sus descendientes...Ella tenía a sus descendientes. Ella tenía lo que ningún Pierre podrá tener, por muy fuerte y mucha razón que tenga. Eran más suyos que de él. Ella los había llevado dentro, él sólo le había metido aquello dentro. Y esto es algo que ellos, los diez, acabarían sabiendo, sí...Es tan fácil tener toda la razón con algo tan evidente.

Cuando el último descendiente se fue de casa, Pierre y Mar1 ya eran mayores, ya habían dejado de hacerse viejos para empezar a serlo. Pierre cayó enfermo algunos años después, pocos: primero una silla de ruedas y después una cama y una asistente social que iba tres veces al día a ayudar a Mar1 para darle la vuelta y asearle. Mar1 se acostumbró a verle el peine a su mar1. Ya no le daba miedo. No hay mejor manera de perderlo que ver las cosas cuando no quieren que las veas.

Pierre dejó de hablar, más tarde de ver y al final de oír. A todo se acostumbró Mar1. A todo menos a no oírlo roncar.

Bajó al garaje y cogió una sierra eléctrica. Subió a la habitación y descuartizó a su mar1. Ninguno se enteró demasiado. Le sacó el corazón y le cortó la banana. Puso un cazo a hervir y los echó dentro.

Dos horas después volvió a probarlo con otra cuchara limpia del desvencijado aparador.

"Esto sigue sin saber a nada" Lo apartó del calor y volvió a acordarse de su vieja cocinilla, de sus hierros zain y de su fuego azul y naranja, de sus diez descendientes como diez soles y de su hombre, tan fuerte, grande y sucio como una montaña llena de carbón en sus entrañas...


Ahora había luz tras la ventana. Ya no se veía reflejada en ella y sí a la fría y lluviosa mañana que amanecía como si no tuviera muchas ganas de hacerlo. Y empezó a ver lo demás. Todo lo demás.


Cogió el abrigo, el bolso, el paraguas y salió a la calle.


- ¿Puede llevarme a Argel? -le preguntó al taxista
- No, señora
- Entonces lléveme a comisaria
 
Mar1 Laveau cogió una cuchara limpia del desvencijado aparador y probó el caldo que por una hora llevaba cociendo sobre la flamante vitrocerámica que dos de sus diez descendientes le habían regalado por su último cumpleaños.

"Todavía le falta..." se dijo. Y recordó su vieja cocinilla de butano, con sus hierros zain y su fuego azul y naranja, tan de su gusto; tanto que muchas veces durante los últimos años lo encendía por nada, sólo para verlo "No sé cocinar con esto...¿como se puede cocinar sin fuego?...Calor, calor...Esto es más un cataplasma...Esto es como cocinar para los enfermos...Esto es cocinar para los perecid"

Se sentó y bebió de su infusión, ya casi helada. Miró por la ventana y no vio nada más que su oscuro reflejo. Era tan de noche que por un momento pensó haberse quedado ciega. Y no viendo nada empezó a recordar.

La primera vez que le vio la banana a su mar1 este dormía la siesta con su tercer descendiente, de apenas un año. El pequeñín se había despertado y ella era la única que había oído algo más que ronquidos. Ella siempre había oído a sus descendientes aunque estuvieran al otro lado del océano. Fue a recogerlo para que no molestara a su padre y lo vio jugando con su enorme banana. Mar1 se quedó un momento en la puerta, sin reaccionar y sin poder apartar la vista de aquello. Casi gritó. Cogió a su hijito con mucho cuidado de no despertar a quien todavía dormía y salió de allí con el corazón en las entrañas.

Él había sido carnicero en la ardiente Argel hasta que hubieron de marcharse por temor a ser asesinados tras la independencia de la antigua colonia. Ya en Francia se reconvirtió en mecánico de automóviles, oficio que había aprendido cumplimentando a la patria que después los abandonaría a su suerte, cosa que jamás pudo olvidar y que a punto estuvo de llevarle a la cárcel algunos años después. Pierre Dubois era hombre de pocas luces. No le hacían falta. Él era fuerte y tenía la razón. Un hombre no necesita más para vivir. Aquellos hombres necesitaban tan poco que resultaban muy peligrosos para quienes no podían vivir sin todo lo demás.

Mar1 quería a Pierre. No había conocido a ningún otro hombre. Pierre también la quería aunque conoció a muchas otras muyeres; puede que aún la quisiera más por esto mismo. Y Mar1 lo sabía y nada decía. La peonza ha de enrollarse si quiere bailar gallardamente por el sucio suelo. Y allí, bien lo sabía Mar1, no había más cuerda que la de ella. Y sus descendientes...sus descendientes...Ella tenía a sus descendientes. Ella tenía lo que ningún Pierre podrá tener, por muy fuerte y mucha razón que tenga. Eran más suyos que de él. Ella los había llevado dentro, él sólo le había metido aquello dentro. Y esto es algo que ellos, los diez, acabarían sabiendo, sí...Es tan fácil tener toda la razón con algo tan evidente.

Cuando el último descendiente se fue de casa, Pierre y Mar1 ya eran mayores, ya habían dejado de hacerse viejos para empezar a serlo. Pierre cayó enfermo algunos años después, pocos: primero una silla de ruedas y después una cama y una asistente social que iba tres veces al día a ayudar a Mar1 para darle la vuelta y asearle. Mar1 se acostumbró a verle el peine a su mar1. Ya no le daba miedo. No hay mejor manera de perderlo que ver las cosas cuando no quieren que las veas.

Pierre dejó de hablar, más tarde de ver y al final de oír. A todo se acostumbró Mar1. A todo menos a no oírlo roncar.

Bajó al garaje y cogió una sierra eléctrica. Subió a la habitación y descuartizó a su mar1. Ninguno se enteró demasiado. Le sacó el corazón y le cortó la banana. Puso un cazo a hervir y los echó dentro.

Dos horas después volvió a probarlo con otra cuchara limpia del desvencijado aparador.

"Esto sigue sin saber a nada" Lo apartó del calor y volvió a acordarse de su vieja cocinilla, de sus hierros zain y de su fuego azul y naranja, de sus diez descendientes como diez soles y de su hombre, tan fuerte, grande y sucio como una montaña llena de carbón en sus entrañas...


Ahora había luz tras la ventana. Ya no se veía reflejada en ella y sí a la fría y lluviosa mañana que amanecía como si no tuviera muchas ganas de hacerlo. Y empezó a ver lo demás. Todo lo demás.


Cogió el abrigo, el bolso, el paraguas y salió a la calle.


- ¿Puede llevarme a Argel? -le preguntó al taxista
- No, señora
- Entonces lléveme a comisaria
¿Es de Picabia o no?
 
Eres muy hater. Tienes envidia de su gran talento como escritor. A mi me gustar Sortak. Es un nombre que me hace soñar despierto.

Pon alguna cosa de fantasía que hayas escrito, tú. Ah, qué no, que sólo escribías realismo costumbrista como Victor Català. OK.

Ni caso Rearden, hay mucho envidioso en este hilo. De aquí a 5 años cuando tu nombre aparezca en las grandes pantallas vas a callar muchas bocas. Tienes un talento sobrenatural que va a significar un antes y un después en la historia de los best-sellers.

En todo caso, tendré que hacer una labor de investigación, mirando sagas nórdicas y cuentos populares rusos, para buscar nombres de gran sonoridad y poco escuchados en español, para poder utilizarlos dentro de la saga que quiero escribir de fantasía oscura.

Sortak ya se ha quemado aquí en burbuja...
 
Mar1 Laveau cogió una cuchara limpia del desvencijado aparador y probó el caldo que por una hora llevaba cociendo sobre la flamante vitrocerámica que dos de sus diez descendientes le habían regalado por su último cumpleaños.

"Todavía le falta..." se dijo. Y recordó su vieja cocinilla de butano, con sus hierros zain y su fuego azul y naranja, tan de su gusto; tanto que muchas veces durante los últimos años lo encendía por nada, sólo para verlo "No sé cocinar con esto...¿como se puede cocinar sin fuego?...Calor, calor...Esto es más un cataplasma...Esto es como cocinar para los enfermos...Esto es cocinar para los perecid"

Se sentó y bebió de su infusión, ya casi helada. Miró por la ventana y no vio nada más que su oscuro reflejo. Era tan de noche que por un momento pensó haberse quedado ciega. Y no viendo nada empezó a recordar.

La primera vez que le vio la banana a su mar1 este dormía la siesta con su tercer descendiente, de apenas un año. El pequeñín se había despertado y ella era la única que había oído algo más que ronquidos. Ella siempre había oído a sus descendientes aunque estuvieran al otro lado del océano. Fue a recogerlo para que no molestara a su padre y lo vio jugando con su enorme banana. Mar1 se quedó un momento en la puerta, sin reaccionar y sin poder apartar la vista de aquello. Casi gritó. Cogió a su hijito con mucho cuidado de no despertar a quien todavía dormía y salió de allí con el corazón en las entrañas.

Él había sido carnicero en la ardiente Argel hasta que hubieron de marcharse por temor a ser asesinados tras la independencia de la antigua colonia. Ya en Francia se reconvirtió en mecánico de automóviles, oficio que había aprendido cumplimentando a la patria que después los abandonaría a su suerte, cosa que jamás pudo olvidar y que a punto estuvo de llevarle a la cárcel algunos años después. Pierre Dubois era hombre de pocas luces. No le hacían falta. Él era fuerte y tenía la razón. Un hombre no necesita más para vivir. Aquellos hombres necesitaban tan poco que resultaban muy peligrosos para quienes no podían vivir sin todo lo demás.

Mar1 quería a Pierre. No había conocido a ningún otro hombre. Pierre también la quería aunque conoció a muchas otras muyeres; puede que aún la quisiera más por esto mismo. Y Mar1 lo sabía y nada decía. La peonza ha de enrollarse si quiere bailar gallardamente por el sucio suelo. Y allí, bien lo sabía Mar1, no había más cuerda que la de ella. Y sus descendientes...sus descendientes...Ella tenía a sus descendientes. Ella tenía lo que ningún Pierre podrá tener, por muy fuerte y mucha razón que tenga. Eran más suyos que de él. Ella los había llevado dentro, él sólo le había metido aquello dentro. Y esto es algo que ellos, los diez, acabarían sabiendo, sí...Es tan fácil tener toda la razón con algo tan evidente.

Cuando el último descendiente se fue de casa, Pierre y Mar1 ya eran mayores, ya habían dejado de hacerse viejos para empezar a serlo. Pierre cayó enfermo algunos años después, pocos: primero una silla de ruedas y después una cama y una asistente social que iba tres veces al día a ayudar a Mar1 para darle la vuelta y asearle. Mar1 se acostumbró a verle el peine a su mar1. Ya no le daba miedo. No hay mejor manera de perderlo que ver las cosas cuando no quieren que las veas.

Pierre dejó de hablar, más tarde de ver y al final de oír. A todo se acostumbró Mar1. A todo menos a no oírlo roncar.

Bajó al garaje y cogió una sierra eléctrica. Subió a la habitación y descuartizó a su mar1. Ninguno se enteró demasiado. Le sacó el corazón y le cortó la banana. Puso un cazo a hervir y los echó dentro.

Dos horas después volvió a probarlo con otra cuchara limpia del desvencijado aparador.

"Esto sigue sin saber a nada" Lo apartó del calor y volvió a acordarse de su vieja cocinilla, de sus hierros zain y de su fuego azul y naranja, de sus diez descendientes como diez soles y de su hombre, tan fuerte, grande y sucio como una montaña llena de carbón en sus entrañas...


Ahora había luz tras la ventana. Ya no se veía reflejada en ella y sí a la fría y lluviosa mañana que amanecía como si no tuviera muchas ganas de hacerlo. Y empezó a ver lo demás. Todo lo demás.


Cogió el abrigo, el bolso, el paraguas y salió a la calle.


- ¿Puede llevarme a Argel? -le preguntó al taxista
- No, señora
- Entonces lléveme a comisaria

Puntos positivos:

Cocinar con gas es cocinar. Mis dieses para las cocinas de gas butano. Relato costumbrista con la muyer como progenitora abnegada de diez descendientes que cuida de su alfa aunque tenga pocas entendederas.

Puntos negativos:

¿Una sierra eléctrica manejada por una muyer de 60 o 70 años? Es como una sierra mecánica pero con un motor eléctrico, ¿no? No sé Rick...
Faltan más elementos franchutes para darle atmósfera gabacha a la escena.
¿Tú sabes que el corazón está dentro de la caja torácica? ¿Te suenan el esternón y las costillas...? No sé, si la tía hubiera trabajado de carnicera, me lo hubiese creído.
Me ha gustado que le cortase la banana: Es un toque exótico muy de El imperio de los sentidos.

Otra cosa que también me ha gustado es el avatar de @Clavisto , aunque, claro, esto no tiene que ver nada con el relato. Sigue así.

Quizás nos tendríamos que plantear pedir a @calopez un subforo de literatura.
 

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