Paula (23): "He durado un día. No voy a quedarme en un trabajo que no me gusta"

¿En qué trabajaba Paula?

  • camarera

    Votos: 21 47,7%
  • limpiadora

    Votos: 4 9,1%
  • Ayudante de cocina

    Votos: 4 9,1%
  • Paseadora de perros

    Votos: 1 2,3%
  • En una oficina.

    Votos: 14 31,8%

  • Total de votantes
    44
RESUMEN DEL DEBATE · elaborado con IA

Paula, 23 años, abandona su trabajo al primer día y la polémica está servida La joven, que ha contado su experiencia en redes sociales, asegura que la decisión fue voluntaria y que nadie la despidió. En apenas unas horas, su historia se ha convertido en el centro de una discusión que enfrenta a quienes ven un signo de falta de compromiso con quienes defienden que un mal empleo no merece un minuto más.

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Wandeskain

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La joven contó cómo vivió su primer día de trabajo y cómo, debido a la mala experiencia, acabó abandonándolo.

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Encontrar un empleo puede convertirse en un proceso largo, especialmente para quienes buscan su primera oportunidad laboral. Sin embargo, conseguir finalmente un puesto no siempre significa que las condiciones o el ambiente cumplen las expectativas.

Paula, una joven de 23 años, ha contado en redes sociales que decidió abandonar un trabajo después de completar únicamente su primera jornada.

La joven ha explicado su experiencia a través de su cuenta @paula.lap, donde asegura que la decisión fue completamente voluntaria y que nadie la despidió.

Su relato ha abierto un debate sobre hasta qué punto merece la pena mantener un empleo cuando las primeras sensaciones son negativas.

"Hermanas, he durado un día en el trabajo. He durado un día en el trabajo por voluntad propia. A mí nadie me ha echado de ningún lado" explica Paula.

La experiencia en el trabajo

La joven reconoce que llegar a esta situación no fue sencillo después del tiempo que había dedicado a buscar empleo. Según explica, sintió una mezcla de emociones al conseguir finalmente un puesto y descubrir, al mismo tiempo, que no se sentía cómoda con lo que iba a hacer.

"Os prometo que sentí una mezcla de emociones en plan, de estar tanto tiempo buscando trabajo, por fin tienes el trabajo y cuando te dan el trabajo ves que no te gusta", relata.

En ese momento tuvo que decidir entre continuar en el puesto o volver a empezar su búsqueda. Paula asegura que eligió la segunda opción y defiende que no considera negativo tener que empezar de nuevo.

"¿Me quedo aquí pasándolo mal o empiezo otra vez de cero? Cariño, el claro ejemplo de que empiezo desde cero las veces que haga falta", afirma.

Durante su primera jornada, las explicaciones sobre las funciones y la dinámica del puesto terminaron de convencerla. Mientras recibía información sobre el trabajo, comenzó a pensar que no quería continuar allí.

Uno de los aspectos que más le preocupó fue el horario. Paula asegura que se trataba de un puesto de 40 horas semanales, de lunes a sábado, unas condiciones que no estaba dispuesta a mantener si el trabajo no le gustaba.

"¿Me voy a tener que quedar aquí en un puesto de lunes a sábado con trato de 40 horas en un sitio que no me gusta?", plantea. La joven también reconoce que su experiencia laboral todavía es limitada.

"Tengo 23 años, de trabajo bien poquito todavía", explica, aunque considera que precisamente su edad le permite tomar la decisión de buscar otra alternativa. "¿Me voy a tener que quedar en un sitio donde no me gusta, me estoy amargando cuando no tengo ninguna obligación?".

La situación llegó a afectar emocionalmente hasta el punto de levantarse llorando al día siguiente. "Estoy yendo a un sitio donde no quiero ir", recuerda que pensó antes de tomar la decisión definitiva.

Finalmente, Paula decidió abandonar el empleo después de esa primera jornada. Su caso plantea un debate cada vez más presente entre los jóvenes: encontrar empleo es importante, pero también lo es valorar las condiciones, el ambiente y el impacto que tiene sobre su bienestar personal.

 
Trabajar de asalariado no es para mí. Anda que no hay maneras de ganar pasta.
 
:::::::::::
Se lo puede permitir porque NO lo necesita para comer y pagar un catre.

A su edad (23) yo ya llevaba 8 añazos (15) disfrutando de las mieles del trabajo asalariado en puestos no-cualificados en esta, nuestra patria.
También es cierto que me independicé a muy tierna edad.

Entre otras cosas:
- Limpiar escaparates de comercios, con la moto pa'rriba y pa'bajo.
- Recoger una tonelada diaria de tomates en invernaderos.
- Fregar cienes y cienes de sartenes y ollas hasta arriba de grasuza.
- Servir cienes y cienes de cortados y cañas.
- Reforestar en pleno desierto.
- Limpiar jardines.
- Repartir centenares de miles de pizzas.
- Hacer de vendemotos con diversos productos.
- Cocinar miles y miles de lomos a la plancha y calamares fritos.
- Repartir toneladas de publicidad.
- ...

NO me "sentía integrado y cómodo", pero tenía que COMER.
 
Última edición:
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Se lo puede permitir porque NO lo necesita para comer y pagar un catre.

A su edad (23) yo ya llevaba 8 añazos (15) disfrutando de las mieles del trabajo asalariado en puestos no-cualificados en esta, nuestra patria.
También es cierto que me independicé a muy tierna edad.

Entre otras cosas:
- Limpiar escaparates de comercios, con la moto pa'rriba y pa'bajo.
- Recoger una tonelada diaria de tomates en invernaderos.
- Fregar cienes y cienes de sartenes y ollas hasta arriba de grasuza.
- Servir cienes y cienes de cortados y cañas.
- Reforestar en pleno desierto.
- Limpiar jardines.
- Repartir centenares de miles de pizzas.
- Hacer de vendemotos con diversos productos.
- Cocinar miles y miles de lomos a la plancha y calamares fritos.
- Repartir toneladas de publicidad.
- ...

NO me "sentía integrado y cómodo", pero tenía que COMER.

Te ha faltado estar de camarero que, seguro que también.
 
La palabra trabajo en español proviene del latín vulgar tripaliare (hacer daño), derivado de tripalium, un aparato de tres palos usado para atar y castigar. Con el tiempo, pasó de significar sufrimiento o esfuerzo duro a describir cualquier labor u ocupación.


Si no le gusta que lo llame de otra manera.
 
Pues que se busque un hombre que gane 3000 euros al mes, le haga cuatro descendientes y le cuide la casa. Qué manía con meter a la mujer en el mundo laboral sabiendo lo que está pasando con la tasa de fertilidad.
Y que no sea mandona. Conozco un caso de ama de casa con descendientes y luego opositora hasta que el marido, que ganaba tres mil euros, dijo hasta aquí hemos llegado.
Que eso muchas veces no se tiene en cuenta. Las mujeres de la generación de nuestras madres que mandaban lo hacían al menos con respeto al marido.
 
Pues normal, trabajar cuesta trabajo, de ahí el nombre, y para lo que pagan y para cómo te tratan pues que les den.

Las personas de bien no podemos hacer trabajos malos, por eso en el XVIII y tal, si eras noble, no podías ser visto haciendo trabajos manuales, porque tu fruta se iba a la porra y no podías ya optar a cargos públicos ni nada e incluso podías perder la nobleza o ser marginado en los circulos nobles y tu familia también.
 
Tatuaje, pendiente en la nariz, y solo quiere trabajar en aquello que le gusta con 23 años.

Más le vale ir buscando un poble sencilla, de esos que tanto abundan en España, que a cambio de probar su papo un par de veces a la semana la mantenga el día en que sus padres falten.
 

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