¿Era previsible la dureza israelí tras el 7-O? La operación de caza a los participantes del ataque y el lenguaje de la disuasión asimétrica dominan el análisis
Quienes conocen la doctrina de seguridad israelí no se sorprenden. Desde la masacre del 7 de octubre, Israel ha desplegado una campaña de identificación y eliminación de los implicados que algunos califican como implacable pero dentro de los márgenes históricos. La lógica: por cada ataque recibido, la respuesta debe ser abrumadora para disuadir futuros intentos.
La reciente identificación de participantes en la masacre y su posterior neutralización —incluidos los que profanaron el cuerpo de Shani Louk— encaja en esa estrategia. Se argumenta que la capacidad de Israel para ejecutar estos objetivos, incluso meses después, demuestra una maquinaria de inteligencia y ejecución que no perdona. Sin embargo, surgen preguntas: si los servicios secretos son tan precisos, ¿cómo no detectaron la planificación del ataque del 7-O? Se señala que la respuesta militar no es solo táctica, sino también política: mostrar determinación.
La controversia sobre la proporcionalidad y la propaganda
Frente a los que ven una respuesta proporcionada y necesaria, otros hablan de propaganda de guerra. Se mencionan las acusaciones de uso de hospitales con fines militares —avisos previos, túneles— y la respuesta de bombardeos que generan condenas internacionales. La brecha es profunda: mientras unos consideran que Israel actúa como una «hormiga» que aplasta con cien veces la fuerza, otros dudan de la veracidad de los objetivos militares y señalan que la narrativa de «Pallywood» (supuestas puestas en escena palestinas) es una cortina de humo.
El debate revela dos corrientes: la que acepta la dureza como realpolitik en un conflicto existencial, y la que ve la operación como una campaña de relaciones públicas para justificar una ofensiva desproporcionada. No hay consenso sobre si la inteligencia israelí falló antes del 7-O o si el actual despliegue es una compensación.
El límite de la disuasión asimétrica
La historia del conflicto muestra que la «disuasión asimétrica» —responder con una fuerza muy superior para que el enemigo desista— ha sido la doctrina israelí durante décadas. Pero el 7-O rompió ese esquema: el ataque fue masivo y coordinado, infiltrándose con excavadoras y ultraligeros. Se argumenta que precisamente esa brecha de seguridad explica la intensidad de la respuesta actual: demostrar que cualquier intento será castigado sin piedad.
Sin embargo, el escepticismo persiste. Algunos señalan que la retórica de «ojo por ojo» no resuelve el conflicto de fondo y que la escalada solo alimenta más odio. La pregunta que queda en el aire: ¿es la implacabilidad una estrategia efectiva o un bucle de venganza? Mientras tanto, las acusaciones de propaganda —«Pallywood Productions» mediante— siguen alimentando la desconfianza mutua.