El dinero que alimentó a terroristas: 28.000 millones de libras de las arcas públicas británicas
Un informe secreto encargado por el Gobierno conservador en 2023 y filtrado ahora revela que entre 2015 y 2021, más de 28.000 millones de libras de dinero público del Reino Unido acabaron en manos de terroristas del Estado Islámico, empresas vinculadas al Kremlin, compañías relacionadas con el ejército chino y redes de delincuencia organizada. El estudio, destapado por The Telegraph, fue elaborado por la Oficina del Gabinete ante las crecientes sospechas de fraude masivo en los programas de ayudas públicas británicos.
El agujero de las ayudas públicas
El informe cifra en 28.000 millones de libras el dinero desviado, una cantidad que equivale a cerca del 1,5% del PIB británico anual. Los fondos procedían de programas de apoyo económico lanzados entre 2015 y 2021, presuntamente sin los controles suficientes. La investigación interna, que el anterior Ejecutivo de Rishi Sunak mantuvo en secreto, señala que el fraude fue sistémico y afectó a múltiples departamentos. El dato ha provocado una oleada de indignación ciudadana: el hastío con la clase política y las fuerzas de seguridad, que se perciben como cómplices, alcanza cotas máximas.
Reacciones y contexto: la mecha de la indignación
En paralelo, circula un vídeo (de hace al menos diez años, según varios análisis) que muestra una intervención policial violenta en la que agentes propinan patadas en la cabeza a un detenido. La coincidencia temporal de estas imágenes con la filtración del informe ha encendido aún más los ánimos. La percepción de que la policía británica no actúa contra el crimen real sino contra ciudadanos comunes, y de que los políticos han permitido el saqueo de fondos públicos, ha llevado al hartazgo generalizado. En el debate subyace la idea de que la inmigración masiva y la falta de control han agravado el problema.
¿Qué implica el informe secreto?
El documento, calificado de secreto, fue remitido a la Oficina del Gabinete en 2023. Aunque el Gobierno de Sunak lo mantuvo oculto, su filtración ahora –en junio de 2026– ha desatado un terremoto político. Las acusaciones apuntan a que el dinero público acabó financiando directamente a organizaciones terroristas y Estados hostiles, lo que plantea preguntas sobre la seguridad nacional y la supervisión de los fondos. Hasta el momento, no ha habido una respuesta oficial contundente, lo que aviva la sospecha de que la complicidad alcanza los niveles más altos del Estado.
El escándalo llega en un momento de máxima tensión social en el Reino Unido, donde la confianza en las instituciones está bajo mínimos. Con 28.000 millones de libras en juego, la pregunta que flota es: ¿cuántos más agujeros negros de este tamaño aún no han salido a la luz?
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