Cine de conspiraciones: cuando la pantalla predice el guion del poder
¿Puede una película estrenada en 1981 estar señalando una fecha de 2030? Alrededor de esa pregunta se ha ido armando un catálogo de cine y series sobre conspiraciones, sociedades secretas y programación predictiva que ya pasa de las 250 aportaciones. El arranque son tres títulos clásicos del subgénero:
Eyes Wide Shut (1999), con sus élites y sus rituales;
The Skulls (2000), inspirada en la sociedad secreta Skull and Bones de la Universidad de Yale; y
The Conspiracy (2012), falso documental sobre dos jóvenes que persiguen a un conspiranoico desaparecido y acaban rastreando Bohemian Grove. A partir de ahí, la lista se convierte en un mapa.
Qué es la programación predictiva y qué se le atribuye
La tesis que sostiene el conjunto es sencilla: la ficción audiovisual funcionaría como aviso anticipado de acontecimientos que después llegan. El caso con más peso es la serie británica
Utopía (2013-2014), dos temporadas y doce episodios en los que un grupo de aficionados al cómic persigue el manuscrito de The Utopia Experiments mientras lo caza una organización llamada La Red. Hay quien ve ahí un anticipo del guion de la pandemia, y lo cierto es que la coincidencia temporal impresiona. Conviene decirlo claro: es una lectura, no un hecho probado. La segunda temporada se considera prescindible, con el argumento de que repite esquemas sin aportar nada nuevo.
Early Warning y el pasaje del Apocalipsis que fija 2030
De todas las piezas, la que más se cita por su fecha es
Early Warning (1981), también conocida como Early Alert, y de la que se admite sin rodeos que es mala a rabiar. En la escena que circula aparece una revelación sobre
2030 junto al pasaje del
Apocalipsis 13:16-18, el de la marca en la mano derecha. El salto interpretativo es notable: se coge el texto, se le aplica la numeración asociada a las letras hebreas y de ahí se extrae una fecha literal. Nadie ha cerrado ese cálculo, y sigue abierto si el final al que se refiere es simbólico o una cuenta atrás real.
Élites, logias y sociedades secretas de verdad
Bajo esa capa se acumulan los títulos de logia.
La novena puerta (1999), adaptación de la novela de Arturo Pérez-Reverte con Johnny Depp, arrastra una lectura que la convierte en relato de iniciación: el protagonista sería introducido en una logia y cada episodio de la trama formaría parte del ritual.
El día de la bestia (1995) es la aportación patria, con la firma de Álex de la Iglesia y su mezcla de humor negro y conocimiento esotérico. Y por debajo de todas ellas, un plano que se repite: el del obelisco de Washington como explicación, según esa lectura, de quién mueve los hilos.
Sectas, rituales paganos y sacrificios en pantalla
Midsommar y
Hereditary, ambas de Ari Aster, encabezan el bloque de sectas, brujería y sacrificios humanos.
El hombre de mimbre (1973) se reivindica como la adelantada del subgénero, con su secta matriarcal; el remake con Nicolas Cage divide, porque aparece con nota baja en los agregados de puntuación.
La cabaña en el bosque (2011) añade el giro meta: los sacrificios existen para contentar a unos espectadores.
La caza (2020) cierra el grupo con un grupo de desconocidos que despierta en un lugar deshabitado para ser cazado como animal.
Distopías de control social: de Demolition Man a Branded
El otro eje es el control.
Demolition Man (1993) describe una sociedad mansa e inofensiva, con multas por las palabras malsonantes.
Brazil (1985) pone la burocracia kafkiana y la escena del interrogatorio.
Branded (Código Oculto) plantea corporaciones que activan un código genético para inducir dependencia y pasividad.
La cuarta fase (2009), rodada como falso documental con Milla Jovovich, mete las abducciones en el paquete.
K-PAX,
Nivel 13,
Fahrenheit 451,
Cube,
Rakka —cortometraje de Neill Blomkamp disponible gratis en YouTube— y
La ciudad de los niños perdidos completan un catálogo que va del extraterrestre al transhumanismo. Sobre este último punto hay quien advierte de que ciertas cintas funcionan, se argumenta, como programación del inconsciente colectivo.
Las series: Utopía, El cuento de la criada y Zero Day
En formato largo,
El cuento de la criada aporta el reparto de permisos de reproducción entre un mundo A y un mundo B, con teocracia, contaminación y represión.
Zero Day, con Robert De Niro de expresidente y productor ejecutivo, arranca con un ciberataque del que se sospecha de los sospechosos habituales y acaba apuntando a un asunto interno. Y hay una curiosidad de archivo:
Millennium se canceló y su cierre llegó como episodio de otra serie.
Con este material, cualquiera diría que el cine lleva cuatro décadas avisando. También podría ser que llevemos cuatro décadas buscando en el fotograma lo que ya sabíamos antes de sentarnos.