Pérez-Reverte: el final de Occidente como espectáculo
Arturo Pérez-Reverte, a sus 74 años y con tres novelas en el último año, ha vuelto a encender la mecha. “Presenciar el final de Occidente es un espectáculo muy interesante”, ha declarado. La frase, difundida este 10 de agosto, ha levantado un coro de críticas que le acusa de arrogancia y de regodearse en el desastre, cuando no de ser parte del mismo.
Una provocación bien cronometrada
El escritor llega al debate con un buen aval comercial: 'Misión París', 'Enviado especial' y, desde el 20 de octubre, 'La hipótesis más peligrosa'. En paralelo, ha elogiado a Pedro Sánchez como “fascinante” y ha advertido de que “apartar y arrinconar a los viejos es un error enorme que estamos cometiendo y que pagaremos”. Dos frentes, un mismo personaje.
Pero sus palabras sobre el ocaso de Occidente han sido las que más han escocido. Hay quien sostiene que es la pose clásica del intelectual que disfruta desde la barrera; otros van más allá y apuntan a que su propia trayectoria forma parte de la decadencia que dice contemplar. Lágrimas de cocodrilo, resumen unos; visión lúcida, defienden los pocos que le dan la razón.
El coste de profetizar el declive
La pregunta incómoda es si Reverte describe una realidad incómoda con la única arma que tiene, la palabra, o si simplemente ha encontrado un público rentable para el apocalipsis. A sus 74 años, sigue facturando. Pero, como su próxima novela sugiere, quizá la hipótesis más peligrosa no sea el fin de Occidente, sino la posibilidad de que tenga razón.