La película de 2017 que anticipó el nombre del Papa León XIV
¿Puede una película de terror de bajo presupuesto convertirse en oráculo vaticano? Eso es lo que se pregunta quien tropieza con «El habitante», un film mexicano de 2017 que, según circula en ciertos círculos, habría acertado el nombre del próximo Papa: León XIV. Y no solo eso: también muestra su muerte y el nombramiento de un sucesor llamado Pedro Nataly.
La escena clave, según los que la han visto, ocurre al minuto 2:08, donde se ve la muerte del pontífice. Al final de la cinta, en el minuto 1:28:08, aparece la elección del nuevo Papa: «El cardenal mexicano Pedro Nataly, de 75 años, originario de Guadalajara y jesuita». Los datos son tan concretos que invitan a la sospecha.
Coincidencia o filtración
Lo que hace especialmente llamativo este caso es que el nombre León XIV no estaba en las apuestas ni en los rumores previos. Y sin embargo, la película lo usó. «Acertaron el nombre y pusieron la bandera peruana», señala uno de los comentarios. Otros corrigen: la bandera no es peruana, sino austriaca, aunque ambas son rojiblancas. El detalle no es menor: el color de los estandartes papales tradicionales es el rojo y blanco.
La profecía de San Malaquías, que asigna a cada Papa un lema, tiene a «Petrus Romanus» como el último. ¿Podría ser Pedro Nataly ese «Pedro el Romano»? La coincidencia con el nombre y la nacionalidad mexicana —nada que ver con Roma— desconcierta a los más crédulos.
Escepticismo y otras profecías
Claro que la mayoría de reacciones son de incredulidad. «Hay que ver qué bien se lo pasa el maguferío con este tipo de chorradas», ironiza un usuario. Otro recuerda que Netflix ya sacó una película que anticipaba la DANA de Valencia y luego ocurrió. Lo cierto es que, hasta la fecha, no se ha producido ningún magnicidio papal ni cónclave extraordinario. Pero la cinta sigue disponible en plataformas —no en Netflix— para quien quiera comprobarlo.
Que una producción independiente acierte un nombre papal sin que haya habido filtración parece improbable, pero tampoco imposible. A veces, la realidad imita al guion de una película de terror. O al revés.