Europa en 1914 según una caricatura alemana: tópicos que no envejecen
Ha vuelto a circular estos días una caricatura alemana de 1914 que resume en un mapa los estereotipos con los que Europa se veía a sí misma al borde de la Gran Guerra. No es una obra maestra, pero las reacciones que ha provocado dejan dos conclusiones: los clichés nacionales siguen vivos y los rencores históricos no prescriben.
España, toreros y folclóricas; Japón en el mapa
España aparece como un torero flanqueado de folclóricas, con Don Quijote de fondo. Es el tópico denostado pero reconocible. Más curioso es ver a Japón en un mapa europeo, apuntando a la expansión imperial que ya inquietaba a las potencias. Portugal y Suecia se llevan los trazos más simples; Irlanda, en plena reivindicación, se libra de los ingleses. La caricatura retrata las obsesiones de la época.
Cien años de desconfianza hacia Alemania
Lo más destacado, sin embargo, es la pervivencia de la antipatía hacia Alemania en Europa central, avivada por las dos guerras mundiales y los crímenes asociados. Incluso en el norte de Italia se cuela una tirantez histórica hacia los teutones, mitigada solo por el común rechazo a la Unión Soviética. Y no falta la ironía: la misma caricatura presume del “cariño histórico” entre Germania y Rusia, cuando meses después se enzarzarían en la guerra más estúpida de la historia según sus críticos.
Que un papel de hace un siglo siga provocando una mezcla de humor y rencor dice más del presente que del dibujo. El mapa concisa una Europa que, en lo emocional, no ha cerrado del todo sus heridas.