Radares que detectan bolsas en el mar y pateras que entran en Cartagena
La entrada de una patera en la costa de Cartagena ha vuelto a abrir una paradoja incómoda: España dispone de sistemas de vigilancia capaces de detectar una bolsa de plástico en el mar y, sin embargo, las embarcaciones con personas migrantes siguen alcanzando la costa. La pregunta no es si la tecnología existe, sino por qué no se usa.
Una capacidad técnica que choca con la realidad
Profesionales de la defensa citan radares con sensibilidad suficiente para localizar objetos diminutos en la superficie. En el análisis operativo se mencionan unidades como Salvamar, Guardamar, 4 buques polivalentes, remolcadores y embarcaciones SAR. Hay un matiz técnico relevante: no se puede seguir la ruta de la patera, pero sí la de la embarcación lanzadera que la ha depositado en aguas costeras. El vídeo que circula muestra una lancha rápida utilizada como taxi de pago para quien puede costearla o endeudarse.
El negocio de las mafias y la sombra política
Detrás de cada cruce hay dinero. Las redes organizadas cobran tarifas elevadas por llevar a personas hasta la península. Parte de la opinión pública sostiene que la porosidad no es casual: apunta a una inacción interesada, a cálculos políticos o a una gestión que prefiere desplazar el problema antes que resolverlo. La falta de control, en cualquier caso, es el combustible del negocio.
Un silencio incómodo
Los militares, señalan algunas voces, deberían estar entre los primeros en demandar soluciones. La capacidad está, los medios están. Lo que no se ve es la voluntad de aplicarlos con contundencia. Mientras tanto, las pateras siguen llegando y el único dato seguro es que la pregunta no tiene respuesta oficial.