Pensiones sostenibles: ¿tener hijos o cobrar menos pensión?
España necesita 100 millones de habitantes dentro de medio siglo para que el sistema público de pensiones no se hunda. Esa es la conclusión demográfica que algunos extraen de la lógica más básica del sistema de reparto: lo que cotiza hoy un trabajador paga la pensión de un jubilado, y la pensión de mañana la pagarán los hijos que vengan después. Si no llegan, alguien tendrá que cobrar menos.
La idea que circula es tan simple como radical: quien haya tenido hijos cobra el 100% de su pensión; quien no, el 75%. Sin más matices. Para rematar, hay quien añade una penalización del 50% a los estériles y quien propone que cada hijo compute como 15 años cotizados para las madres. El incentivo demográfico se convierte así en un arma punitiva.
La contrapropuesta que da la vuelta al incentivo
El cálculo más demoledor no habla de justicia sino de matemáticas. Si hoy hay 50 millones de habitantes, en 50 años harán falta 100 millones de cotizantes; en otros 50, 200. Se mire como se mire, se trata de un esquema piramidal que acabará fallando a alguna generación. La alternativa invocada para salir del paso es que la inteligencia artificial eleve la productividad hasta el infinito y haga innecesaria la mano de obra. Hasta que eso ocurra, alguien tendrá que pagar la factura.
[Tamaño]
Ojo por ojo, pensión por pensión
La contrapropuesta no tiene desperdicio: si el argumento es el coste para el Estado, quien tuvo hijos ha consumido más educación, más sanidad y más servicios, así que debería quedarse con el 75% y dejar el 25% restante a sus vástagos. O sea, exactamente la foto invertida. Entre un bando y otro, el sistema sigue necesitando cotizantes y no parece dispuesto a esperar a que la demografía se recupere.
El debate queda abierto con una pregunta incómoda detrás: ¿castigamos al que no tuvo hijos o esperamos a que la productividad haga milagros? Mientras tanto, el agujero demográfico no hace ascos a soluciones que hace unos años habrían sonado a ciencia ficción. Pero la factura seguirá ahí, con hijos o sin ellos.