Sexo regular: ¿el matrimonio ya no es la garantía?
Un conocido se ha gastado 6.000 euros en dos semanas por «angustia vital» y ahora, según cuenta, folla a discreción. La historia, que circula con sorna en ambientes nada políticamente correctos, abre una pregunta incómoda: ¿sigue siendo el matrimonio la mejor vía para tener una vida sexual estable, o el mercado ha tomado el relevo?
La tesis del pago por uso
Por un lado, está la visión más cruda: si eres un hombre fuera del perfil top que gusta a las mujeres, la única garantía de sexo regular es pagar. El argumento se sostiene sobre la observación de que la oferta femenina es selectiva y que, sin atractivo o estatus, el soltero medio se seca. Un forero lo resume: «Emparejado formal o casado por lo general follas aunque sea poco, regular o una vez al año». Pero esa frecuencia, para muchos, es mejor que cero.
La novedad como motor
Frente a la rutina conyugal, emerge otra corriente: el sexo funciona cuando hay dosis de novedad. Las personas con recursos buscan aventura, mientras que el perfil más común acaba viendo la tele y frotándose «una vez al mes». La clave estaría en reconocer que la estabilidad emparejada no garantiza cantidad ni calidad.
El dato que descoloca
El caso del conocido que se dejó 6.000 euros en dos semanas —y que probablemente fue estafado en un 60% de las ocasiones— ilustra que el sexo de pago no es barato ni seguro. Pero la alternativa de «currarse el Instagram para competir con Llamil Llamal» tampoco es un planazo para la mayoría. Mientras tanto, las parejas estables, según quienes las defienden, mantienen un ritmo que va de «una vez al día mínimo» a «depende de la etapa».
Conclusión: el matrimonio no es necesario para follar con regularidad, pero tampoco es suficiente. El mercado ofrece sexo si tienes dinero; la pareja, si sabes gestionarla. El debate, como la libido, nunca se apaga del todo.
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