El FMI certifica un crecimiento a costa del que trabaja
La economía española crece. Lo dice el FMI. Pero el precio de ese crecimiento lo paga siempre el mismo: el trabajador que cotiza. La inversión estatal multiplica por seis a la privada desde 2019, el gasto público se dispara y el número de ciudadanos que dependen de una ayuda, una pensión o un salario público alcanza los 19,3 millones. Crecer así es fácil. El truco está en quién firma la factura.
El Estado invierte seis veces más que el sector privado
La cifra tiene miga. Mientras la inversión privada se arrastra, la estatal crece seis veces más desde 2019. No es un misterio: los fondos Next Generation, la revalorización de las pensiones y el aumento del gasto corriente explican buena parte del tirón. El problema es que el crecimiento depende del Estado, no de la productividad.
Y el Estado no tiene varita mágica. Saca el dinero de los impuestos, de la deuda o de ambos. La deuda pública española es la que más ha aumentado entre los países desarrollados desde la gran crisis financiera. Los servicios públicos ya cuestan un 60% más que en 2018, cuando Sánchez llegó a la Moncloa. Y la proyección a cinco años eleva el gasto público otro 40%.
La brecha fiscal: quién paga y quién cobra
Aquí el debate se tensa. Los datos fiscales muestran que los extranjeros declaran un 28% menos de ingresos por IRPF que los nacionales. Y en el Ingreso Mínimo Vital hay un detalle que incomoda: la mitad de sus beneficiarios son jovenlandés, mientras el 70% de las muyer jovenlandés en edad laboral no cotizan formalmente. Son cifras que alimentan la tesis de que la inmi gración, tal y como está planteada, no resuelve el problema de las pensiones. Funcas ya avisó: puede incluso agravarlo.
Hay lecturas alternativas, por supuesto. Parte del aumento de la inversión pública se debe a los fondos europeos, algo que ningún análisis serio discute. Y hay quien sostiene que el gasto público apenas ha crecido en términos reales, si se descuentan pensiones y sueldos. Pero el malestar fiscal no se calma con matices.
Récord de empleos vacantes y de ayudas: la paradoja que nadie resuelve
Un dato resume la esquizofrenia del mercado laboral: récord de empleos sin cubrir mientras los beneficiarios del IMV se disparan. O sea, hay trabajo, pero no hay quien lo acepte. Las explicaciones chocan: unos lo atribuyen a la falta de incentivos para trabajar —las ayudas desincentivan la incorporación—; otros, a un mercado que paga mal y externaliza. La realidad es que el castigo al que trabaja se nota en la presión fiscal: los impuestos que soporta el trabajador han subido el triple que la inflación.
La pregunta que queda flotando: ¿cuánto puede durar un modelo de crecimiento que depende de la deuda, el gasto público y la inmi gración? El FMI lo certifica. El que paga la factura, también lo nota.