El arte de comprar comida a punto de caducar por un euro
Un carro de la compra con 5 paquetes de raviolis Garófalo de merlot y ternera a 1 € cada uno (precio normal 3,95 €), 6 paquetes de Rana de ternera, cebolla y queso al mismo precio, y un surtido de gazpachos, donuts y bollería a precios de liquidación. No es un anuncio de ofertas, sino la foto real de una estrategia de supervivencia económica cada vez más extendida: comprar productos a punto de caducar o con fecha límite al día siguiente, congelarlos al llegar a casa y estirar la cesta hasta los 80-90 € al mes.
El diferencial de precios entre cadenas
Mientras Carrefour y Gadis colocan en su sección de «podridos al 50%» artículos que aún son seguros, las cadenas alemanas como Aldi manejan descuentos por volumen y productos frescos a precios difíciles de batir. Por debajo de los 20 € semanales se puede reponer una alacena completa, según quienes practican este método. El truco está en buscar las estanterías de liquidación, no las promociones generales, y actuar con rapidez: la competencia es feroz y los rumores de bestiales descuentos corren como la pólvora.
Congelar, no desperdiciar
Los riesgos sanitarios –botulismo, salmonela– se mitigan con una regla de oro: congelar todo el mismo día de la compra. La temperatura mata incluso al anisakis. Los donuts, por su alto contenido en azúcar y conservantes, aguantan más, pero también acaban en el congelador. «Preocuparse por limpiar es de shishi», ironizan los adeptos, que priorizan el ahorro sobre la estética de la cocina.
[HARD BREAK]
La inflación no da tregua, pero hay quien ha convertido la caza del chollo en un arte. El precio medio de los raviolis premium baja de 3,95 € a 1 € si se busca con criterio y sin remilgos. ¿Merece la pena? Para quienes pueden permitirse el tiempo de rastreo y un congelador grande, sí. El resto, que sigan pagando el precio de la comodidad.
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